| 9/18/2014 7:00:00 AM

El man es Germán

Casi todos están satisfechos con el empuje del Vicepresidente al sector transporte. Falta ver si su estilo será la clave del éxito para el eterno problema de las vías.

La campaña ya arrancó. Al menos la que lidera el vicepresidente de la República, Germán Vargas Lleras, para poner a rodar de una vez por todas la tan cacareada locomotora de la infraestructura. Dinero acompañó al alto funcionario en una maratónica jornada que incluyó varias regiones del país y en la que se firmaron cinco contratos de la Cuarta Generación de Concesiones (4G), cuyo valor acumulado supera los $6 billones.

La agenda del 10 y 11 de septiembre pasado estaba diseñada para mostrar que el Vicepresidente no pierde el tiempo y que aspira a que su capacidad de gestión sea muy alta en este gobierno. La correría por el país también sirvió para demostrar que los nuevos poderes que le dio el Presidente de la República están justificados.

¿En qué consiste la estrategia y cuál es el estilo que le imprimirá el Vicepresidente a un esquema de gobierno que no tiene antecedentes en la historia de la infraestructura de Colombia? A continuación lo bueno, lo malo y lo feo de la visita que incluyó eventos públicos en La Dorada, Caldas; Pereira; Amagá, Antioquia y Cartagena.

Lo bueno

Varias conclusiones quedaron sobre la mesa luego del recorrido. La primera es que los constructores están muy contentos con el papel hasta ahora mostrado por el alto funcionario. Los halagos estuvieron encabezados por el empresario Luis Carlos Sarmiento Angulo, quien dejó de lado la Asamblea del Banco de Bogotá para acompañar al vicepresidente al acto público en Amagá, Antioquia. El propósito: firmar dos contratos de 4G. Uno de ellos, Conexión Pacífico 1, será construido por Episol, filial del Grupo Sarmiento Angulo, que prevé una inversión de $1,79 billones. “Se están firmando los contratos y ese es un cambio indispensable (…). Importa mucho este cambio de actitud”, fueron algunas de las palabras del banquero colombiano a Vargas Lleras.

El día anterior el turno había sido para Mario Huertas, contratista que ganó tres proyectos. Con su ya reconocido estilo frentero, el Vicepresidente le pidió públicamente a Huertas terminar los contratos rápidamente. Un mensaje que fue captado por el constructor al anunciar que ese concesionario iba a trabajar en tres turnos; es decir, las 24 horas.

A todo esto se suman otras buenas noticias, como el Indicador de Obras Civiles que está subiendo y jalonando la economía. Otro hecho relevante es que, a diferencia del gobierno Uribe, Santos sí logrará en su segundo mandato entregar una buena cantidad de obras.

El poder del Vicepresidente trasciende el sector. En otro de los recorridos, Vargas Lleras increpó a uno de los contratistas por la demora en una obra y, cuando el ingeniero explicó que un juez tenía frenada una expropiación de un predio, el Vicepresidente pidió el nombre del funcionario para acusarlo ante el Consejo de la Judicatura.

Lo malo

Los grandes ‘chicharrones’ del sector transporte aún no han sido capoteados por el Vicepresidente. La firma de contratos y las noticias buenas para las regiones son anunciados por el alto funcionario. Sin embargo, los asuntos espinosos como la eventual caducidad del contrato del túnel de la Línea, los entuertos de la Ruta del Sol, el estancamiento del aeropuerto de Palestina y hasta el cierre financiero de los otros proyectos de 4G, quedan en manos de otras entidades.

Tampoco es muy conveniente el bajo perfil con que está quedando el Ministerio de Transporte y las otras entidades de esa cartera. La nueva ministra del ramo, Natalia Abello, aún no le coge bien el hilo a todos los proyectos y siempre está a la sombra del Vicepresidente, quien sí tiene buena parte de las cifras, proyectos y datos clave en la cabeza. Algunos en el sector ya le dicen la ‘viceministra’.

La chequera del sector, unos $70 billones, no solo está circunscrita a los temas de transporte. Los proyectos de vivienda también están bajo su tutela, un hecho que llama la atención por el grado de poder y visión que logra.

Lo feo

El primer día de su jornada, el Vicepresidente lideró la firma del primer contrato en La Dorada. Allí fue recibido por un nutrido grupo de asistentes, quienes no dudaban en arengar a favor del alto funcionario. Alguien gritó: “Qué viva el próximo Presidente de Colombia” para luego escuchar un masivo: ¡Qué viva! En otros actos el fervor político disminuyó, pero no la participación de congresistas. En todos los actos en los que Dinero acompañó al Vicepresidente se escuchó un llamado del funcionario para que los legisladores pidieran más recursos a Hacienda. Vargas Lleras se aseguró de dejar muy claro ese mensaje en cada visita.

Tampoco gustó mucho la presión ejercida a los constructores para que el presidente Juan Manuel Santos inaugure las obras. Está bien que se exija el cumplimiento de cronogramas, pero ¿por qué con el argumento de que el presidente Santos debe cortar la cinta?.

Cambio de estilo

A diferencia de la ministra Cecilia Álvarez, que andaba en un bus recorriendo las vías del país para ‘jalarles las orejas’ a los constructores, el Vicepresidente optó por utilizar el Fokker 28, antiguo avión presidencial, hoy adscrito a la Vicepresidencia.

En la parte delantera de la aeronave, Vargas Lleras tenía a la ministra de Transporte, Natalia Abello; al director de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), Luis Fernando Andrade; al director de Invías, Leonidas Narváez, y al empresario que estaba en turno para firmar la concesión.
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