| 7/6/2017 12:01:00 AM

Colombia en manos extranjeras: Así va la inversión foránea en las cuentas nacionales

El dólar está otra vez por encima de $3.000, impulsado por dudas sobre las cuentas fiscales del país, así como por la tendencia al alza en tasas de interés internacionales. Inversión foránea, clave en esta ecuación.

Uno de los reconocimientos recientes que se le hacen al país, tanto dentro como fuera de las fronteras, es que ha podido manejar el desplome de sus ingresos petroleros sin entrar en una recesión y sin que su moneda se desvalorizara exageradamente. En otras palabras, que la sacó barata.

Desde luego, el ajuste se ha sentido en un menor crecimiento y en un precio del dólar que se despertó de un letargo de revaluación de más de 10 años. Expertos como Felipe Campos, gerente de Estrategia e Investigaciones Económicas de Alianza, consideran que la principal razón por la que la crisis del petróleo no le pegó más duro a la economía nacional fue el flujo de inversión extranjera para compra de títulos de deuda pública interna (TES).

El año pasado el país recibió un récord histórico de $21 billones por este concepto, tres veces lo que entró en 2015 y 2014 ($6,9 billones y $5,7 billones, respectivamente). En lo corrido de este año, hasta mayo, los extranjeros compraron $6,5 billones, cifra inferior a la registrada en el mismo mes de 2016, pero la segunda más alta en la historia desde 2011.

Como consecuencia, hoy los fondos extranjeros tienen 26% de los TES y solo son superados por los fondos de pensiones, que tienen 27%. Esto, aunque indica un voto de confianza en el país, también genera vulnerabilidad ante el riesgo de que así como llegaron millones de dólares del exterior para comprar papeles colombianos, se vayan en desbandada, disparando el costo de la deuda, encareciendo el dólar y, de paso, provocando una recesión.

Ese temor se disparó recientemente con el encarecimiento del dólar, que volvió a ubicarse por encima de los $3.000 y que inicialmente se atribuyó a la caída en el precio del petróleo, que desde mayo empezó a bajar y el 21 junio cayó a su menor nivel de 2017 (US$42,8 por barril). Sin embargo, el valor del crudo se recuperó y el dólar siguió subiendo.

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Hasta el 20 de junio el país tenía revaluación, pero desde ese día en adelante la tasa de cambio ha subido $88 –hasta el viernes 30 de junio–, lo que implica una devaluación de 1,65% en el año corrido.

Factores internos y externos

Juan David Ballén, director de Investigaciones Económicas de Casa de Bolsa, dice que el encarecimiento del dólar se debe a factores internos y externos distintos al petróleo. En el primer frente, las preocupaciones están en las dudas que ha generado el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), que es la hoja de ruta del Gobierno en la que establece sus estimaciones para cumplir metas de déficit fiscal. Analistas y economistas temen que dichas metas no se puedan cumplir en medio de una economía que crece poco y que cada vez necesita más recursos para diversos temas, entre ellos el posconflicto.

“El MFMP establece para este año un déficit de 3,6% del PIB, de 3,1% para el entrante y de 2,12% para 2019. Eso es algo muy difícil de cumplir, pues para alcanzar esa meta en dos años se requieren unos $5,5 billones, que se pueden conseguir reduciendo el gasto, lo que implicaría disminuir la inversión, o vía ingresos, y en este punto el gobierno que llegue el año entrante tendrá que elegir entre realizar otra reforma tributaria, esta vez sí estructural, o modificar la regla fiscal, que es la que obliga a cumplir esas metas de déficit”, explica Ballén.

Esta percepción no solo ha hecho que suba el precio del dólar, sino también las tasas de interés de los TES, que a principios de junio alcanzaron mínimos de cuatro años y ahora van al alza, lo cual podría motivar a los fondos de inversión extranjera a empezar a vender sus posiciones para hacer utilidades, pues ya no verían más espacio de valorización en los TES. Caso contrario es el de México, donde se esperan rentabilidades, dado que prevén reducciones de tasas de interés, mientras que acá se asume que el Banco de la República ya habría llegado o está cerca del final del ciclo de reducción de tasas (en diciembre pasado las empezó a recortar, pasándolas de 7,75% a 5,75%).

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En el frente externo, los factores que golpean la tasa de cambio, explica Ballén, son los anuncios que indican aumentos en las tasas de interés de Estados Unidos, Europa y Reino Unido, lo que a su vez haría que los activos del exterior se vuelvan más atractivos y lleven a los inversionistas a salirse de países como Colombia para ir a comprar en los mercados desarrollados.

Más volatilidad

Campos, de Alianza, considera que el aumento de la inversión extranjera en TES –que hace 5 años participaba con 4% de estos títulos y que se espera este año termine en 30%– es consecuencia del peso que ha ganado el país en los principales índices de deuda emergente, las mejoras que se dieron en simplificación tributaria y la reducción de impuestos, así como por el simple hecho de que cada vez hay menos países emergentes con grado de inversión. “Por eso, no creemos que exista un riesgo de retirada de los flujos que ya se posicionaron, sino más bien que, cuando no les guste Colombia, los extranjeros se bajarán a tener 25% de los TES y cuando les guste mucho se suban a 35%”, opina.

Este analista aclara, sin embargo, que los movimientos que hagan los fondos extranjeros probablemente impliquen una mayor volatilidad, pues cambios de 5% en su portafolio de TES significan compras o ventas por cerca de $15 billones, lo que equivale a casi la mitad de lo que emite el Gobierno en un año.

“En este contexto, y con un entorno de dificultades fiscales, bajo precio del petróleo y subida de tasas de interés internacionales, no es necesario que los extranjeros vendan TES, sino solo que dejen de comprar a la velocidad reciente, para que se comience a resentir el precio de dichos títulos, así como la tasa de cambio”, agrega Campos.

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Esta situación hace que los expertos consideren que viene un periodo de dólar por encima de los $3.000 y que, por ende, quienes quieran comprar la divisa deberán aprovechar cada vez que se ubique por debajo de ese valor. Así mismo, será más evidente que la suerte de la tasa de cambio y de los mercados financieros colombianos dependerá cada vez más de lo que pase en el exterior y de la apuesta de los inversionistas foráneos por el país.

El que manda la parada

La estadounidense Franklin Templeton, uno de los grupos de administración de capital de riesgo más grandes del mundo, es hoy el mayor tenedor extranjero de TES. El año pasado compró 48% de los títulos que fueron adquiridos por inversionistas foráneos y en el primer trimestre de este año adquirió $1,1 billones más en papeles de deuda colombiana.

Michael Hasenstab, jefe de inversiones globales de Franklin Templeton, explicó en una reciente entrevista en Bloomberg que están muy emocionados con sus inversiones en Colombia, pues esperan dividendos reales tras el fin de una guerra de más de 50 años con las Farc, al tiempo que considera que los mercados financieros nacionales son razonablemente desarrollados, “tienen un banco central y un Ministro de Hacienda con credibilidad; además, pudieron manejar la caída del petróleo y eso es algo que buscamos en los mercados emergentes”, sostuvo.

El temor está en el momento en que este gigante decida irse, pues así como es de agresivo para comprar, lo es para vender. Entre 2013 y 2015 salió de todo su portafolio de deuda emergente europea, que equivale a 25% del valor total de uno de sus fondos, en donde países como Hungría pasaron de 7% a 0% en un solo año.

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