| 4/14/2016 12:00:00 AM

¿Iglesias pagarían impuestos?

Se abre la posibilidad que las iglesias, incluida la Católica, paguen todo tipo de impuestos. Algunos proponen gravar los servicios que no hacen parte del culto, otros plantean renegociar el Concordato. Polémica.

(…) Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con verdad, y no buscas el favor de nadie, porque eres imparcial. Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito pagar impuesto al César, o no? Pero Jesús, conociendo su malicia, dijo: ¿Por qué me ponéis a prueba, hipócritas? Mostradme la moneda que se usa para pagar ese impuesto. Y le trajeron un denario. Y Él les dijo: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción? Ellos le dijeron: Del César. Entonces Él les dijo: Pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Al oír esto, se maravillaron; y dejándole, se fueron” (Mateo 22).

Esta cita bíblica es más que oportuna en momentos en que algunos expertos en el país le recomiendan al Gobierno poner a tributar algunas actividades de las iglesias, especialmente en temas no vinculados directamente al culto.

Gravar a las asociaciones religiosas tiene algo de sentido y algo de profano. Para algunos, el hecho de gravar esta actividad es peligroso, por cuanto se estaría reconociendo que dichos actos espirituales también tienen propósitos comerciales.

La propuesta

Sin embargo, este tema –muy espinoso– fue ampliamente discutido en la Comisión de Expertos Para la Equidad y la Competitividad Tributaria, que se creó para diseñar una reforma tributaria estructural y cuyo informe final fue divulgado hace unos meses.

Ricardo Bonilla, uno de los 9 miembros de esta Comisión, explicó a Dinero que, como consecuencia de las deliberaciones en este grupo, se determinó que debe ser la Dian la entidad encargada de decidir qué iglesia –así como las demás entidades sin ánimo de lucro– cumple o no con los requisitos para continuar en un régimen especial o en el general.

“En los temas religiosos se discutió cuáles son los bienes que tienen las iglesias y qué tratamiento deben recibir las donaciones. Algunas iglesias han adquirido muchos bienes en los últimos años y se discutió cómo deben tributar esos activos ligados al tema predial. Las propiedades de la iglesia deben ser sujetos del predial, exceptuando las áreas destinadas al culto. Pero ahí es donde vienen todo tipo de interpretaciones. A la luz de la Iglesia Católica, el área del culto son el atrio y la sala cural, mientras que en el caso de algunas iglesias cristianas involucra todo el edificio, incluyendo parqueaderos y demás. Hoy encontramos iglesias con áreas comerciales, centros de convenciones, parqueaderos, cafeterías, etc.”, afirma Bonilla.

El experto asegura que el catastro de Bogotá viene haciendo un trabajo para determinar qué áreas de las iglesias hacen parte del culto y cuáles no para efectos del impuesto predial. Este podría ser un ejercicio interesante, pues ni siquiera la Dian quiere entrar a determinar lo que hace parte del culto y lo que no.

En ese sentido será el Gobierno el que tenga la última palabra. Gravar a las fundaciones y sindicatos del país es una cosa, pero cobrar IVA, predial y otros tributos a las iglesias es otro asunto.

Las implicaciones

Carlos Giovanni Rodríguez Vásquez, gerente senior de Impuestos y Servicios Legales de la firma consultora Crowe Horwath CO S.A. y vocero del Instituto Nacional de Contadores Públicos (Incp), va más allá y afirma que tal y como quedó en el documento de la Comisión de Expertos, la Iglesia Católica saldría del régimen de no contribuyentes, para ir al especial, en donde están las fundaciones y cooperativas y donde las exigencias tributarias son un poco más rigurosas. “En la página 198 se listan los que quedarían como no contribuyentes y no están las organizaciones religiosas, y en la página 202 están dentro de las Esal (entidades sin ánimo de lucro)”, explica.

En la actualidad, las iglesias no deben declarar renta, solo deben presentar una declaración de ingresos y patrimonio, un formato sencillo en el que listan sus activos e ingresos. Pero si se acoge la recomendación de la Comisión de Expertos –afirma el contador–, las iglesias empezarían a declarar renta y a verse obligadas a reinvertir parte de sus excedentes. Si no lo hacen, ese dinero constituiría renta presuntiva.

Un ejemplo puede aclarar aún más el asunto. Si una iglesia registra excedentes brutos por $1.000 millones, $600 millones tendrían que ser reinvertidos en nuevas sedes, dotación o cualquier otra actividad propia de la religión y el culto. De no hacerlo, empezaría a pagar impuestos sobre esos $600 millones. ¿Dónde quedarían las limosnas y diezmos? Esa es otra pregunta que queda entre lo divino y lo humano.

En retención en la fuente podría pasar algo similar. Según el Incp, la Dian expidió dos conceptos (042893 de 26/11/99 y 072675 de 15/09/98) en los que a las iglesias se les clasifica como agentes de retención de este impuesto, algo que hoy muy pocas hacen.

