| 4/17/2013 6:00:00 PM

La isla perfecta

Pese a la sobrepoblación y la falta de agua, la calidad de vida en San Andrés supera el promedio nacional. Metodología de la medición y percepción de los isleños explican la situación.

Quizá por la combinación de playa, brisa y mar y con esa sensación de estar en vacaciones eternas, San Andrés se ubicó en 2012 como la región con la mayor calidad de vida del país.

Así lo demuestran las cifras del Dane, según las cuales en el archipiélago hay una cobertura de 95,2% en salud (frente a 90,6% del promedio nacional); el analfabetismo es de 0,7% contra 5,9% en el resto del país y solo a 12% de los hogares no les alcanzan sus ingresos para vivir, mientras a nivel nacional esa respuesta la dio el 28,5% de hogares. A eso se suma que es la región con el menor desempleo: 7,3%.

Además, los 17.000 hogares sanandresanos están mejor dotados que los del interior: 97,8% tiene celular, 96,9% televisor a color; 93,4% nevera y 85,2% lavadora (electrodoméstico donde más se aleja del dato promedio nacional, que es de 51,8%).

Esto parecería contradecirse con la imagen que de la isla se tiene en el interior del país, pues con frecuencia se mencionan sus problemas de agua, de sobrepoblación y de la difícil situación de sus pobladores, por cuenta del fallo de la Corte Internacional de Justicia de la Haya, que restringió las zonas de pesca y se las otorgó a Nicaragua.

Juan Carlos Guataquí, catedrático de la Universidad del Rosario, explica que en las mediciones sobre calidad de vida influyen la densidad demográfica y el área, y al ser esta una isla pequeña, es más fácil proveer los servicios públicos. “Pero una cosa es que se provea el servicio y otra muy distinta su calidad”, dice.

Agrega que las mediciones de calidad de vida son una especie de barómetro que sirve para mirar los avances que se dan con el tiempo en una región específica y, en general, tanto en San Andrés como en las regiones costeras del país, la gente tiende a tener una mejor percepción de su calidad de vida frente a las personas del interior.

El representante a la Cámara por San Andrés, Jack Housni Jaller, considera que la dificultad está en que los isleños sobredimensionan sus problemas y eso se refleja en el resto del país. “Con los censos que se han hecho está claro que la población está alrededor de 70.000 personas, pero muchos están convencidos de que son 100.000 y hasta 200.000. Así mismo, no quieren usar el agua del acueducto, que ya está perfectamente desalinizada, pues usan pozos profundos, agua de lluvia o agua embotellada, que es mucho más cara”.

El congresista agrega que es menor la cantidad de hogares en los que el ingreso no les alcanza para vivir porque la cobertura de los subsidios estatales es alta. Sin embargo, para él eso no es bueno para la isla, pues su economía está basada justamente en esas ayudas.

También considera que la calidad de vida es alta por el estado anímico de los sanandresanos, que viven menos estresados, sin inseguridad, sin trancones y con hermosas playas. Esta visión no solo explicaría las cifras del Dane, sino también la popular frase de las islas caribeñas: don’t worry be happy.

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