| 7/22/2015 7:00:00 PM

¿Se necesita un Pipe 3.0?

Pese a la mejoría que experimenta la tasa de cambio y a los planes de reactivación lanzados por el Gobierno, la industria colombiana sigue de capa caída. ¿Qué hacer?

En materia de producción y ventas, la industria colombiana todavía no levanta cabeza. Las últimas cifras sobre el comportamiento del sector, reveladas por el Dane en su Muestra Manual Manufacturera, indican que al cierre de mayo la producción industrial anualizada cayó 3,9% y las ventas 2%.

En los cinco primeros meses del año, según la misma fuente, la producción real bajó 2,6% y las ventas del sector se contrajeron 1,7%, mientras que de los 39 sectores industriales que se analizan mensualmente, 26 reportaron resultados negativos en mayo, entre ellos los fabricantes de productos de molinería, panadería, curtido y fabricación de productos de cuero y calzado, de metal, de carrocerías para vehículos y de piezas y partes para vehículos, entre otros.

Aunque la crisis de la industria no es nueva y en los últimos años se atribuyó en buena medida a la menor competitividad generada por la revaluación del peso –que se prolongó por más de un lustro–, muchos vaticinaban que cuando llegara la devaluación –que inició a finales del año pasado– habría un cambio en la tendencia.

Sin embargo, este cambio se ha demorado por cuenta de un escenario económico mundial y nacional más complejo que ha llevado a algunos analistas –como el exdirector de Planeación Nacional, Hernando José Gómez– a considerar que la recuperación de la industria podría tardar un par de años más.

En un entorno cada vez más pesimista, en un par de semanas comienzan los congresos y asambleas gremiales para debatir los temas que más preocupan a industriales, exportadores y comerciantes, entre otros, y cada vez crece el consenso de que es necesario lanzar políticas más contundentes para recuperar la economía del país.

Si bien han transcurrido solo dos meses desde que el Gobierno lanzó –a finales de mayo– el Programa de Impulso a la Productividad y el Empleo, Pipe 2.0, que aporta nuevos créditos por $900.000 millones; se confirmaron las rebajas arancelarias para la importación de maquinaria y equipo y se redujeron los tiempos en procesos como el Plan Vallejo, la expectativa de una rápida recuperación de la industria parece lejana.

De hecho, algunos industriales creen que se requiere un Pipe 3.0 para sacar a la industria del estado de postración y atacar los nuevos males que la aquejan. ¿Cómo lograrlo?

Para expertos como el presidente de Analdex, Javier Díaz Molina, aunque la tasa de cambio ha mejorado y el Gobierno ha trabajado en algunos frentes, lo cierto es que el costo país se ha incrementado y está generando problemas de competitividad muy complejos.

“El costo país sigue siendo muy alto por temas como los extracostos que genera la reforma tributaria. En Colombia quedamos con una estructura impositiva muy alta, pues el costo fiscal es 76% de las utilidades, mientras en América Latina es 46% y en el mundo, 43%. A esto se suma el tema de energía, que sigue siendo un inconveniente; la rigidez laboral; los sobrecostos logísticos que hacen que estemos en costos por encima de nuestros vecinos y, si a todo esto se suma el deterioro en materia de seguridad, el panorama se complica mucho más”, asegura.

El asesor legislativo y ex vicepresidente de Bavaria, Javier Hoyos Arboleda, resume así los males de la industria: contrabando que no cede, TLC mal negociados, elevados costos de logística y alta carga tributaria. El experto asegura que “las posibilidades para el aparato productivo nacional no son fáciles; pues, por efectos de los tratados comerciales mal negociados, muchos sectores quedaron con protecciones negativas, restándoles competitividad. Además, no se actuó con la misma rapidez para desarrollar la agenda interna y equilibrar las cargas”.

También reconoce que en las actuales condiciones fiscales el Gobierno tiene menor margen de maniobra. “En el pasado se impulsaba la actividad productiva con créditos de fomento, compras oficiales orientadas a la producción nacional y con política arancelaria, hoy estas posibilidades se limitan por los TLC”, asegura.

Por eso, Hoyos piensa que sería ideal complementar las medidas del Pipe 2.0 con otras que actúen con mayor rapidez, “como la reducción de las tasas de interés, racionalizar costos de energía, transporte y logística, y actuar rápidamente sobre la alta tributación que resta competitividad a la producción nacional”.

Para los industriales la devaluación ayuda a mejorar la competitividad, pero no es la solución de todos los males. El presidente GM Colmotores, Jorge Mejía, asegura que es consciente de que la política del Gobierno está alineada con un dólar caro, por lo cual su expectativa está en “el soporte del Gobierno en las políticas anunciadas y en la ejecución de mejora en la infraestructura logística del país, la revitalización de sectores clave como hidrocarburos y minería, así como en lo referente al soporte a la industria local para mantener la dinámica de la economía y volver a la senda de crecimiento trazada”.

