| 3/31/2015 6:40:00 AM

Cruzando los dedos

La Junta Directiva el Emisor mantuvo inalterada la tasa de intervención tal y como lo esperaba el consenso del mercado. En unos meses sabremos si es posible seguir con una estrategia que no está exenta de riesgos.

La inflación de febrero superó el rango meta del Banco de la República (2%-4%). Los responsables: la devaluación y el aumento en el precio de los alimentos. Es posible que la inflación siga por encima de la meta en los próximos meses. La última vez que el Banco enfrentó una situación similar fue en 2008 y este año se vuelve a dar esa posibilidad. El problema es que cualquier medida para combatirla afecta el crecimiento, también está amenazado.

Por esos motivos, las reuniones de la Junta del Emisor están para alquilar balcón. Voces autorizadas sugieren subir la tasa de intervención, que actualmente está en 4,5%, mientras otras sostienen que lo mejor es esperar a que la inflación retorne a la meta de largo plazo en el segundo semestre. Algunos incluso afirman que en ese momento el Banco debería bajar tasas para estimular la economía.

Los indicios de desaceleración y las expectativas de inflación ancladas fueron las razones esgrimidas para que el Emisor decidiera quedarse quieto. De una parte, la desaceleración de la economía fue ratificada por la reciente Misión del Fondo Monetario Internacional, que revisó su pronóstico de crecimiento de la economía a 3,5% en 2015, con una noticia adicional: el país retornaría a tasas del 4,5% solo hasta 2019.

De otra parte, la alta inflación en el precio de los alimentos fue causada por factores que se corregirían, como la menor oferta ocasionada por el paro de transportadores de carga. Así mismo, en los últimos meses la producción agrícola se redujo porque algunos productores no cultivaron por temor al impacto del Fenómeno del Niño anunciado por el Ideam, situación que aún no se materializa.

Por esto, la tecnocracia del Banco cree que la inflación cederá en el segundo semestre, convergiendo a la meta y, por eso, lo mejor es esperar, replicando así la estrategia del Banco Central de Chile. Allá, durante 2014, los precios llegaron a tener variaciones anuales superiores a 6%, luego de la depreciación de la moneda. Sin embargo, la autoridad monetaria mantuvo la tasa de intervención en 3%, con la esperanza de que la inflación retornara hacia la meta, situación que ocurre actualmente.

Ganando tiempo

En el país, la situación no es tan clara y el Emisor corre un riesgo. Quizá por eso el Gerente del Banco le solicitó públicamente al Ministro de Hacienda disminuir el gasto público como elemento para reducir la inflación.

Por ahora el Ministerio de Hacienda ha anunciado varios recortes y aplazamientos, y ha tomado decisiones de financiamiento claves, tales como una emisión de deuda pública colombiana en el extranjero por US$1.000 millones a una tasa cercana a 5%. Esta financiación aumenta la oferta de dólares, aliviando parcialmente las presiones devaluacionistas y evitando la presión sobre el mercado local generada por un mayor déficit fiscal.

Los riesgos existen. Si la inflación sigue aumentando, el Banco debería subir las tasas de una manera drástica para no poner en riesgo sus metas. Por eso algunos expertos no están de acuerdo con la última decisión. Hernando José Gómez cree que: “el Banco, al mantener las tasas de interés, corre el riesgo de quedarse con la inflación, sin aliviar la caída en la actividad económica”. En efecto, la desaceleración de la economía es inevitable, mientras que el desborde de la inflación, no. Así que por ahora queda cruzar los dedos para que se cumplan los pronósticos.

Una subida de tasas

Cuando el Emisor aumenta la tasa de interés es más costoso para los bancos su financiación, pues subirían las tasas de los créditos. Un estudio, liderado por Carlos Huertas, director del Departamento de Inflación del Emisor, asegura que los cambios en la tasa de intervención del Banco se materializan completamente luego de 8 meses en las tasas de las diferentes modalidades de crédito.

Una vez aumentan las tasas del mercado, a los empresarios y consumidores les resulta oneroso acceder al crédito, y por eso caen la inversión y el consumo. Estas decisiones llevan a un desplome de la demanda agregada, lo cual es equivalente a un menor crecimiento de la economía. Cuando la demanda agregada cae, los precios también lo hacen.

El movimiento en la tasa de interés tiene un efecto cambiario. Mayores tasas de interés promueven el ingreso de inversión de portafolio, esto quiere decir que son más dólares los que entran al país. Mayor cantidad de esta moneda significa menor el precio, fomentando así la revaluación del tipo de cambio.

El otro efecto está relacionado con menores expectativas de inflación en próximos periodos. Lo cual hace que acuerdos en la economía se estipulen alrededor de lo que se espera para los próximos meses. Altas expectativas de inflación implican incertidumbre, esto lleva a la realización de contratos o ajustes salariales a tasas altas.

¿Qué haría que el Banco se mueva?

JOSÉ V. ROMERO
BBVA


Subir. “Si se afectan de manera significativa las expectativas y la credibilidad en el cumplimiento de la meta”.

Bajar. “Si el consumo y la inversión privada continúan desacelerándose y el movimiento permite que las expectativas de inflación sigan ancladas".

Alejandro Reyes
Ultrabursátiles


Subir. “Un desajuste de las expectativas de inflación con la meta de largo plazo, producto del repunte inflacionario reciente”.

Bajar. “Sería inevitable, en caso de que haya un descenso rápido en la inflación o una serie de malas cifras en la actividad económica relacionadas con consumo o inversión".
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?