| 11/12/2015 7:00:00 PM

¿Qué tan alto pueden llegar los hijos de las personas más vulnerables?

La posibilidad de que los hijos lleguen más lejos que sus padres es cada vez mayor en Colombia. Sin embargo, en ciertas regiones ascender es un sueño lejano. ¿Qué está pasando?

Colombia es un país donde la movilidad social todavía es muy baja. Así lo asegura un estudio de Fabio Sánchez, Sandra García y Catherine Rodríguez, profesores de la Universidad de los Andes.

¿Qué es esto de la movilidad social? Consiste en que los hijos logren ascender de clase social o en el nivel de ingreso con respecto a la posición a la que llegaron sus padres. En otras palabras, que los hijos alcancen un mayor nivel educativo que el de los padres, lo que les permitirá acceder a mejores trabajos, tener una mejor casa y viajar a más sitios. Para que esto sea posible se requiere igualdad de oportunidades y un adecuado sistema educativo.

En Colombia la posibilidad de ingresar y culminar la educación básica, media y superior, se ha incrementado significativamente en las últimas décadas y, por ende, es más probable llegar más lejos que los padres. No obstante, esa oportunidad no es latente para todos. ¿Qué pasa entonces?

Para responder a esta pregunta, los investigadores de los Andes utilizaron varios enfoques. Uno de ellos fue construir una base en la que se le hace seguimiento a cada individuo que estuvo en el sistema educativo entre 2005 y 2013, seleccionando aquellos cuyos padres solo habían completado la primaria o menos. En últimas, son estos los más vulnerables (el hijo del que tiene doctorado o maestría tiene mayor probabilidad de, al menos, terminar el pregrado).

Del análisis se desprende que, en los municipios más vulnerables, de cada 100 personas que acceden al primer grado, 78 culminan el quinto año. Este número se reduce drásticamente al llegar a noveno, allí solo llegan 49; undécimo lo terminan 39 y solo 11 llegan a la educación superior. El estudio muestra otra lamentable realidad: mientras existen municipios donde 82% de los jóvenes terminan la educación media, en otros solo lo hace el 9%.

Pese a que los resultados parecen poco alentadores, en el país ha habido avances que se deben destacar. Uno de ellos se desprende de las encuestas de calidad de vida de 1997, 2003 y 2011. La probabilidad de que los individuos de contextos más vulnerables estudien más años que los padres ha aumentado.

De hecho, el estudio de los Andes probó que en 1997 la correlación de que un individuo de un contexto vulnerable logre el mismo nivel educativo que su padre era de 0,99, mientras que para 2011 era de 0,83. Lo anterior teniendo en cuenta que un número cercano a 1 es prueba de que si se nace en un hogar en donde el padre estudió pocos años, el hijo obtendrá un logro similar, mientras que un número cercano a cero indicaría que es posible que el hijo rompa ese lastre y tenga la oportunidad de superar a sus padres.

Según lo anterior, en la última medición es un poco más probable que los hijos estudien más años que sus papás. Así mismo, para toda la población, este indicador pasó de 0,87 a 0,72 en el mismo periodo.

No obstante, los avances siguen siendo lánguidos, la posibilidad de lograr una mayor movilidad social en educación es menor en Colombia que en países de la región, como México (0,63) y Chile (0,46).

Debido a estos resultados, Armando Montenegro, Chairman de BTG Pactual en Colombia, ve el vaso medio lleno y resalta que se ha progresado, no tan rápido como queremos, pero los avances son importantes.

La realidad regional

Un aporte de los investigadores de los Andes consistió en desarrollar un Índice de Vulnerabilidad Educativa para los municipios del país, como insumo para las decisiones de inversión en ese sector. Este indicador toma valores cercanos a 1, cuando el municipio es vulnerable, y 0 en aquellos que no tendrían problemas para garantizar mejores logros educativos.

Así encuentran que los municipios más vulnerables están en la costa pacífica y en el suroriente del país, mientras que los menos vulnerables están en los departamentos de Boyacá, Cundinamarca y Santander.

Al parecer, la inversión educativa no llega de la misma manera a todo el territorio. Para Fabio Sánchez, que en algunas regiones existan bajos niveles de movilidad social es explicado por factores como un alto indicador de necesidades básicas insatisfechas (NBI), la alta participación de población afro, la baja proporción de profesores con título profesional y de planta, y especialmente la existencia de conflicto armado.

Por esta última arista, Viviana Vanegas de la Universidad de los Andes, calcula que la deserción escolar aumenta en 0,20 puntos, si durante el periodo de gestación se estuvo expuesto a acciones de grupos irregulares, homicidios o minas antipersonales. 

Los resultados en el Pacífico los ratifica Jhorland Ayala del Banco de la República. Según Ayala, con los datos de la Encuesta Longitudinal de Protección Social de 2012, 52% de los colombianos siente que logró ascender de clase social, mientras que en la región Pacífica fue de solo 45%. Asimismo, “los determinantes de la movilidad reflejan una peor realidad para el Pacífico que para Colombia como un todo”.

Para Ayala, las causas de este rezago incluyen características institucionales de la región, bajos niveles educativos y poca expansión de la educación superior.

Del diagnóstico de pocas oportunidades de ascenso y desigualdad regional, concluye Luis Pérez, coordinador para la región Andina de la Fundación Ford, “es inaceptable que la política social del país permita que la territorialidad juegue en contra de los ciudadanos”. La tarea es descentralizar, aún más, la educación.

Responde el Ministerio

Los investigadores de los Andes recomendaron invertir en docentes en las regiones con menor movilidad social del país. El Viceministro expone su visión.

El viceministro de Educación Preescolar, Básica y Media, Víctor Saavedra, es consciente del rezago. Sin embargo aclara que el tema no tiene una respuesta fácil, en vista de la disyuntiva que existe entre equidad y calidad en el sistema educativo colombiano.

Ante la recomendación de realizar inversiones en la planta docente de zonas de baja movilidad social o con presencia de conflicto armado, Saavedra hace la salvedad de que en algunas regiones del país el número de estudiantes por grupo es bajo y por eso podría salir, por ejemplo, más costoso por estudiante enviar un docente con posgrado. Además, señala la poca disposición de los docentes, pese a las bonificaciones existentes, para trabajar en zonas alejadas o con conflicto armado.

Saavedra asegura que con la meta de ser el país más educado en 2025, ha buscado que el programa “Ser Pilo Paga” concilie los criterios de equidad y retorno de las inversiones.
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