| 7/19/2012 12:39:00 PM

Los chicharrones de Juan Camilo

Tierras, caída de los commodities y ahora hasta el verano hacen parte del explosivo coctel que amenaza la supervivencia del agro colombiano y la permanencia del Ministro de Agricultura en el cargo.

Juan Camilo Restrepo está acostumbrado a los chicharrones. A principios de la década de los 90 estuvo al frente del Ministerio de Minas y Energía y tuvo que enfrentar un racionamiento de luz que afectó al país. Unos años después, en el gobierno de Andrés Pastrana, recibió la cartera de Hacienda en una de las peores crisis económicas que ha vivido Colombia en su historia reciente. Y ahora es el maquinista de la locomotora agrícola. “Estuvo parqueada durante tres años consecutivos -2008, 2009 y 2010-, años en los que según el Dane su crecimiento fue negativo. El año pasado, a pesar del daño por la ola invernal y el impacto de la revaluación, esa vieja locomotora salió del taller de reparaciones y comenzó a moverse: creció 2,2% y si se descuenta el desplome del café, habría crecido 3,8%. No vamos a la velocidad de crucero de sectores como la minería o el petróleo, pero ya se está moviendo”, afirma.

Sin embargo, los retos, desafíos y problemas son enormes en la cartera. Estos son algunos a los que está enfrentado el Ministro de Agricultura.

 • Restitución de tierras

Para Restrepo están en marcha los primeros pasos de una revolución que no había tenido antecedentes en Colombia: una ley que le permita a un despojado de la tierra, recuperarla y reivindicarla a través de un proceso judicial abreviado. Según él, en los últimos cuatro meses se ha montado la institucionalizad para cumplir la ley y la unidad de restitución de tierras ya tiene oficinas en todo el país para atender las reclamaciones. “Hemos recibido a la fecha cerca de 15.000 reclamaciones que reivindican 1’200.000 hectáreas y esperamos tener la primera cosecha de restituciones judiciales en el segundo semestre de este año”, dice el Ministro. Sin embargo, subsisten problemas jurídicos, de seguridad y, como Restrepo dice, “de mucha gente que quiere ponerle palos en la rueda al proceso”.

 • Café amargo

Según él, la caficultora colombiana viene caminando a media máquina. “La capacidad instalada del país para producir es por lo menos de 12 millones de sacos y, sin embargo, llevamos cuatro años consecutivos produciendo ocho millones en promedio, eso es muy grave y está resintiendo la participación internacional de Colombia en los mercados. Además, se está conformando un coctel demoledor: bajos precios y baja producción”, dice. De acuerdo con sus cálculos, en el primer semestre los cafeteros han perdido $800.000 millones en ingresos. A esto se le agrega que de cada $4 pesos que gasta la organización cafetera, $3 los está poniendo el gobierno nacional. “No es exagerado decir que en este momento la organización cafetera está marchando en las muletas del presupuesto público. Por eso hemos llamado la atención a la dirigencia cafetera que quizás sea el momento para mirar el tema de la contribución cafetera, porque como están las cosas no va a ser sostenible en el tiempo y es hora de diversificar sus ingresos para que no sigan tan dependientes del presupuesto público”, afirma.

 • TLCs

“Otra gran preocupación es cómo vamos a ayudar a los sectores amenazados por el TLC a prepararse para que no los vayan a abrumar los desafíos que tienen por delante, y fortalecer presupuestos públicos”, dice Restrepo. El Ministro está a la espera del visto bueno de Hacienda y Planeación para fortalecer el patrimonio del nuevo Agro Ingreso Seguro, que ahora se llama Desarrollo Rural con Equidad (DRE). Este año el fondo es de $500.000 millones, “pero hay que irlo aumentando y yo aspiro a tener 20% o 30% de aumento de su disponibilidad presupuestal”, dice el funcionario.