Sin embargo, los industriales ven tareas pendientes en temas como innovación, pues hay señales que no son favorables ya que la mayor inversión proviene del sector público y las empresas aún no sacan provecho de las exenciones tributarias contempladas.

A toda marcha

Mientras las quejas crecen entre gremios y empresarios, el Gobierno ha tratado de solucionar algunos de los problemas de la industria.

Tras desarrollar una activa agenda de reuniones con empresarios, la ministra de Comercio, Industria y Turismo, Cecilia Álvarez-Correa, logró identificar cuatro categorías de barreras a la industria: costo país, productividad, barreras no arancelarias e información de los mercados de destino. Para la funcionaria, en estos cuatro frentes el Gobierno está trabajando y parte de las soluciones están contempladas en el nuevo Pipe 2.0.

Este se lanzó a finales de mayo –y la primera versión en 2013 con buena acogida– e incluye líneas de crédito de Bancóldex por $900.000 millones para empresarios que requieren créditos de largo plazo con miras a modernizar su producción y optimizar el flujo de caja. “Hasta la semana pasada –mediados de julio– habíamos asignado recursos por $210.000 millones a 607 empresas, de las cuales 90% son Mipymes”, asegura la ministra Álvarez.

En materia de costo país, aseguró que “el Gobierno impulsa como nunca antes una transformación de la infraestructura de transporte, y es una inversión que tiene efectos muy positivos en la economía porque con el crecimiento de las obras civiles se estimula la actividad económica y el empleo”.

La funcionaria logró además la aprobación de nuevos beneficios tributarios por innovación, que implican que de cada $100 invertidos en innovación, ciencia y tecnología, el empresario podrá descontar $175 del impuesto de renta.

También desde el Ministerio se trabajó para agilizar los trámites a cargo del Invima –registro sanitario– y hasta el momento se les ha dado respuesta a 86 solicitudes presentadas por empresarios.

En el frente de comercio exterior se pasó de 18 a 6 meses en cuanto al tiempo de respuesta para la declaratoria de las zonas francas y se aceleró el proceso para la aprobación de solicitudes en Plan Vallejo y Zonas Económicas Especiales.

Y, en materia arancelaria, el Ministerio avanza en una reforma que está enfocada en mejorar la competitividad, pues según la ministra Álvarez, “nuestra industria necesita herramientas para competir por los consumidores del mundo. Esto se logra con innovación, no con protección. Las decisiones que tomemos al respecto se fundarán en esa premisa”.

La polémica por las fórmulas más eficaces para lograr la reactivación de la industria colombiana sigue encendida y posiblemente continuará siendo el tema central de los congresos gremiales que se aproximan. Sin embargo, trabajar conjuntamente para poner en marcha las soluciones más adecuadas puede ser el camino más conveniente para lograr la anhelada reactivación.

Dólar e impuestos, principales trabas

La más reciente encuesta de opinión industrial conjunta, que realiza mensualmente la Andi, muestra que hasta mayo el principal obstáculo que enfrentaron los empresarios nacionales es la tasa de cambio. “Con la devaluación hay ganadores y perdedores. Lo importante es que el impacto positivo generado por el encarecimiento de la tasa de cambio no enmascare los problemas de fondo que hay que solucionar para mejorar la competitividad del sector privado. Sin duda el gran riesgo de la devaluación es que eventualmente pueda transferirse a la inflación”, sostiene Bruce Mac Master, presidente del gremio.
En su concepto, se quiere revisar el costo país de producir en Colombia, así como crear herramientas para proteger al empresariado contra la competencia desleal. Considera que lo más urgente este año es evaluar la elevada carga impositiva que afronta el sector privado, la cual deja en desventaja a los industriales frente a sus competidores de otros países.

10 Recomendaciones

Estos son los consejos del Foro Económico Mundial para el país en materia de industria.
1. Mantener el foco en las políticas que establecen fundamentos para que una economía funcione bien.
2. Mejorar la eficacia de la política mediante la evaluación de los programas actuales, el establecimiento de criterios de evaluación y el seguimiento a la gestión.
3. Alinear las inversiones a las prioridades económicas y sociales de los mejores programas.
4. Incrementar la inversión privada para el desarrollo de habilidades e innovación.
5. Crear un catálogo estandarizado de competencias de investigación.
6. Diseñar esquemas de financiación de la investigación pública y privada y de desarrollo de competencias.
7. Definir e implementar programas de educación y formación profesional intersectorial.
8. Establecer un fondo de investigación e innovación plurianual regional.
9. Habilitar un flujo libre para el intercambio de estudiantes e investigadores en la región
10. Comience con metas pequeñas y desarróllelas.
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