| 5/26/2016 12:00:00 AM

La pelea explosiva entre azucareros y distribuidores de combustibles

Así va la puja entre Minminas, ingenios azucareros y distribuidores de combustibles ante la posibilidad de abrir las importaciones de etanol.

La posibilidad de importar etanol tiene a buena parte del sector energético con los pelos de punta. En un lado del debate están los ingenios azucareros, principales proveedores de etanol en el país y en el otro lado los distribuidores de combustible. El Gobierno, a través del Ministerio de Minas, intenta conjurar la pelea, hasta el momento sin mucho éxito.

El tema empezó hace una década, cuando el gobierno nacional decidió incentivar la construcción de plantas de procesamiento de etanol y a la vez estimular la producción agroindustrial. Entre las ventajas también se incluía el aspecto medioambiental, pues la mezcla de gasolina y diésel incluiría un porcentaje de 10% de etanol o biodiésel, algo que los pulmones de los colombianos también agradecen.

Todo parecía ir sobre ruedas. Sin embargo, tres hechos cambiaron el rumbo de esta historia. El paro de corteros de caña de hace 6 años, el Fenómeno de la Niña de 2010 –que inundó unas plantaciones en el Valle del Cauca– y el reciente Fenómeno del Niño, en donde hizo falta agua para las plantaciones, demostraron la vulnerabilidad del suministro.

A finales de diciembre del año pasado los productores de etanol le notificaron al Ministerio de Minas en una misiva que era difícil cumplir con toda la producción mensual, unos 10 millones de galones entre etanol y biodiésel. Ante la falta de opciones, el Gobierno tuvo que suspender la mezcla en la Región Caribe, con el argumento de que era la zona del país más apartada de las plantas de producción.

Lea también: ¿Por qué no baja el precio de la gasolina si el petróleo ha caído en un 70%?

Las consecuencias son económicas y ambientales. Según el sector proveedor de combustibles, en esa región se disparó el número de reclamaciones de propietarios de vehículos que presentaron fallas por el cambio en el combustible, siendo los sistemas de inyección los más perjudicados. A esto se suma el impacto ambiental en las grandes ciudades de la Costa, pues solo hasta este mes de mayo se estaba regularizando la mezcla en estos departamentos.

El otro inconveniente es que Ecopetrol no pudo compensar de manera inmediata lo que dejaron de producir las plantas de etanol. Eso le generó un problema logístico y de abastecimiento a más de un distribuidor.

Ante este tipo de problemas, el Ministerio de Minas se planteó la necesidad de permitir la importación de etanol. Ahí fue Troya. Los ingenios pusieron el grito en el cielo y advirtieron que se ponen en peligro miles de empleos y que la importación –en especial la de Estados Unidos– podría acabar con esta floreciente industria. El asunto es que el TLC suscrito con el ‘Tío Sam’ no solo permite este tipo de importaciones sino que en las últimas semanas se hizo evidente el reclamo de grandes jugadores de esta industria en el Golfo de México, cuyas quejas llegaron hasta la Casa Blanca y a la oficina de Joe Biden, vicepresidente de los Estados Unidos.

Lea también: Multimillonaria multa a Asocaña, 14 empresas y 14 directivos del azúcar

El malestar ya habría sido informado en una carta al presidente Juan Manuel Santos, según algunos medios de comunicación. La industria azucarera colombiana argumenta que es imposible competir con los precios del etanol estadounidense, debido a los multimillonarios subsidios que reciben los productores en ese país.

A eso se suma la tesis que advierte que el etanol que se produce con maíz, como es el caso de Estados Unidos, no tiene la misma calidad e impacto positivo en el medio ambiente que el que se produce con caña de azúcar.

Los contradictores señalan, en cambio, que los ingenios intentan mantener por todos los medios la participación en este lucrativo negocio –que sumaría $77.000 millones al mes– y que la unidad del etanol es fundamental para mantener el flujo de caja de los ingenios.

Algunas cifras pueden ayudar. Según uno de los distribuidores, antes de impuestos la producción de un galón de gasolina puede costar (mayo 2016) cerca de $3.630; contando el 10% de etanol, el precio subiría un poco más de $300 hasta los $3.955, los demás son impuestos. Aunque no parece mucho, el precio del combustible podría bajar más si el Gobierno cambiara parte de la fórmula con que cada mes se fijan los precios.

A juicio de los distribuidores, el precio del etanol se fija con base en el precio internacional del azúcar, mientras que en otros países se hace con la cotización del etanol, independiente de si se produce con maíz, caña u otra planta.

En la mitad de todas estas discusiones queda el Gobierno y el usuario. Según un distribuidor de combustible, la importación de 10% de etanol podría impactar positivamente el precio del galón de gasolina en cerca de $120. “No se trata de abrir las importaciones y sustituir toda la producción local, la fórmula ideal es que se amplíe de 10% a 20% la mezcla de biocombustibles y de esta manera lograr que todos ganen”, dijo una fuente del sector de las empresas distribuidoras.

En este caso el impacto sería positivo para el medio ambiente, en la medida en que se reduce el volumen de emisiones de CO2. Faltaría ver si todos los vehículos aguantarían una mezcla de este tipo, debido a la sensibilidad de los equipos de inyección.

Otro hecho que complicó las cosas fue la inestabilidad en la cartera de Minas y Energía al comienzo de este año. A la sorpresiva renuncia de Tomás González se sumó la demora en el nombramiento de Germán Arce en la cartera, funcionario que podría sentar una posición en las próximas semanas.

La decisión no será fácil. Estados Unidos sigue presionando y los ingenios no se quieren quedar quietos, sobre todo después de las sanciones que derivaron de las investigaciones de la Superintendencia de Industria y Comercio por el caso del cartel del azúcar.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?