| 8/5/2015 7:00:00 PM

Los precios del dólar ponen a pensar a los constructores colombianos

Si bien el dólar no ha tenido efectos en el precio de los insumos para la construcción, la experiencia muestra que la devaluación del peso podría ser perjudicial para el sector. Los constructores ven una ventana de oportunidad.

La historia reciente de la construcción de edificaciones es a todas luces positiva, un sector que, junto con el que está desarrollando los grandes proyectos de infraestructura, ha sido uno de los más atendidos por este Gobierno y también de los que más ha aportado en la reducción de la tasa de desempleo.

Buena parte del positivo avance se explica por las condiciones del ciclo económico, el cual estuvo exacerbado por el auge minero-energético de la década pasada.

Ese buen momento estuvo acompañado de una tasa de cambio que, si bien resintió a algunos sectores de la economía, particularmente agrícolas, permitió que los consumidores y productores del país adquirieran productos importados a precios más bajos. 

Sin embargo, como ha sido reseñado en las páginas de esta revista, la tendencia cambió y el ajuste lo está absorbiendo la economía, gracias a las ventajas que brinda la flexibilidad de la tasa de cambio, que en un año pasó de niveles de $1.700 por dólar a los más de $2.900 de la última semana. Justo allí se empieza a observar la formación de nuevos equilibrios; es decir, el efecto de una nueva repartición de la baraja, y lo que antes era una ventana de oportunidad para algunos importadores, de vehículos por ejemplo, ahora se convierte en un pesado lastre.

El dólar jugaría

Así como ocurre con el precio de la gasolina, que depende de las fluctuaciones internacionales del petróleo, en el caso de la construcción el valor de los bienes importados y de aquellos cuyo valor se ajusta en la misma medida que el precio internacional son definitivos para establecer el costo de un proyecto inmobiliario, en especial porque, según el Dane, el costo de los materiales para la cimentación y estructuras representa cerca de 21% del total.

Específicamente el hierro y el acero tienen una correlación de 0,5 con el precio internacional convertido a pesos; es decir, que en la medida en que en mercados externos el acero baja de precio, el valor de ese componente en el Índice de Costos de Construcción de la Vivienda, calculado por el Dane, también lo hace.

Esta medición, además, incluiría a otros productos que son elaborados con hierro y acero como el fleje y el alambrón.

Al respecto, vale la pena resaltar tres hechos palpables en este mercado. Primero, que las importaciones de este sector en diez años pasaron de US$300 millones a US$2.000 millones.

Un segundo hecho es que –por ahora– el incremento en la tasa de cambio se ha contrarrestado por la caída de los precios internacionales de las materias primas. Por esta razón, la devaluación anual de más de 50% en el último año se mitiga con la caída de 40% en el precio internacional del acero en dólares. Tal vez por esta razón, el indicador de costos de construcción del Dane, con corte a mayo de 2015, solo crece 5,3%.

El tercer hecho es que, según este índice, el componente de materiales ha pasado de crecer de tasas de 1,1% en 2014 a 3,8% en mayo de 2015. Pese a que esta variación no representa una escalada importante en el nivel general de precios, al revisar por componente es posible encontrar algunos hechos puntuales.

Por ejemplo, el precio de los ascensores que, si bien solo tienen una alta participación en edificaciones de vivienda de cinco pisos o más y en oficinas, se ha incrementado entre 30% y 35% en el último año. La razón es sencilla: este es un producto importado que absorbió el movimiento del dólar.

Por ahora los precios de los insumos para la construcción no se resienten con la variación de la tasa de cambio. No obstante, en la medida en que el dólar continúe su escalada, podría generar, como ya lo están viviendo sectores como el avícola, un incremento en los costos y, por ende, una eventual reducción en la demanda. Por eso debe haber ojos vigilantes en la obra.

¿Y los constructores?

A pesar de los indicios de desaceleración de la economía y la eventual transmisión de la tasa de cambio en el costo de los insumos, Sandra Forero, presidente de la Cámara Colombiana de Construcción (Camacol), ve una ventana de oportunidad en medio de este entorno. 

Para Forero, si bien el sector constructor es altamente pro cíclico, es decir, le va bien en periodos de auge pero la pasa mal en medio de las vacas flacas, el buen momento de la economía de Estados Unidos y el nivel de la tasa de cambio son un incentivo para que colombianos que viven allí adquieran vivienda pagando menos dólares.

Además, es un aliciente para que aquellos que exportan insumos aprovechen las ventajas competitivas que da la tasa de cambio.

Metas de inflación

Uno de los elementos que más preocupa a las autoridades de política económica es el pass through, o la transmisión de la tasa de cambio sobre los precios de los bienes de la economía. La razón es sencilla, en la medida en que suba el precio del dólar, el precio de los bienes importados también lo debería hacer. Por esta razón, el Banco de la República advirtió en su último comunicado que la depreciación del peso era uno de los factores que podrían postergar el cumplimiento de la meta de inflación en 2015. Como es sabido, la meta de inflación para este año es de 3%, con un rango entre 2% y 4%.

Al respecto, un documento de Juan Carlos Parra, economista del Emisor, indica que una devaluación nominal de 10% implica un aumento en el IPC de 2,82%.
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