| 3/31/2016 12:00:00 AM

Los temores por una negativa economía estadounidense

La inflación en los Estados Unidos fue de -0,1% en febrero y se ubicó en 1% anual, mientras la inflación nucleo llegó a 1,7% anual. Crece la preocupación por una posible futura recesión mezclada con deflación.

El economista Jefe para Asuntos Internacionales del Deutsche Bank, Torsten Slok, escribía recientemente en su análisis diario de la economía norteamericana que la mayoría de las conversaciones con sus diferentes clientes estaban terminando casi que inexorablemente alrededor de un tema: cuándo podía ser la próxima recesión. Un analista citado en The Daily Reckoning exclamaba “Pongo las probabilidades de que ya estamos en los inicios de una recesión en torno a 76%. Todas las señales de la economía estadounidense son negativas”.


Lea también: EE.UU: inflación en febrero y PIB del cuarto trimestre de 2015 se desaceleran

Esto hace que el ‘dinero helicóptero’ tome impulso entre la opinión pública y entre algunos economistas. Funcionarios del Banco Central Europeo han discutido el tema y su presidente, Mario Draghi, lo llamó un concepto “muy interesante”. Más directo aún fue Peter Praet, economista jefe del Banco Central Europeo, que le señaló recientemente al Wall Street Journal, “todos los bancos centrales pueden hacerlo. La pregunta es si es oportuno y cuándo”.

Baja inflación y un bajo crecimiento son condiciones en que en teoría se podría aplicar la idea del ‘dinero helicóptero’ sobre todo después de que según NewsMaxFinancema, el mundo realizó “más de 600 recortes de las tasas de interés y de US$12 trillones de compras de activos que no movió la aguja lo suficiente”. O sea, ni las tasas negativas ni la expansión cuantitativa han generado inflación. Es en estas circunstancias que los bancos centrales están considerando ingresar en territorio desconocido.

El Origen del Helicóptero

Y decimos desconocido porque nunca en la historia una economía importante moderna la ha implementado hasta ahora. La idea la originó Milton Friedman. En 1969, Friedman escribió: “supongamos que un día un helicóptero vuela sobre esta comunidad y derrama US$1.000 adicionales desde el cielo, que son, por supuesto, rápidamente recogidos por miembros de la comunidad. Supongamos además que todo el mundo está convencido de que se trata de un evento único que nunca se repetirá”. Para Friedman esta estrategia aumentaría la cantidad de dinero en la economía y la inflación que, según él, es un fenómeno puramente monetario; es decir, que depende de la cantidad de dinero que imprima el banco central. En otras palabras, Friedman propone un experimento de cómo se puede crear más inflación.

¿Por qué alguien querría crear más inflación? La explicación radica en que cuando una recesión se convierte en depresión, como en 1929, y la inflación se torna negativa, es mucho más difícil recuperar el crecimiento económico. De hecho, esta es una de las más importantes explicaciones de la intensidad y la duración de la Gran Depresión, la contracción monetaria y la subsiguiente caída generalizada de los precios.

La idea volvió a salir a flote en 2002, cuando el entonces desconocido profesor de Princeton, Ben Bernanke, afirmó que “una reducción de impuestos financiada por el dinero es esencialmente equivalente a, como la define Milton, la famosa ‘gota helicóptero’ de dinero”. Este famoso discurso hizo que Bernanke se ganara el apodo de ‘Helicopter Ben’. Su sucesora al mando del Federal Reserve, Yanet Yellen, ha sido muy cuidadosa en no tocar este tema, hasta ahora.

La Teoría en la Práctica

La idea básica es financiar el gasto público con emisión; o sea, lo que más frecuentemente hemos llamado la monetización del déficit fiscal. Esto quiere decir que se fusionan las políticas monetarias y fiscales. Los gobiernos venden deuda pública directamente a su banco central y reciben a cambio dinero recién impreso que se inyecta directamente en la economía a través de reducciones de impuestos o programas de gasto.

