| 3/20/2013 6:00:00 PM

Lazos familiares

Carlos Alberto Gutiérrez, concuñado de Gustavo Petro, estaría detrás de  las grandes decisiones que se toman en el Distrito. ¿Quién es este hombre y cuál es su verdadero poder en la Alcaldía?

A oídos de cualquier parroquiano, el nombre de Carlos Alberto Gutiérrez Robayo seguramente podría pasar inadvertido. No obstante, cuando es mencionado dentro los círculos de poder del Distrito, de inmediato saben que se trata de una persona abiertamente cercana al alcalde de  Bogotá, Gustavo Petro. No en vano, durante sus años de juventud, ambos echaron raíces en Zipaquirá. Pero tal vez el lazo más estrecho que los une tiene que ver con el hecho de ser concuñados.

Hoy, Gutiérrez, un hombre de bajo perfil y apegado a su familia, ha despertado el interés de un particular sector de la opinión pública. No solo por su inocultable relación con el Alcalde de Bogotá, sino por su eventual injerencia dentro de la Administración Distrital. Dicen, quienes conocen de primera mano las movidas políticas de la ciudad, que es una de las pocas personas que puede sugerirle nombres de su entera confianza al mandatario capitalino a la hora de escoger secretarios de despacho o directivos de entidades.

Pero, ¿quién es exactamente Gutiérrez? y ¿qué tan ciertos son los rumores que le atribuyen un poder oculto dentro de la Alcaldía? Para responder el primer interrogante, no está de más tomar como punto de partida el hecho de que se trata de un hombre nacido y criado en el seno de una familia dedicada a los grandes negocios. Tanto así que su padre, Luis Eduardo Gutiérrez, fue considerado en algún momento como el productor de papa individual más grande del mundo y, entre otras cosas, se hizo célebre por sobrevolar sus más de 5.000 hectáreas de cultivos en helicópteros privados. Ese factor, quizás, fue el caldo de cultivo para que por las venas de Carlos empezara a correr sangre de empresario.

Su inocultable pasión por la ganadería lo llevó, entonces, a constituir la empresa CGR Biotecnología Reproductiva, desde la cual ha sido gestor de razas bovinas como la Hereford. Una actividad que lleva a cabo básicamente en su hacienda ubicada a pocos kilómetros de Zipaquirá. Según informes de la Superintendencia de Sociedades, la firma obtuvo ingresos operacionales cercanos a los $6.000 millones en 2011.

Dinero también pudo establecer que hoy los ojos del empresario están puestos sobre el oriente colombiano. Allí, trabaja en temas mineros, especialmente relacionados con la explotación de carbón.   

Se trata, sin duda, de un hombre influyente dentro del universo de los negocios. Influencia, sin embargo, que ahora parece estar trascendiendo los linderos del sector empresarial y se estaría incrustando en las altas esferas de la política bogotana.

Triángulo familiar

Para nadie es un secreto que la relación entre Carlos Gutiérrez y Gustavo Petro, se basa fundamentalmente en el hecho de que están casados con las hermanas María Teresa y Verónica Alcocer, respectivamente. Una familiaridad que ha llevado al mismo Alcalde a reconocer –dentro de su círculo privado– que Gutiérrez le ha ofrecido ciertas ayudas. Todas ellas, según palabras del propio Petro, saldadas con creces.

Hasta ahí, el asunto no deja de ser una simple anécdota. Las dudas empiezan a surgir por cuenta de un cúmulo de versiones que toman cada vez más fuerza y ‘pintan’ a Gutiérrez como la ficha clave detrás de algunos nombramientos en entidades del Distrito. Hay quienes aseguran, por ejemplo, que el ex gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) Diego Bravo, habría llegado al cargo gracias a recomendaciones suyas. Otros, por su parte, están convencidos de que el nuevo gerente de la entidad, Alberto Merlano Alcocer, sería uno de sus alfiles.  Y por si eso no fuera suficiente, no faltan los que señalan al actual gerente de Transmilenio, Fernando Sanclemete, como uno de sus protegidos.

