| 4/14/2016 12:00:00 AM

La necesidad de aprovechar los beneficios de la Alianza Pacífico

La acumulación de origen y el ingreso a cadenas globales de valor abre nuevas oportunidades en la Alianza Pacífico. Pero preocupa que todo se quede en materias primas.

También en materia de acuerdos comerciales funciona la sentencia según la cual no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague. Por eso, después de más de tres años de sortear tropiezos y surtir decenas de trámites, el primero de mayo próximo comienza la desgravación arancelaria bajo la Alianza del Pacífico.

Este hito se logró tras la aprobación final del Protocolo Comercial del Acuerdo Marco de la Alianza, que marca el punto de partida para que la Alianza del Pacífico, integrada por Colombia, México, Chile y Perú, comience a operar plenamente como un bloque comercial.

Se trata de uno de los grupos comerciales de mayor interés en el mundo. Para Camilo Zarama, socio de la firma Garrigues en Bogotá, “en un mundo globalizado, en el que el tamaño de los mercados y la escala son relevantes, la Alianza del Pacífico proyecta a los cuatro países a nivel internacional”. Y sus cifras apoyan esta afirmación: en estos cuatro países vive más de 37% de la población de América Latina y el Caribe; alcanza un PIB combinado que representa 38% de la región; concentra 50% del total del comercio latinoamericano; atrae 47% de la inversión extranjera que llega a la región y sus exportaciones en conjunto suman US$570.000 millones, mientras sus importaciones alcanzan los US$554.000 millones.

Y aunque nadie discute que estas cifras suenan muy llamativas, muchos empresarios hoy se preguntan qué tanto podrán aprovechar este nuevo escenario para impulsar sus negocios y qué efectos negativos para sus empresas podría tener la inserción de Colombia en este bloque.

Para la viceministra de Comercio, Mariana Sarasti, existen cinco cambios positivos para los empresarios del país con la entrada plena del acuerdo a partir de mayo próximo. El primero tiene que ver con la profundización de la desgravación arancelaria, pues aunque Colombia ya tenía acuerdos bilaterales con México, Chile y Perú, con estos países no estaba definida una desgravación total. Ahora, el acuerdo establece que 92% de las partidas quedarán totalmente liberadas y el restante 8% se desgravará gradualmente. Solo un pequeño grupo de productos agropecuarios de alta sensibilidad, entre ellos el azúcar, quedaron excluidos.

El segundo beneficio de este acuerdo, según la viceministra, tiene que ver con la posibilidad de acumular origen. Esto implica que en sectores como textil-confección o vehículos, por ejemplo, los empresarios nacionales puedan producir piezas y partes que luego se incorporarán en bienes que terminen los socios de la Alianza Pacífica, y desde allí se exporte a terceros mercados, conservando el origen.

La protección de las inversiones, que no estaba negociada con todos los socios de la Alianza, es el tercer tema que destaca la viceministra, mientras el cuarto aspecto positivo es el acceso a las compras públicas en los demás países de la Alianza, donde los empresarios colombianos tendrán trato nacional.

El quinto cambio tiene que ver con los encadenamientos con terceros. “Colombia es el país de la Alianza que menos acuerdos comerciales tiene con Asia, y ahora vamos a poder hacer alianzas para entrar a China, o a Japón o a otros mercados en esa región”, asegura la viceministra. Esto se hará vendiendo productos que luego serán transformados en los países socios, y desde allí se venderán a países con los que no tenemos acuerdos comerciales.

De cal y de arena

Pero no todos los sectores celebrarán en mayo el nuevo paso que da el país para profundizar su participación en este bloque comercial. De tiempo atrás los empresarios del sector agropecuario han criticado que en este bloque se haya negociado una desgravación de productos que en otros acuerdos han quedado excluidos porque son muy sensibles.

Andrés Espinosa Fenwarth, CEO de Inverdies y profesor de la Universidad Sergio Arboleda, explica que, si bien la Alianza del Pacífico es la iniciativa política y diplomática más ambiciosa de los últimos tiempos, en materia comercial “no le concede a Colombia beneficios tangibles”.

En opinión de este experto, aunque se habla de dinamizar las cadenas de valor, lo que desde la perspectiva teórica suena muy conveniente, en la práctica es un imposible real para el país. “Nos condena a exportar materias primas, mientras nuestros socios les pueden añadir valor y exportar productos terminados a sus socios en Asia Pacífico”.

Para sustentar este argumento, explica que Colombia ocupa un lugar muy malo en el Índice de Desempeño Logístico del Banco Mundial, pues pasó del puesto 64 –entre 155 países– en 2012 al puesto 97 –entre 160 países– en 2014. “Colombia está rezagada, lo cual reduce la posibilidad de aprovechar las cadenas globales de valor, que supuestamente se abren de par en par con la puesta en vigor del Protocolo Comercial de la Alianza Pacífico”.

Pero no es su única queja. En el tema agropecuario, específicamente, argumenta que con la negociación en este bloque el país por primera vez en su historia “no incluye mecanismos de defensa comercial legítima, como salvaguardias y derechos antidumping, con lo cual la competencia desleal tiene todas las posibilidades de ganarles la partida a los productores nacionales”.

Las oportunidades

La gerente de servicios legales de la consultora KPMG, Isabel Cristina Delgado, dijo que, junto con ProColombia, han identificado estas oportunidades.

En materia de encadenamientos productivos, se establece que materiales originarios de una o más partes que sean incorporados a mercancía de una parte podrían ser considerados como originarios de esa parte. Por ejemplo, un insumo proveniente de un país miembro, como la piña de Colombia, podría ser transformado en jugo de piña en Chile, y en su acumulación puede cumplir con una regla de origen y de acceso necesaria para ingresar a un tercer país del Asia.

En inversión extranjera, la Alianza Pacífico resulta un buen mecanismo para robustecer la confiabilidad en Colombia como buen destino de inversiones extranjeras, al lograr sinergias y ventajas como plataforma hacia las Américas.

En materia de circulación de personas, existe en el Acuerdo la facilitación del tránsito migratorio, la cooperación consular estudiantil y laboral y el intercambio de información sobre flujos migratorios. Esto facilita, por ejemplo, que el memorando de entendimiento entre Colombia y Perú apunte a la exoneración de la visa de negocios para personas hasta por 183 días al año, con ciertas condiciones especiales.

También en propiedad intelectual se contemplan compromisos en temas como compartir los exámenes sobre patentabilidad de las invenciones para acelerar los procedimientos de obtener patentes; desarrollar una plataforma tecnológica común sobre propiedad intelectual y armonizar el sistema de registros marcarios.

Lea también: Tras cierre del TPP se acelera TLC de Colombia y Japón

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