| 5/11/2017 12:01:00 AM

Colombia tiene todo por hacer en la industria del gas

El nuevo distrito gasífero en el Caribe es la mejor noticia económica de los últimos años para Colombia. Sin embargo, los desafíos son grandes y el país debe tomar rápidamente decisiones para impedir que el entusiasmo se convierta en frustración.

Colombia podría estar ad portas de resolver para un tiempo largo sus problemas de abastecimiento de gas. La confirmación de un nuevo distrito gasífero en el Caribe colombiano ratifica que, en materia de hidrocarburos, el país sigue teniendo potencial.

La noticia es muy simple: hasta el momento tres pozos han dado resultados positivos por la presencia de hidrocarburos, lo que indica, casi de manera definitiva, que hay una amplia zona con yacimientos de gas en la costa norte del país.

Felipe Bayón, vicepresidente ejecutivo de Ecopetrol, aseguró que esto prueba que la estrategia exploratoria que está siguiendo el país, en general, y Ecopetrol, en particular, ha sido exitosa. “Este año llegamos a una inversión de US$652 millones con 17 pozos exploratorios, incluidos seis pozos off shore. Ya tenemos cinco exitosos en Colombia y uno en Estados Unidos, en el Golfo de México”, explicó.

Los más recientes éxitos son los proyectos exploratorios Purple Angel y Gorgon, que son los que fueron confirmados recientemente. “Todo esto sumado confirma la existencia de un clúster de acumulaciones de gas en esa zona”, señaló.

Foto: Felipe Bayón, vicepresidente Ejecutivo de Ecopetrol y Juan Carlos Echeverri, presidente de Ecopetrol.

En todos estos proyectos, Ecopetrol se ha acompañado de socios con gran experticia en materia de exploración off shore: Anadarko, Repsol y Statoil están operando estos pozos. A esto hay que sumarle otro éxito en el sur de La Guajira, el pozo Molusco, donde Ecopetrol es el operador y está de la mano de la compañía india ONCC. En el Golfo de México, el trabajo de Ecopetrol también ha dado frutos en el pozo Warrior II, donde ya están ejecutando tareas de delimitación; en este proyecto va de la mano con Anadarko.

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Dado este panorama, es posible concluir que Colombia está en el umbral de una nueva era en materia energética, lo cual implica también muchos desafíos.

Lo que falta

Aunque la noticia es muy buena, es claro que el camino que queda por recorrer es largo y culebrero: si todo se hace bien, el país podrá empezar a explotar estos recursos en un periodo que podría ser de entre 7 a 12 años.

El presidente de la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas), Orlando Cabrales, explicó que todos estos hallazgos servirán para garantizar el abastecimiento del país a largo plazo. Eso significa que consolidar el distrito gasífero exige de mucho trabajo, determinación y un buen marco de política.

“Es necesario decir que a todo esto le hacen falta cosas. Primero, no podemos hablar de reservas; se ha mencionado de un potencial de 500 millones de barriles equivalentes, eso son unos tres teras. Llegar a certificar unas reservas de ese nivel se va a demorar unos 7 años”, explicó.

Para determinar la dimensión de estos hallazgos es necesario delimitar el distrito y eso exige de enormes inversiones. En un primer momento serán necesarios entre US$1.000 millones y US$3.000 millones, dependiendo de la cantidad de pozos necesarios. Para que las empresas tomen la decisión de destinar recursos a estos temas es necesario establecer unas reglas de juego claras.

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Según Cabrales, si se confirma que en la zona únicamente hay gas, es necesario definir una estrategia para darle competitividad a la actividad en la zona, pues solo con gas (es decir, sin que haya también petróleo), la rentabilidad se reduce; así, el país estará en una aparente sin salida: es necesario invertir mucho para sacar un recurso cuya rentabilidad es baja. De esta forma, por la simple interacción de oferta y demanda no se va a resolver el asunto.

“Por eso es importante una acción adicional del Gobierno, no solo en el frente fiscal sino también en el contractual; se deben tomar las decisiones para asegurar que esto salga al mercado”, señaló.

Desde esta perspectiva, sería necesario desarrollar nuevos incentivos para facilitar la inversión y revisar los niveles adecuados de goverment take que no asfixien el proyecto.

“También hay que revisar la reglamentación técnica y ambiental. Esa es una tarea conjunta de los ministerios de Minas y de Ambiente”, señaló el dirigente gremial.

En cuanto a las licencias ambientales, será un reto para la Anla, pues la mayoría de los grandes proyectos en el país están on shore. Así que la entidad va a tener que adquirir experiencia en este campo; podría hacerlo bajo estándares internacionales de algunas regiones, como el Golfo de México, y avanzar bajo esos parámetros.

El otro frente es el de comunidades. Un experto en asuntos jurídicos que pidió no ser citado señaló que es necesario blindar el proceso y hacerle un buen manejo al tema, pues podría aparecer mucho oportunista para sacar provecho; se supone que en un primer momento no sería necesario hacer consulta previa para el proyecto. Sin embargo, si hay obras complementarias sobre la costa serían objeto de consulta: el país ya sabe lo que una consulta puede significar para un gran proyecto.

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Crear mercado

Desde el punto de vista comercial, una de las opciones para garantizar su desarrollo es conseguir un gran comprador del gas que se extraiga; pero si ese cliente es del exterior existe una talanquera regulatoria, pues las normas establecen que si hay escasez de gas en el mercado colombiano se pueden suspender las exportaciones para destinar la producción al mercado doméstico y podrían incumplirse las obligaciones con los mercados externos. Además, cuando aparecen este tipo de proyectos, los gobiernos de turno caen en la tentación de aumentar la regulación.

También es claro que los gobiernos locales tienen que ofrecer incentivos para la actividad. Cartagena, Barranquilla y Santa Marta tienen la responsabilidad de pensar su papel en consolidar este nuevo distrito gasífero, pues las actividades off shore necesitan un respaldo sólido en actividades on shore.

“Tiene que haber una política de esas ciudades para identificar qué se requiere hacer. Es necesario impulsar muchas industrias de servicios asociadas al off shore”, señaló Cabrales.

El dirigente gremial sugirió redactar un documento Conpes que defina el marco general de desarrollo de la zona para convertir esa iniciativa en una política de Estado.

A esto se suma la urgencia de incentivar la demanda local para el gas que va a salir de ese pozo: además de impulsar la conversión de más vehículos a gas, es necesario incentivar la generación de energía térmica para el sector industrial y convertir la mayor cantidad del transporte público de Colombia a este combustible, lo que no solo reduce los costos de muchas industrias, sino también mejora las condiciones ambientales para el país.

Es claro que Colombia se encontró con una potencial fuente de riqueza y desarrollo; sin embargo, hay que seguir trabajando para consolidar este nuevo distrito. El trabajo pendiente es mucho y hay que hacerlo eficientemente y rápido para que se concreten las ilusiones que despertaron los recientes anuncios.

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