| 5/12/2016 12:00:00 AM

Los 3 bancos que creen que Colombia crecerá a menos del 2%

UBS, Bank of America y Standard Chartered son los tres bancos internacionales que consideran que el país va a crecer menos de 2% este año. Su pronóstico se basa en que esperan una caída del consumo privado. ¿Tendrán la razón?

El discurso oficial de que Colombia crece menos, pero por encima del promedio latinoamericano, sumado al reciente espaldarazo del Fondo Monetario Internacional (FMI) –que destacó la capacidad de resistencia del país ante las cambiantes condiciones mundiales–, no acaba de convencer a los analistas internacionales. Ellos son hoy los menos optimistas sobre el desempeño económico del país.

Mientras los pronósticos del Gobierno y del mismo FMI calculan que el Producto Interno Bruto (PIB) puede avanzar este año entre 2,5% y 3%, los economistas de los bancos internacionales no creen que se pueda alcanzar ese nivel, incluso, algunos ven un avance inferior a 2%.

En ese grupo está el banco UBS, que proyecta un crecimiento del PIB de tan solo 1,2% en 2016. Rafael de la Fuente, economista jefe para América Latina de esta firma, dice que detrás de este pronóstico está la convicción de que Colombia difícilmente puede desafiar la gravedad para siempre. “La combinación de un déficit de cuenta corriente cercano a 7% del PIB, una inflación rondando 8% y un déficit fiscal de alrededor de 4% del PIB dan cuenta de una economía cuya demanda doméstica debe ajustarse a unas realidades de condiciones externas menos favorables que las de la última década. Este ajuste aún esta por darse, y pensamos que tarde o temprano tendrá que materializarse, con una tasa de desempleo más elevada y un mayor ahorro fiscal”, explica.

La misma opinión tiene Italo Lombardi, economista jefe para América Latina de Standard Chartered Bank. Su proyección es que el PIB va a crecer 1,8%, pues la desaceleración no es solo un problema de Colombia, sino de toda la región, que está afectada por los bajos precios de los commodities. Esto le resta competitividad al país y finalmente le va a golpear el mercado laboral, que a su vez está impactado por unas condiciones de crédito más apretadas y una moneda más débil.

“Todo esto tiende a perturbar el consumo privado, que es quizás uno de los mayores propulsores del crecimiento en Colombia, así como lo ha sido en Chile y Brasil. De hecho, en su país es más de 60% de la demanda doméstica”, señala Lombardi, y agrega que el crecimiento no se ha frenado más porque el gasto público sigue siendo fuerte.

“Ante las nuevas condiciones, idealmente uno quisiera que el Gobierno recortara sus gastos, pero eso aún no se ve en Colombia. Si bien el gasto público compensa un poco la desaceleración, pienso que el consumo privado puede ser la gran sorpresa este año”, reitera.

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El Bank of America Merril Lynch es otra de las firmas internacionales que ve al PIB avanzando menos de 2% este año. Calcula que puede ser 1,6%. Su argumento es que, a menos de que las expectativas de inflación se reduzcan considerablemente, la junta del Banco de la República va a seguir con la necesidad de subir sus tasas para demostrar su compromiso de controlar el nivel de precios, lo que va a afectar el consumo interno. Este banco estima que las tasas del Emisor lleguen a 7,5% en las próximas dos reuniones (mayo y junio). Hoy están en 7%.

Freno deseable

Los expertos consultados también consideran que el hecho de que Colombia crezca menos no puede ser considerado como una recesión, pues de hecho la desaceleración era deseable como herramienta para hacerle frente al elevado déficit de cuenta corriente que experimenta el país.

“Si ese déficit no se corrige con la devaluación, se reduce con importaciones más débiles, que a su vez solo se producen con un menor consumo privado e inversión pública”, recalca Lombardi.

La prueba de que el ajuste se está dando por el lado del consumo es el Índice de Confianza del Consumidor, que mide mensualmente Fedesarrollo, y que en marzo pasado completó tres meses consecutivos de balances negativos y se ubicó en niveles no vistos desde 2009, en plena crisis financiera internacional.

En el FMI también consideran que la moderación de la demanda interna facilitará un aterrizaje suave en 2016. “El crecimiento se desacelerará debido a que la inversión privada se moderará a pesar de los avances en el programa de obras de infraestructura 4G”, escribieron en el informe de su más reciente visita al país.

Así mismo, consideran que la inflación va a empezar a bajar y a converger de manera gradual hacia el rango meta (en abril quedó en 7,93%, frente a una meta de largo plazo de entre 2% y 4%), a medida que se disipan los choques relacionados con las condiciones meteorológicas como el Fenómeno del Niño.

Tanto los analistas locales como los externos comparten la idea de que la subida del costo de vida va a ser temporal y que al final del año se puede corregir. De hecho, la más reciente encuesta del Banco de la República con estos expertos muestra que esperan que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) termine este año en 6,03%.

No obstante, consideran que la Junta del Emisor no solo seguirá subiendo sus tasas para controlar la inflación, sino también para hacerle frente al déficit de cuenta corriente y a una situación fiscal que no se ve muy promisoria.

“Hay muchas dudas sobre la próxima reforma tributaria y cómo van a financiar el presupuesto de 2017. Si a eso se suma la amenaza de las calificadoras de reducir la nota del país, el Banco de la República va a tener mucha presión para subir las tasas. Es probable que las sigan subiendo y después las recorten si la inflación vuelve alrededor de 6,5%”, insiste Lombardi.

¿Y si se equivocan?

Si bien antes de iniciar este año había mucho pesimismo sobre el crecimiento del país, los datos que se conocen del primer trimestre han sido mejores de lo que muchos esperaban, especialmente en lo que respecta al desempeño de la industria, así como en tasa de cambio, que volvió a ubicarse por debajo de los $3.000.

Esto le restaría fuerza a los pronósticos de los analistas internacionales, que admiten que existe el riesgo de que su estimado esté por debajo de lo que realmente va a crecer el país. “Podemos equivocarnos y Colombia podría crecer más de lo previsto, reduciendo sus desequilibrios externos y domésticos de una manera orgánica. Pero a pesar de algunos elementos positivos (tipo de cambio más débil, recuperación del precio del petróleo, obras 4G e incluso la esperanza de paz) no creemos que estén dadas las condiciones de financiamiento necesarias para hacer realidad dicha aceleración económica”, subraya De la Fuente.

Los expertos internacionales tradicionalmente han sido más duros con sus pronósticos sobre el país (con excepción de los del FMI, que suelen ser más optimistas que el promedio del mercado) y, aunque es probable que se equivoquen, no hay que bajar la guardia acelerando las locomotoras que necesita la economía nacional para recuperar su ritmo; en especial, en lo que respecta al consumo privado.

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