| 10/28/2015 7:00:00 PM

¿Qué tan conveniente es que el precio de la gasolina se fije libremente?

Las movidas en el mercado de los combustibles están a la orden del día. La posible venta de las estaciones de Petrobras y el crecimiento de la demanda hacen pensar a algunos que es el momento de liberar este mercado. ¿Qué tan viable es la propuesta?

El precio de la gasolina ha sido uno de los temas de mayor discusión en Colombia. En la actual coyuntura, el tema tiene especial relevancia: las afugias fiscales del Gobierno, la llegada de nuevos actores y la salida de otros, el crecimiento de la demanda y la reducción de márgenes le han puesto un especial ambiente a esta reñida industria.

Todo esto sumado podría representar una ventana de oportunidad para darle un giro de 180 grados a tan importante industria: liberar el mercado de los combustibles, para que el precio de la gasolina se fije libremente y a diario. ¿Es viable la propuesta?

Gonzalo Sanhueza, socio de Econsult, firma chilena de consultoría empresarial, participó en el Congreso de la Asociación Colombiana del Petróleo que se desarrolló en Bogotá hasta el pasado 16 de octubre. Según él, es claro que los países tienden a ir hacia procesos de liberalización en la industria de combustibles, porque es la mejor manera de que los mercados operen eficientemente.

Fijar el margen en el mercado de mayoristas es algo que no se da en el resto del mundo, como en Colombia. Aquí hay competidores suficientes y eso da para que el mercado funcione”, explica el experto.

Actualmente, en Colombia el precio de la gasolina y el ACPM se establece por medio de una compleja regulación. Además, existe una institucionalidad presupuestal que establece un fondo de estabilización del precio de los combustibles.

Sin embargo, el fondo colombiano de estabilización de los combustibles ha derivado en un problema. Cuando los precios del petróleo se mantienen elevados, los fondos de estabilización se acaban y el mecanismo se convierte en una carga fiscal. Eso ocurrió en Colombia en la última década, pues el Fondo llegó a acumular un déficit cercano a los $5 billones: eso quiere decir que los colombianos hemos venido pagando por la gasolina menos de lo que costaría a un precio completamente liberado y eso lo ha venido pagando el Presupuesto Nacional. En pocas palabras, la gasolina hoy está subsidiada en Colombia.

Mejor panorama

Aunque sigue habiendo desafíos para las empresas de distribución, Tony Quintero, vicepresidente comercial de Terpel, explica que “en una economía de libre mercado como la colombiana, el consumidor debe ser la razón de ser de las decisiones económicas y empresariales que se toman. En términos generales, cuando un mercado funciona en condiciones de eficiencia, la liberalización debe ser la premisa fundamental, puesto que en situaciones de competencia se protegen los derechos del consumidor y se garantiza el bienestar, no solo de los agentes económicos sino también de la sociedad”.

Según explica, en el negocio de distribución mayorista de combustibles “no existen fallas de mercado que justifiquen la intervención del Estado vía regulación, por lo que es recomendable liberar actividades donde haya suficiente competencia, impactando favorablemente al consumidor”.

Julio César Vera, vicepresidente de combustibles de Gulf, una de las nuevas firmas en Colombia, se mostró también a favor de la liberalización, pues las cosas han cambiado.

“Hace unos años había dumping, no se conocía el número de actores, no había criterios técnicos para identificar las condiciones del mercado. Eso se ha corregido. El contrabando, todavía no. Pensar en liberar hace necesario fortalecer la Superindustria para que garantice las condiciones de competencia”, advierte.

Más actores

Es claro que la competencia ha venido creciendo. Además de los grandes actores tradicionales, como Terpel y ExxonMobil, han aparecido nuevas firmas distribuidoras como Biomax y la misma Gulf, que han puesto los márgenes cada vez más apretados.

Según la agencia Colombia Compra Eficiente, en el país hay actualmente 4.680 estaciones de servicio, que forman parte de 17 distribuidores. Los mayores en su orden son Terpel, ExxonMobil, Biomax y Chevron, que tienen casi 80% de la oferta de combustibles para el consumidor final.

De otra parte, la tasa de crecimiento del mercado ha sido sólida. Según Ecopetrol, sus ventas de gasolina en volumen crecían a 2,1% en 2001 y el año pasado ya el aumento fue de 6,4%. Las ventas de gasolina de Ecopetrol fueron el año pasado de $5,4 billones. Todo esto demuestra que este mercado se ha venido consolidando y es claro que la competencia se ha fortalecido.

Quintero, de Terpel, ratifica que “a pesar de la desaceleración de la economía, los niveles de consumo y el desempeño del sector son satisfactorios. El mercado a junio ha crecido alrededor de 5%”.

Pero eso ha venido apretando el negocio. El país viene importando cada vez más combustibles, gracias no solo al aumento en la demanda, sino, coyunturalmente, al cierre de la frontera con Venezuela, que se convirtió en otro catalizador de la tendencia.

Esto ha hecho que, en la práctica, el mercado se haya empezado a guiar por el precio de paridad de importación. “Si el mercado se liberara hoy tocaría tener como guía el precio de paridad de importación y no la paridad de exportación. El mercado es deficitario y siempre hay necesidad de importar”, explica Vera.

Esto pone la lupa sobre la nueva refinería de Cartagena. Mientras los márgenes de refinación se fueron al piso, pues la competencia internacional se ha puesto muy dura, existe la necesidad de amortizar todos los costos de la modernización de prácticamente la única refinadora a gran escala que tiene el país. Es claro que si el Gobierno piensa en algún momento en liberalizar este mercado, tendrá que considerar el impacto de dicha decisión en Reficar, que es ahora una de las unidades que mayor margen le aportará a Ecopetrol.

El otro factor decisivo es la venta de las estaciones de Petrobras. La firma carioca está buscando un cliente para sus estaciones de servicio en el país y la región. Los grandes actores como Terpel y el grupo Puma (que está tratando de entrar a este negocio en Colombia) tienen la mira puesta en la operación.

El negocio de venta de gasolina se está moviendo. En un escenario de tanta competencia, es sensato considerar la decisión de liberar el precio, lo que no solo beneficiaría a los consumidores sino a las finanzas públicas. Esta carta está en manos del Gobierno.
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