 • Vivienda rural

Restrepo asegura que el Ministerio está haciendo una dura tarea para que la vivienda rural deje de ser la cenicienta de la VIS en Colombia. “Hace unos años, del total de lo que se apropiaba para subsidios de vivienda, a la rural se le daban unas migajas –entre 2% o 3%-. Este año ya nos están dando 16% y el año entrante vamos por 20%. Eso nos está permitiendo que este año se entreguen –ya están contratadas, ya se están haciendo, ya se han entregado una parte- 32.000 soluciones de vivienda rural y el año entrante vamos entre 80.000 y 100.000. Es decir, sin mucha alharaca, pero estamos haciendo mucho más concretamente en vivienda rural con gratuidad en este momento”, dice.

 • Las UAF

El Plan de Desarrollo flexibilizó los procesos de adquisición de las denominadas Unidades Agrícolas Familiares (UAF) para que tanto la inversión extranjera como la local pudieran acceder a más extensiones de tierra y alcanzar economías de escala en la siembra y producción. Si son más de diez UAF –que cada una mide 900 hectáreas- se debe acreditar el proyecto. Ante este esquema se están presentando los proyectos que están en proceso de autorización y algunos ya están arrancando.

Con esto se busca evitar fraccionamientos y testaferratos que se convirtieran en fraudes a la ley y que se sepa quiénes son realmente los inversionistas. La pregunta es qué va a pasar con los proyectos anteriores. “No me pronuncio sobre casos particulares. Muchos de ellos obedecen a compras que en su momento vulneraron la ley agraria que estaba vigente. Según la Procuraduría, en estos casos procede la nulidad de esos negocios jurídicos”, advierte el Ministro y asegura que la ley se aplicará por igual para grandes, medianos y pequeños. “El que esté de acuerdo con la ley nada debe temer”, sentencia.

 • De Niños y Niñas

La ola invernal fue un dolor de cabeza muy grande para al sector agropecuario, cuando el país tuvo en un momento más de 1 millón de hectáreas bajo agua, fue necesario movilizar hacia tierras secas un éxodo forzoso de más de 1,2 millones de cabezas de ganado y se exacerbaron los problemas fitosanitarios. “Ahora, si llega un verano muy fuerte, es más mortífero contra la agricultura que la misma inundación, en especial en un país que se quedó sin estructura de riego y drenaje. Estamos tratando de recuperarla, dice el Ministro, pero llevamos décadas en donde se destruyó la institucionalidad”.

 • Peso caro

Al Ministro le preocupa la tasa de cambio pues golpea particularmente al sector agrícola en sectores que han perdido mucha de su competitividad. “Me preocupa ver un Banco Central tan timorato como el nuestro en la lucha contra la revaluación. Por ejemplo, el Banco Central de Perú ha hecho unas intervenciones más aguerridas en el mercado cambiario sin soltar la inflación. No le tiembla la mano para comprar US$300 óUS$400 millones en un solo día. Aquí entramos en unos titubeos inmensos para comprar US$20 millones”, dice Restrepo.

 • Menú difícil

Algunos sectores atraviesan por serios problemas, como el arroz y el algodón. Al primero, el Gobierno le ha propuesto un programa de reingeniería de 8 a 10 años para producir dos toneladas más por hectárea, en promedio. Sin embargo, hoy la distancia entre el gremio y el Gobierno es muy grande. Por su parte, a los algodoneros se les ha venido cumpliendo con un subsidio que fue aprobado en un Conpes que se vence en 2015. “Hasta ese año seguiremos cumpliendo, pero ese subsidio solo se va a seguir pagando en función de una determinada producción, no de una producción ilimitada. No se trata de cerrar abruptamente o de dejar desconectada abruptamente de sus tanques de oxígeno a la industria algodonera. Que siga pero que no vaya a excederse en las siembras, porque si llega a producir unas cantidades mucho más grandes de las que puede absorber la industria nacional, mayores van a ser sus dificultades”, agrega Restrepo.
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