| 3/31/2016 12:00:00 AM

Los 10 cambios que alista el gobierno para las zonas francas

Plazos más cortos para su aprobación y procesos que agilizan su operación y las hacen más atractivas a la inversión están contemplados en el nuevo decreto que se expedirá en los próximos días.

Los que apostaban por un marchitamiento gradual de las zonas francas ante la adversa coyuntura fiscal del país pueden comenzar a revisar sus vaticinios. Ni se recortarán los beneficios fiscales –como el pago de una tasa de renta preferencial de 15%– ni habrá parálisis o demoras para su aprobación: la meta es promover más inversión y generación de empleo a partir de esta figura.

Los nuevos lineamientos, que flexibilizan algunas condiciones para hacer que las zonas francas se conviertan en motores de la inversión y el crecimiento, están contemplados en un decreto que fija la nueva política y los procedimientos que guiarán su operación.

Desde finales del año pasado, el Ministerio de Comercio había anunciado su interés por repotenciar esta figura para darle mayor alcance. La reglamentación se divulgará la primera semana de abril en Santa Marta, durante el Congreso anual, organizado por la Cámara de Usuarios de Zonas Francas de la Andi.

Edgar Orlando Martínez, director de esta Cámara, explica que luego de un amplio proceso de concertación, Gobierno y sector privado acordaron los principales cambios que tendrá esta figura para hacerla mucho más atractiva a la inversión y generar las condiciones de seguridad jurídica que requiere su operación.

De acuerdo con el directivo, actualmente, sin medir las inversiones de los usuarios de zonas francas –las empresas localizadas allí–, se estima que las inversiones en la última década alcanzan los $3,6 billones por año, es decir, $36 billones en los 10 años. Por eso calcula que, si se mide la inversión de las casi 800 compañías instaladas en zonas francas, se podría doblar esta cifra.

Por su parte, el viceministro de Desarrollo Empresarial, Daniel Arango Ángel, asegura que el nuevo decreto “se suma a los expedidos en el año 2015 por la ministra Cecilia Álvarez, que permitieron la reducción de los tiempos de declaratoria, pasando de 18 a 6 meses y que trasladaron las funciones de administración de las zonas francas, que venía ejerciendo la Dian, hacia el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo”.

El funcionario destacó el repunte que han tenido las exportaciones desde zonas francas, que según el Dane, en enero aumentaron 44% frente al mismo periodo del año anterior. Estos son los 10 principales cambios, que provocarán un revolcón en las zonas francas del país.

1. Prórrogas. En adelante se podrán solicitar prórrogas para cumplir los compromisos pactados en temas de inversión y empleo. Esta era una concesión que solo existía hasta el momento para las Zonas Francas Especiales, y que ahora se extiende a las permanentes; es decir, que beneficia a todos.

2. Localización. En adelante se permitirá que las zonas francas permanentes se puedan expandir por fuera de su localización, y no necesariamente a espacios colindantes. Este cambio se dio porque las zonas francas se han visto rodeadas de urbanizaciones y han quedado encerradas. Con esta nueva disposición, podrán expandirse a sitios cercanos y gozan de los mismos beneficios.

3. Más servicios. Se eliminan los requisitos de área de operación para las zonas francas permanentes de servicios, a las que se les exigían 20 hectáreas para hacer sus desarrollos. Sin embargo, no siempre las zonas francas de servicios requieren estas grandes extensiones; por esta razón, se mantendrá el requisito de fomentar el empleo pero, a cambio, podrán desarrollarse en terrenos a partir de una o dos hectáreas.

4. Información ágil. En adelante todos los usuarios de zonas francas tendrán la obligación de enviar informes trimestrales sobre asuntos de inversión y empleo. Este requisito solo estaba vigente para las zonas francas declaradas a partir del decreto 383 de 2007, pero ahora se extiende a todas, antiguas y nuevas, pues el objetivo es tener mediciones más reales y ágiles.

5. Ubicación. Hasta el momento existía un concepto de la Dirección de Aduanas que señalaba que las empresas ubicadas en zonas francas no podían tener oficinas por fuera de ellas, ni desarrollar actividad comercial o administrativa. El nuevo decreto permite que algunas de estas labores administrativas se puedan realizar por fuera de las zonas francas, aunque la actividad productiva sí se realizará obligatoriamente allí.

6. Movimientos. Un cambio fundamental apunta a facilitar los trámites de tránsito aduanero de materias primas nacionales. Hasta el momento todo movimiento de mercancías en zonas francas exigía un trámite de transito aduanero, independiente de que fueran nacionales o extranjeras, y este proceso exige costos y papeleos. En adelante, cuando se busque mover mercancías nacionales, solo se exigirá el formulario de salida, lo que simplifica trámites para usuarios.

7. Servicios al detal. Por principio, la legislación ha prohibido las ventas al detal dentro de las zonas francas, incluso si se trata de servicios, lo cual ha impedido el desarrollo del tema turístico. La nueva reglamentación cambia esto y permite que, en el caso específico de salud o turismo, se empiecen a desarrollar estos servicios sin mayores trabas. La restricción se mantendrá para los bienes.

8. A domicilio. También para las zonas francas de salud se reglamenta la utilización de equipos que se requieran para tratamientos postquirúrgicos o de atención domiciliaria del paciente, sin necesidad de recluirlos dentro de las instalaciones de la institución. En casos, por ejemplo, de pacientes que requieren diálisis, este servicio se prestará llevando el equipo a domicilio, sin tener que nacionalizarlo mientras dura el tratamiento.

9. Nacionalización expedita. El nuevo decreto establece que el proceso de nacionalización puede hacerse dentro de la zona franca. Aunque un concepto previo decía que los usuarios no podían nacionalizar mercancías, solo producir allí, ahora se amplían las actividades en cuanto a facilitar operaciones.

10. Aprobación. Uno de los cambios más esperados por los empresarios tiene que ver con la agilidad en la aprobación de las nuevas zonas francas. La reglamentación señala que el proceso pasa de dos años a solo seis meses el tiempo que debe tomar el proceso de revisión, estudio y aprobación de la nueva zona franca.

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