| 5/27/2015 10:00:00 PM

Nuevo intento del gobierno por eliminar el monopolio de licores

Tras amenazas de demanda por incumplir compromisos pactados en los TLC para regular el mercado de licores, el Gobierno volverá a radicar un proyecto. Sufren licoreras privadas nacionales.

Durante el trámite del Plan Nacional de Desarrollo, el Gobierno intentó sin éxito modificar las normas que regulan el mercado de licores en el país, las cuales protegen la producción de las licoreras regionales y les dan un monopolio a los departamentos para que determinen cuáles bebidas alcohólicas pueden entrar a sus territorios.

Desde antes de comenzar el debate, la iniciativa generó polémica, pues los departamentos pusieron el grito en el cielo, diciendo que les iban a quitar el monopolio, lo que ponía en riesgo rentas por unos $1,6 billones anuales, entre impuestos y utilidades de sus licoreras, y que usan para gastos en salud y educación.

El Gobierno y los importadores insistían en la necesidad de hacer el cambio
, pues en los Tratados de Libre Comercio (TLC) que firmó Colombia, en particular con Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea, el país se comprometió a darles un trato no discriminatorio a los productos importados frente a los nacionales, lo cual no se ha podido cumplir y luce más grave aún si se tiene en cuenta que para ingresar a la Ocde se hacen las mismas exigencias.

Hasta el momento el pulso lo van ganando los departamentos, pues la iniciativa no pasó ni el primer debate en el Congreso, pero ahora los opositores a la forma como los departamentos aplican el monopolio ya anunciaron que ante el incumplimiento de Colombia se vienen demandas en la Organización Mundial del Comercio o medidas retaliatorias.

En el grupo de los inconformes están, por puesto, los importadores de licores, que pagaron un estudio a EConcept, según el cual las barreras que tiene este mercado son las que promueven el contrabando, la falsificación, la elusión y la evasión. En conjunto, estos fenómenos implican unas pérdidas de $2 billones anuales, cifra que supera lo que se recauda en el mercado legal.

El estudio señala además que si se eliminan las prácticas restrictivas y discriminatorias –entre las que también se incluye una tarifa impositiva mayor para los licores importados–, el mercado legal de bebidas alcohólicas podría crecer entre 12% y 40%, lo que implicaría además un mayor recaudo.

Pero no solo los importadores están molestos por las normas que rigen este mercado, los productores no estatales también lo están y eso los motivó a agremiarse en la Cámara de Empresas Asociadas para la Producción de Bebidas Alcohólicas Nacionales (Caba). Daniel Picciotto, presidente de la asociación y de Pedro Domecq, explica que las normas con las que se busca proteger a las licoreras estatales no solo afectan a los importadores, sino también a la industria nacional y esto ha repercutido en una disminución del consumo legal. Hace 20 años en el país se comercializaban 16 millones de cajas (cada una con 12 botellas de 9 litros) y hoy se vende la mitad y no es porque los colombianos beban menos, sino porque existen incentivos para comprar en el mercado ilegal.

Aguardiente caro

Picciotto pone como ejemplo el costo de una botella de aguardiente, que es el licor más vendido en el país. En tiendas y supermercados, se consigue entre $18.000 y $20.000, lo que lo convierte en uno de los aguardientes más caros del mundo, pues su costo de producción no llega a los $3.000. Lo que lo vuelve caro es, justamente, la carga impositiva y la dificultad para distribuirlo a nivel nacional.

Ese es el caso de Casa Santana Ron y Licores, una empresa de Barranquilla que produce uno de los mejores rones del mundo –el ron Hechicera– y, sin embargo, ha tenido muchas dificultades para venderlo en el país.
Lo fabrica en la zona franca y, por eso, los primeros sitios a los que pudo llegar fueron los duty free, ahora está en Cundinamarca y Antioquia, pero no ha podido llegar al resto de departamentos, pues con cada uno debe surtir un proceso distinto.

Miguel Riascos, presidente de Casa Santana, explica que su empresa también tiene la concesión para producir los licores del Magdalena y para ellos añeja el Ron Caña, que vende dentro del departamento y el Ron Santero, que ha tratado de vender en todo el país, pero no lo ha logrado.

Es curioso que Colombia ha podido firmar TLC con otros países y uno para poder vender dentro del país tenga que firmar un acuerdo con cada departamento, que además hay que volver a negociar cuando cambia el gobierno local”, precisa.

Tanto Picciotto como Riascos señalan que no están en contra del monopolio rentístico de los licores por parte de los departamentos, sino de la forma como lo implementan, pues la decisión de dejar entrar o no un licor no depende de requisitos técnicos sino de condiciones subjetivas que impone cada gobernador. “Es una mala interpretación de la norma que le da vida al monopolio rentístico, que es para tener derecho sobre el recaudo, no para cerrar fronteras entre departamentos”, recalcan.

Juan David Montoya, gerente encargado de la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA), la licorera con mayor participación de mercado en el país y líder con su Aguardiente Antioqueño, defiende el esquema monopólico, pues argumenta que si no se protegen las licoreras departamentales tendrían que competir con compañías ocho o nueve veces más grandes y eso las rezagaría demasiado, mientras vuelven y se ponen a punto.

Admite que sí se podría ajustar el monopolio para que funcione de forma más transparente en cuanto a las reglas de juego que aplican.

En el Gobierno también admiten que no cumplir con las obligaciones adquiridas en los TLC conlleva a un serio riesgo de reclamos y, eventualmente, perder preferencias comerciales de productos que interesan a importantes sectores de la economía del país. Según la viceministra de Comercio Exterior, Mariana Sarasti, lo que vendrá ahora es radicar un nuevo proyecto en el Congreso, aclarando que se busca cumplir con lo pactado y no menoscabar los recursos que reciben los departamentos por licores. ¿Esta nueva iniciativa sí será la vencida?.
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