| 2/19/2015 3:00:00 PM

Fondos deberían meterse en construcción

La expectativa por el ingreso de fondos de pensiones y aseguradoras a financiar infraestructura es cada vez más alta, pero aún no hay luz verde. Fondos de deuda, vehículos clave para atraer estos recursos.

La primera semana de febrero, el Ministerio de Hacienda pasó ‘al tablero’ a los fondos de pensiones para ratificarles la importancia que tienen en el ambicioso plan de inversiones y de financiación de la infraestructura del país.

Para el Gobierno es clave diversificar las fuentes de financiación, y que no solo recaigan en los bancos. Por eso es necesario que otros jugadores compitan en el apalancamiento de más de US$20.000 millones a largo plazo e, incluso, que ayuden a financiar el capital (equity) que deben poner las concesiones.

El tema cobra relevancia debido a que, con la crisis de 2008, la financiación a largo plazo de proyectos quedó cada vez más a cargo de fondos de pensiones y aseguradoras, y menos de bancos, según un estudio de BearingPoint Institute, por el descalce entre la duración del activo y del pasivo.

Según las normas de Basilea III, los bancos pueden prestar a los plazos que quieran, pero si el plazo es superior al de sus pasivos, debe hacerlo con su patrimonio. Por esta razón, para los bancos resulta cada día más costoso prestar a largo plazo.

Además, aunque el Gobierno ha planteado utilizar vigencias futuras en dólares para atraer a la banca internacional, al cierre de esta edición aún no se habían recibido propuestas concretas. Para fondos de pensiones y aseguradoras, el modelo es más acorde, ya que calza con sus expectativas de largo plazo y con activos en los que pueden invertir en el tiempo para colocar sus recursos y reservas.

Desde comienzos del año pasado, el Gobierno empezó a estudiar los mecanismos para que los fondos de pensiones ingresaran al esquema de financiación y creó las condiciones regulatorias para que pudieran invertir entre 5% y 7% de sus activos en estos proyectos, una cifra que se estima superior a $7 billones. Esta financiación la pueden hacer a través de fondos de capital privado que inviertan en deuda; es decir, los fondos de pensiones compran participaciones en el fondo de deuda, como se hace en los fideicomisos, y solo pueden tener hasta 30% de un fondo de deuda. En el caso de las aseguradoras, algunos cálculos establecen que podrían participar con cerca de $1 billón en dichos fondos de deuda.

¿Qué se busca con esta figura? Un esquema de equipos con trayectoria, reconocidos, y que sirvan de puente para prestar recursos desde la etapa de construcción, que es donde hay mayores riesgos, y no solo apostarle a la de mantenimiento y operación, complementando incluso la tarea de los bancos.

Las preocupaciones

Aunque los fondos de deuda ya tienen caras y empresas dispuestas a aportarle a ese mecanismo de inversión, en el sector financiero la pregunta que sigue vigente es ¿por qué aún los fondos de pensiones no dan la largada?

“Somos agentes abocados a invertir en infraestructura y estamos propiciando el marco para asentar inversiones donde se combina una capacidad de invertir a largo plazo, con unos retornos estables y duraderos de bajo riesgo”, dice Miguel Largacha, presidente de Porvenir.

Todo indica que por ser un negocio de gran tamaño, estarían tomando un tiempo mayor en hacer sus respectivos análisis. Pero hay un argumento adicional: la complicada experiencia que hasta ahora han tenido los fondos de pensiones en proyectos como la doble calzada entre Bogotá-Girardot, cuya construcción ha tenido inconvenientes, razón por la cual prefieren no poner los recursos de sus afiliados hasta que los riesgos estén acotados. A esto se suma la preocupación de los fondos de pensiones de quedar sobreexpuestos si empiezan a prestarle plata al mismo proyecto. “Eso ya está solucionado porque varios de los fondos de deuda han puesto los límites de exposición del inversionista en 40%”, explica un banquero.

A su vez, las aseguradoras están esperando la señal de los fondos de pensiones para arrancar. Aunque el cierre financiero de nueve proyectos de la primera ola de 4G está previsto para noviembre, varios de ellos coinciden en que no participarían en la primera ola, si en un mes no se han concretado los acercamientos.

Es clave que los acuerdos y el marco contractual queden bien hechos, pero el tiempo pasa y las presiones aumentan, en un escenario donde no hay margen para la equivocación.


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Apuesta internacional

El fondo de Ashmore y CAF inició hace 8 meses y aspira conseguir US$1.000 millones. Los socios capitalizarán con US$80 millones. “Ofreceremos créditos posteriores, que se dan apenas termina la construcción, para que los bancos financien a 5 años y luego entramos nosotros. También ofreceremos créditos tradicionales”, explica Villaveces.

Respaldo y trayectoria

Credicorp y la banca de inversión Sumatoria han estructurado su fondo desde el primer semestre del 2014, de la mano de Álvaro Hernán Mejía, socio de Credicorp Capital, y Mario Dib, socio de Sumatoria. “El fondo está hecho por compartimentos, con la posibilidad de construir bolsas para invertir. La primera, de $1 billón, queremos hacerla en 4G porque conocemos los contratos y el riesgo”, dice Dib.

Experiencia local

Exponencial, con sede en Medellín, es un fondo liderado por Sergio Restrepo, ex vicepresidente financiero de Bancolombia, y por Darío Gutiérrez. Según Restrepo, buscan recursos por $1 billón: “Los fondos de pensiones y las aseguradoras nos ponen unos recursos que vamos a gestionar y nosotros como fondo de capital privado vamos a prestar a los concesionarios” .

Made in brasil


BTG Pactual planea un fondo de deuda en el que tiene como objetivo arrancar con US$500 millones, de los cuales entre 5% y 10% los pondría BTG. Según Eduardo Romero, head de merchant banking de BTG Pactual Colombia. Además de los fondos de pensiones, sus clientes potenciales son los fondos internacionales, que ya han invertido con ellos en otros países. Su meta es tener el fondo en operación en tres meses.
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