“Algunas iglesias no llevan mayor contabilidad o control de sus gastos. Si hacen parte de un régimen especial, tendrían que empezar a registrar los pagos y hacer las consignaciones a la administración de impuestos”, dice Rodríguez.

En cuanto al IVA, se verían obligadas a cobrar este tributo, llevar contabilidad y pedir factura (son sujetos pasivos del impuesto siempre y cuando incurran en el hecho generador. Oficio 25220 26 de abril de 2004). En Industria y Comercio se explicó que son sujetos pasivos del impuesto, salvo disposición especial de la norma municipal o distrital (concepto 1143 de 2006 Secretaría de Hacienda Distrital). Si venden bienes o los arriendan, tendrían que pagar este tipo de impuestos.

Pero mientras expertos y Gobierno evalúan y diseñan la próxima reforma, las iglesias distintas a la Católica se quejan por la falta de equidad.

El pastor Héctor Pardo, de la Congregación Tabernáculo de la Fe, explica que no ve problema con que se le pongan más impuestos a su iglesia, siempre y cuando la Iglesia Católica pague por lo mismo. “El Concordato de 1973 le dio más privilegios a la Iglesia Católica frente a las demás. Si se van a cobrar más impuestos, que todos paguen lo mismo”, señala. También asegura que la Iglesia Católica tiene una mayor influencia en el Gobierno y que por ese motivo se dan acuerdos como el Concordato.

Frente a las actividades comerciales que se vienen implementando en algunas comunidades religiosas, Pardo explica que la mayoría corresponde a servicios que se prestan durante el culto y que por eso no pagan impuestos. El pastor agrega que, en el caso de la iglesia que dirige, esta paga impuestos como IVA y retefuente.

En cuanto a la Iglesia Católica, se supo que el tema de más impuestos a estas instituciones es un asunto que está siendo evaluado al más alto nivel. Es probable que en las próximas semanas se produzca un pronunciamiento oficial.

Dinero buscó en varias ocasiones al cardenal Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá, a monseñor Pedro Mercado, miembro del Tribunal Eclesiástico, así como al secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor José Daniel Falla, con el propósito de conocer opiniones frente al tema. Sin embargo, no fue posible hablar con ninguno de ellos.

El que sí habló fue el director del Programa de Humanidades de la Universidad de la Sabana, Hernán Olano García (PhD en Derecho Canónico), quien dijo que este tipo de cambios en las reglas de juego tributarias amerita una reforma del Concordato que se suscribió el 12 de julio de 1973 entre el Estado colombiano y el Vaticano.

“En los últimos años han aumentado las exigencias de los feligreses. Cuando se negoció el Concordato no había zonas de parqueadero en las iglesias, por ejemplo. La cafetería en la curia puede pagar IVA y retefuente, etc.”, explicó el experto.

Sin embargo, Olano plantea que esta renegociación sea ecuménica; es decir, que involucre no solo a la Iglesia Católica, sino a las demás congregaciones que han suscrito acuerdos con el Estado colombiano. Y que a juicio de él son 14.

Una renegociación del Concordato podría tardar años e incluso décadas, razón por la cual los cambios tributarios –si quieren ver la luz del día– tendrían que ser incluidos en la reforma que se planea llevar al Congreso en el segundo semestre.

Lo que no paran son las cascadas de tutelas de todo tipo de iglesias diferentes a la Católica, que buscan que no se les cobren algunos impuestos regionales.

Afirman que, si a la Iglesia Católica no se les cobra, por qué a ellos sí.

En casi todos los casos, la Corte Constitucional le ha dado la razón a las iglesias cristianas y de otras confesiones. De hecho, en uno de estos fallos la propia Corte exhorta al gobierno nacional para adelantar una reforma en el Congreso de la República y, de esta manera, se resuelva ese tipo de inequidades. Esas comunidades prenden velitas para que el Gobierno finalmente acoja el ruego de

la Corte.

Una iglesia al día

Crear una iglesia es relativamente fácil. Según una respuesta enviada por el Ministerio del Interior, entidad encargada de entregar la personería jurídica a estas instituciones no católicas, se requiere de una serie de actas de constitución que incluyen datos como sitios o lugares donde se va a llevar a cabo el culto, representante legal y estatutos. También el credo o fe que se va a profesar. Es tan fácil que en los últimos tres años se constituyeron 1.258 iglesias, más de una al día en promedio. El año pasado se registraron 434 iglesias.

Las cifras en cuanto a ingresos y ventas también son llamativas. Un cuadro enviado por la Dian sobre el volumen de ingresos de las actividades económicas 9191 y 9491, correspondientes a asociaciones religiosas, indica que en los últimos años el tema está creciendo. Sin contar los datos de 2014 y 2015, que no fueron suministrados, los activos fijos de las algo más de 7.000 iglesias con RUT acumulan cerca de $6 billones, mientras que el patrimonio bruto se aproxima a los $10 billones. No obstante, un dato adicional del Informe de la Comisión de Expertos resulta revelador. Un total de 145 asociaciones religiosas en el país reportan ingresos superiores a $4.524 millones. Cifras nada despreciables para el ‘César’ de nuestros tiempos, la Dian.

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