Y son precisamente estos dos últimos funcionarios el eslabón que confirma que esa lluvia de señalamientos va más allá de simples conjeturas. Por el lado de Sanclemente, la explicación es categórica. Desde su llegada a la administración Distrital pocos entendieron cómo un godo y abierto uribista como él había aceptado engrosar la guardia pretoriana de un gobierno de izquierda como el de Petro. Pues bien, la razón solo pudo entenderse poco después de que el funcionario se casara, hace unas semanas, con Diana Alcocer, sobrina de las esposas de Petro y Gutiérrez.

A eso habría que sumarle el hecho de que así como Carlos Gutiérrez es un apasionado de la ganadería y trabaja en ello desde su compañía CGR Biotecnología, Sanclemente, por su parte, dice a voz en cuello que su gran debilidad es el ganado. Tanto así que cuando tiene la oportunidad, no vacila en viajar a su hacienda de Guasca, Cundinamarca, donde revisa con cuidado los ejemplares de raza Angus que pastan allí. Lo curioso de todo esto es que Gutiérrez es uno de sus ‘consejeros’ en materia ganadera.

¿Habrá sido entonces el nombramiento de Sanclemente producto de su hoja de vida, tal y como lo dio a entender Petro en su momento? o por el contrario ¿todo habrá tenido que ver única y exclusivamente con su parentesco con el Alcalde y Gutiérrez? La verdad, son más preguntas que certezas lo que queda en el ambiente.

Así que, mientras se despeja esa nube de inquietudes, la otra pieza del rompecabezas familiar es el nuevo gerente de la Empresa de Acueducto, Alberto Merlano. Tras su nombramiento, buena parte de los medios de comunicación sacó a relucir su grado de consanguinidad con la esposa de Gustavo Petro –es hija de un primo hermano suyo–. Otros, por su parte, se concentraron en recordar su paso por la gerencia de la EAAB durante la Administración de Lucho Garzón, cuando adquirió la firma Gestaguas por $ 8.000 millones sin tener, aparentemente, estudios y avalúos que sustentaran dicha adquisición.

Lo que pocos advirtieron es que, por obvias razones, el nuevo gerente del Acueducto también es primo de la esposa de Carlos Gutiérrez. De ahí que muchos no paren de repetirse la misma pregunta: ¿habrá tenido algo que ver el concuñado de Petro con su nombramiento?

Pero hay un detalle adicional. El pasado 31 de diciembre, la EAAB decidió ponerle punto final a los contratos que desde 2003 desarrollaban tres empresas privadas para efectuar las gestiones comerciales del Acueducto. El propósito no era otro que dejar dicha actividad en manos del Distrito. Y así se hizo. Lo llamativo del caso es que por aquel entonces Merlano Alcocer era miembro de la junta directiva del Acueducto y según fuentes de la Alcaldía, habría sido él –por instrucciones de Gustavo Petro y, eventualmente, por recomendaciones de Carlos Gutiérrez– el encargado de manejar la controvertida negociación con los operadores.

Lo grave del caso es que algunos expertos advierten que haber dejado las labores que venían desempeñando los privados en cabeza del Acueducto, implicará una desbordada contratación de personal. Cálculos extraoficiales ya hablan de por lo menos 1.600 personas adicionales.

Consultado sobre esta catarata de señalamientos, Carlos Alberto Gutiérrez quiso mostrarse lejano al Alcalde, y con una frase contundente negó tener cualquier tipo de influencia en la ciudad. “Los guerrilleros, con armas o sin armas, siempre son ineficientes”, le dijo el empresario a periodistas de Dinero.

Lo cierto de todo esto es que al cierre de esta edición, Fernando Sanclemete Alzate sonaba como uno de los firmes candidatos a liderar la Secretaría de Movilidad y acabar, de una buena vez, con la interinidad que hoy tiene ese despacho. De llegar al cargo, ¿se habrá terminado de consolidar un fortín nepotista dentro de la administración de Gustavo Petro? Los órganos de control tendrán la última palabra.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?