| 6/13/2014 2:00:00 PM

La llave mágica

Un economista pastuso encontró la forma de reducir los enredos para construir infraestructura en Colombia.

En la oficina de la Alta Consejería para la Competitividad, de la Presidencia de la República, un reducido grupo de jóvenes profesionales, liderado por el economista Jaime Bueno Miranda, realiza un interesante trabajo para hacer que la infraestructura del país por fin prenda máquinas. En términos prácticos lo que se está haciendo en esta oficina es reducir el número de entuertos, trámites y chicharrones que se deben sortear ante las entidades del Estado para construir una vía, una hidroeléctrica, una refinería o cualquier otra obra de infraestructura.

La estrategia está tan bien montada que el equipo de profesionales creó un programa informático para realizar un seguimiento detallado a cada uno de los tramos o hitos de los proyectos. “Buscamos que las obras se ejecuten en el tiempo y dinero previstos. Los atrasos que se viven hoy pueden evitarse si logramos que todos, tanto contratistas como entidades del Estado, jalen para el mismo lado”, explica Bueno Miranda, quien tiene una maestría en Economía en Syracuse University (Nueva York), y de Finanzas Públicas en Harvard University (ITP Law School).

Los resultados se comienzan a notar. Tras escasos 8 meses han logrado reducir los tiempos de trámites para licencias ambientales, consultas previas, consecución de pólizas e incluso asesoran en el cierre financiero. Los cambios en la forma como se contrata, construye y opera una obra son de tal magnitud, que hasta fueron dejados a un lado los oficios y cartas que habitualmente se cruzaban las entidades del Estado para un determinado proceso. “Los oficios los cambiamos por reuniones periódicas entre representantes de las entidades. Eso redunda en una reducción de tiempos enorme”, afirma Bueno Miranda.

Hay varios ejemplos sobre el trabajo de esta oficina. Uno de los más significativos es el proyecto de interconexión eléctrica Nueva Esperanza, el cual prevé la construcción de una línea de energía que llega a Bogotá y cuya entrada en operación evitaría un apagón en los próximos años. Lo que hizo este equipo fue revisar cada uno de los problemas y errores en los que se incurrió en las distintas fases y fijó un cronograma con entidades medioambientales para destrabar el proyecto. El resultado es más que evidente. Luego de varios años de incertidumbre, hace dos semanas se logró la licencia ambiental que permite iniciar el proyecto. Así las cosas, la línea de transmisión eléctrica estará lista en el año 2015 y no en 2017, como estaba previsto antes de la intervención.

Este mismo trabajo se está haciendo con obras clave y estratégicas para la competitividad del país, como la Ruta del Sol, sector 3, en donde las comunidades étnicas se oponen en varios tramos. También están en proceso de intervención otros grandes proyectos como la Transversal de las Américas, la doble calzada Córdoba-Sucre y el aeropuerto de Cali. El último gran proyecto en este proceso fue ni más ni menos la Refinería de Cartagena, una obra en la que se invierten cerca de US$6.500 millones y que presenta algunos atrasos. Adicionalmente, obras que todavía no han sido adjudicadas, como la navegabilidad del río Magdalena, con inversiones por $2,2 billones, también entraron a formar parte de la estrategia.

En total, la oficina liderada por Bueno Miranda trabaja en 25 proyectos de infraestructura vial y 35 del sector minero energético.

Los beneficios económicos para el país con esta estrategia de la Alta Consejería de Competitividad todavía están por cuantificarse. Al sincronizar el trabajo de decenas de entidades del Estado con contratistas, interventores y comunidades, se reduce el riesgo de pleitos, atrasos en las obras y mayores costos asociados a pólizas y garantías. Es la mejor forma de encender, por fin, la locomotora de la infraestructura.

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Nuevos proyectos

CG.LA Infraestructure elaboró el Top 100 de los proyectos de infraestructura estratégicos en América Latina en 2014. Esta clasificación tuvo en cuenta criterios como el número de personas beneficiadas, impacto en la economía y productividad generada. El primer proyecto colombiano en este Top es el metro de Bogotá en el puesto 4 con una calificación de 64,64 puntos. También aparecen algunos proyectos de la cuarta generación de concesiones viales, como la doble calzada Bogotá- Buenaventura. Sin embargo llaman la atención algunas iniciativas de las que poco se ha hablado y que representarían una nueva ola. Se destaca un proyecto de la Sociedad Portuaria de Cartagena por US$500 millones que permitirá mejorar la infraestructura logística. Así mismo, se destaca un proyecto de petróleo y gas denominado Oleoducto del Caribe (Olecar), el cual estaría en fase de diseño y compromete recursos por US$400 millones.

Preguntarle a la gente

Expertos internacionales que conocen muy bien el caso de la infraestructura colombiana hacen algunas recomendaciones para mejorar la forma de ejecutar proyectos. Lo primero que se aconseja es involucrar mucho más a la población en el tipo de obra que necesita. “¿Quiénes terminan pagando las obras? Pues los mismos usuarios y ellos no tienen voz en la escogencia de los proyectos. Eso se puede resolver con una simple encuesta o sondeo en las regiones”, explica Norman F. Anderson, presidente de CG.LA Infraestructure, firma especializada en la promoción de grandes proyectos en América Latina.

El analista en estos temas también recomienda hacer un mayor esfuerzo a la hora de crear mecanismos de financiación en infraestructura. El caso colombiano, en donde no se ha logrado una confianza total de la banca para apalancar los proyectos, es también pan de cada día en la región.
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