| 4/19/2013 11:00:00 AM

La otra tormenta

La desaceleración China precipita la caída en los precios internacionales de las materias primas. Vale la pena preguntarse si se acabó la fiesta de los commodities.

Justo cuando el presidente Juan Manuel Santos anunciaba un paquete de medidas para enfrentar la desaceleración industrial y agrícola en Colombia, el mundo convulsionaba con una noticia: las sorpresivas cifras de crecimiento de China durante el primer trimestre.

Las autoridades económicas del gigante asiático informaron que, entre enero y marzo de 2013, la producción china creció 7,7%, menos que el 7,9% del último trimestre de 2012. El dato no solo muestra una tendencia a la desaceleración, sino que resultó frustrante para todos los expertos que habían pronosticado una cifra por encima de 8%.

El primer efecto de la noticia fue una caída generalizada en el precio de los commodities. Adicionalmente, los indicadores bursátiles más importantes también reaccionaron a la baja.

Ese lunes 15 de abril, la cotización del oro tuvo la peor caída en 30 años. Aunque mantiene cotizaciones altas, cayó en dos jornadas 8,7%, algo que no se veía desde 1983. Otros materiales como la plata cayeron un estrepitoso 11%.

El temor se extendió al mercado del petróleo, donde el Brent volvió a rondar los US$100, al caer 2,76% y el WTI cayó por debajo de los US$90 (1,43%).

En las jornadas posteriores hubo recuperación en los precios. Pero quedó en el aire una duda: hasta dónde la tendencia de desaceleración es sostenida o simplemente se trata de un signo aislado.

En un informe del Financial Times sobre el tema, un inversionista afirmó: “para la economía global, los datos (sobre China) son malas noticias. Los exportadores de commodities están ‘llevados’ (especialmente aquellos que necesitan exportar a China como componente clave). Yo estaría muy preocupado por lugares como Brasil, Indonesia, Australia y similares. El actual nivel de PIB en China está bien para China, pero no muy Ok para las monedas mencionadas”.

El asunto es muy importante para Colombia. La principal vulnerabilidad que tiene hoy el país son sus cuentas externas, específicamente en caso de una caída en los ingresos por ventas de crudo y minerales. Las exportaciones de crudo, carbón y níquel representaron el año pasado 67% de los ingresos externos del país. Colombia vendió US$40.000 millones por cuenta de esos tres rubros.

Si se consolida la tendencia en China y eso sigue empujando a la baja los precios de las materias primas, las autoridades tendrán otro frente de acción. El impacto se sentirá en dos sentidos: la menor oferta de divisas, lo que podría impulsar la apreciación del tipo de cambio, y el hueco fiscal, pues se podrían resentir los ingresos del Estado colombiano. Las regalías, los pagos de impuesto de renta de las petroleras y mineras y el giro de utilidades por parte de Ecopetrol son rubros importantes del presupuesto nacional hoy: solo el petróleo le entregó al Estado más de $30 billones en 2012, casi una tercera parte de los ingresos corrientes del Gobierno.

Es necesario seguir lo que ocurra en el Lejano Oriente. Cualquier estornudo en esa región podría terminar en una pulmonía para el país. Hay que estar preparados.

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