Revista Dinero

Luis Guillermo Vélez, Superintendente de Sociedades.

| 3/21/2013 7:00:00 AM

La hora cero de Fabricato

El Gobierno busca que la asamblea de Fabricato sirva para depurar su junta directiva, librar a la textilera de la influencia de los responsables de la crisis de InterBolsa y mirar nuevos escenarios hacia el futuro.

Este 21 de marzo podría definirse un nuevo rumbo para Fabricato, la principal textilera del país y quizá la compañía más afectada por la crisis que sacó del mercado bursátil a la comisionista InterBolsa. Ese día, justo cuando esté circulando esta edición, deliberará la asamblea general que tendrá como misión más importante la renovación de la junta directiva.

El Gobierno tiene la consigna que, más que una reestructuración, el proceso sirva para ‘podar’ la junta y liberarla de una vez por todas de la influencia de personas que fueron responsables de la caída de InterBolsa. En otras palabras, no quiere allí a emisarios ni representantes de Juan Carlos Ortiz, Alessandro Corridori o Tomás Jaramillo.

Por esa razón, el superintendente de Sociedades, Luis Guillermo Vélez, ha venido promoviendo un acuerdo con los accionistas que no pertenecen a la cuerda de ninguna de las empresas intervenidas para preparar una plancha única con nombres de varios notables del mundo de los negocios.

Al cierre de esta edición, los accionistas –algunos de ellos clientes defraudados de InterBolsa– habían consolidado un bloque equivalente a 30% de la participación de la compañía y creían tener el poder necesario para impulsar una decisión mayoritaria. Según información pública, Alianza Fiduciaria Fideicomisos tenía 15,93% de las acciones de la textilera y luego aparecían dos empresas intervenidas por la Superintendencia de Sociedades tras el escándalo de InterBolsa: Rentafolio Bursátil y Financiero y Valores Incorporados, con 5,39% y 4,51%, respectivamente. Invertácticas, firma de Corridori y que entró en liquidación, registraba 2,48% de las acciones.

Entre los notables que entrarían a hacer parte de la Junta se destacan nombres como el exministro Alberto Carrasquilla, Luis Fernando Guzmán, presidente de Alianza; Jorge Londoño, expresidente de Bancolombia, y Ricardo Obregón, expresidente de Carvajal (ver recuadro). Otros, como Isaac Yanovich, declinaron el ofrecimiento.

La consigna del Gobierno fue advertida con claridad a los interesados. Dinero conoció que inclusive el superintendente Vélez se reunió con el abogado, Jaime Granados, representante de los operadores del Fondo Premium de Curazao y de inversionistas, para pedirle que ni él ni sus clientes interfirieran el proceso de depuración de la junta.

El bloque pretendía sumar el respaldo de un grupo cuyo nombre es uno de los más representativos entre los accionistas titulares de repos de Fabricato: El Grupo De Lima. Uno de sus más altos ejecutivos, Luis Fernando Guzmán, se mostró cauteloso frente a la propuesta. En principio sólo anticipó que considera fundamental que los accionistas se organicen para constituir un fideicomiso.

“Cuando contemos con un vehículo fiduciario, entonces sí nos detendremos a analizar la realidad de la compañía para tomar una decisión entre un cúmulo de opciones”, explicó Guzmán. No anticipó opciones y dijo desconocer el posible renovado interés de inversionistas mexicanos por la compañía.

Según él –uno de los más cercanos a Ernesto De Lima, presidente del conglomerado–, en todo caso la participación de Alianza Fiduciaria en Fabricato no es muy alta. La tasó en $9.000 millones, lo que equivaldría a poco más de 2%. Su precisión tiene que ver con el hecho de que su firma busca aclarar que no es cierto que recursos de sus clientes pudieron haber quedado comprometidos en InterBolsa. De hecho, ella misma pagó a sus clientes y decidió quedarse con posición propia en Fabricato sin comprometer su solvencia. Actualmente maneja más de 2.500 fideicomisos.

El papel de la nueva junta será clave para determinar el futuro de la compañía, que en 2012 arrojó pérdidas por $93.000 millones y sus ingresos pasaron de casi $640.000 millones, en 2011, a $545.000 millones en 2012.

En un complejo escenario del mercado textil, la nueva junta tendrá varias tareas. Por una parte, para muchos es necesario buscar un socio estratégico. Pero será muy complejas, pues no son muchas las firmas internacionales que podrían llegar y mercados, como el de Estados Unidos y Europa, apenas están dando síntomas de recuperación.

De otra, en el negocio textil será necesario buscar alternativas que le permitan a la compañía recuperar el mercado que ha venido perdiendo por el crecimiento de las importaciones.

Además, tendrá que definir qué hará con otros activos de la compañía, como su planta de autogeneración de energía y los más de cien mil metros cuadrados que hoy tiene disponibles. Una de las propuestas que se estudiaba, al cierre de esta edición, es la de diversificar la actividad de la compañía hacia el desarrollo inmobiliario.

Es claro que ese proceso de diversificación no puede ser, como le mencionó a Dinero un exsuperintendente de Sociedades, un “descuartizamiento” de la empresa, pues una de las prioridades que tiene hoy y por la cual deben velar las autoridades es que los pensionados –cuyo cálculo actuarial suma más de $91.000 millones– no queden sin respaldo.

Aún no se sabe cómo reaccionarán aquellos socios que, como Corridori y su firma Invertácticas, se hicieron al control de Fabricato a expensas de recursos de los clientes de InterBolsa.

Los intereses que merodearán en la Asamblea hacen que la última palabra sobre la renovación no esté dicha todavía.
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