Una segunda característica de ‘dinero helicóptero’ es que no pasa por los bancos. El gobierno y el banco central realizan la operación directamente. El gobierno paga el interés al banco central, lo que generalmente regresa directamente a sus arcas. El año pasado, la Reserva Federal le giró al gobierno federal un poco más de US$100.000 millones y, con ello, ¡compensó cerca de 40% del servicio de la deuda del gobierno!

Las Críticas

En América Latina la monetización del déficit fue responsable de un sinnúmero de eventos de inflación y de desestabilización económica en países como Argentina, Brasil y Bolivia. Incluso en Colombia, antes de la Constitución de 1991, mecanismos como la Cuenta Especial de Cambios del Banco de la República, que le giraba al Estado el aumento en pesos del valor de las reservas en moneda extranjera, los aumentos en inflación le fueron atribuidos a este mecanismo. Actualmente solo con el voto unánime de la Junta Directiva del Banco de la República se podría llevar a cabo una medida de este tipo.

Por motivos similares, Pimco –uno de los gestores de fondos de bonos más grandes del mundo, que maneja US$1,43 trillones de activos– ha instado a los bancos centrales a no distribuir dinero gratis a los ciudadanos, y aduce que podría llevar a la hiperinflación una venta masiva de deuda en el mercado, lo que subiría las tasas de interés e, incluso, un desplome de la banca.

Además, Pimco argumenta que desde finales del siglo XVIII ha habido 56 ejemplos de regímenes similares, de Francia en 1795 a Zimbabwe en 2007, y ha tenido graves consecuencias. “Este es un lugar al que no se desea ir”, le dijo a Reuters Andrew Bosomworth, jefe de gestión de la cartera en Alemania en Pimco. “Si miramos hacia atrás, cuando los bancos centrales intentaron un poco de esto, se crearon enormes aumentos de inflación”, señaló. Quizás recordando la hiperinflación de la República de Weimar en Alemania, en los años 20, Bosomworth concluyó que este sería “un paso claro hacia una nueva fase de la política monetaria, donde hay una gran cantidad de incertidumbre”.

Otros economistas, como Narayana Kocherlakota de Bloomberg, aseguran que el ‘dinero helicóptero’ no va a dar mucha tracción extra a la economía. “La emoción me parece injustificada e ignora un punto importante: el gobierno tiene todo el poder de préstamos y gasto que necesita para impulsar la economía y la inflación hasta el nivel deseado, si sólo tiene la voluntad”, dijo.

Sin embargo, según el Wall Street Journal, el gobierno japonés está considerando seriamente la posibilidad de distribuir “certificados de regalo” a los jóvenes de bajos ingresos como parte de un presupuesto suplementario para el año fiscal a partir del próximo mes en directo efectivo. Japón también ha intentado vales y tal vez por esto los consumidores no aumentan sus compras sino simplemente los utilizan para comprar lo que hubieran adquirido de todos modos, ahorrando el resto. Por eso en este caso no han funcionado tampoco.

La compleja situación económica mundial y los miedos a una futura posible recesión han hecho que los economistas contemplen todo tipo de alternativas incluso las más radicales. El ‘dinero helicóptero’ se ha convertido en un concepto para promover una política monetaria más agresiva y estimular la actividad económica y la inflación . Es una sutil admisión de que la política monetaria no se ha agotado. Los bancos centrales, los economistas y la prensa lo discuten constantemente.

A algunos les inspira miedo; para otros es la salvación. El tiempo nos dirá si la FED, el ECB, y el Banco Central del Japón lo implementan. Y si lo hacen, ¿qué pasará?

Quizás, como concluyó recientemente Greg Ip, uno de los reporteros económicos más leídos del Wall Street Journal, si bien “la promesa de monetizar la deuda es a menudo demasiado buena para ser verdad.…eso no quiere decir que debería ser tabú”.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?