| 3/16/2017 12:00:00 AM

¿La economía colombiana está en manos de las exportaciones?

Después del ajuste, la economía colombiana carece de fuentes de demanda y de motores de crecimiento. ¿Podría despegar con base en la expansión de las exportaciones?

Como consecuencia de un creciente exceso de gasto doméstico durante el último auge, los desbalances macroeconómicos de Colombia se ampliaron a partir de 2010. Sin embargo, financiarlos en esa fase no fue problemático, gracias a la inversión extranjera.

Con el descenso de los precios de las materias primas, el país se volvió vulnerable a los choques externos, porque se profundizaron los desbalances desde 2014 y su financiación resultó más escasa. El déficit en la cuenta corriente aumentó hasta -6,5% del PIB en 2015, por causa de los menores ingresos por exportaciones.

La pérdida de la renta petrolera, que durante la bonanza representó alrededor de 20% de los ingresos del Estado, incrementó el défict fiscal a 4% del PIB en 2016. Como consecuencia de ello, se elevaron la deuda pública (de 35,6% a 42,8% del PIB entre 2014 y 2016) y la externa (de 26,8 % a 41%), la carga financiera resultó más pesada y desmejoró la solvencia. El flujo menos dinámico de inversión extranjera redujo la financiación externa.

Lea también: Exportaciones colombianas terminaron el 2016 al alza, ¿habrá un cambio de tendencia?

Disminuir la vulnerabilidad requirió estrechar los desbalances para acomodarlos a la financiación. Primero, se ajustó la expansión de la demanda interna a la ralentización del ingreso nacional y al menor flujo de la inversión extranjera, por medio de una moderación del gasto del sector privado, a la cual contribuyeron las mayores tasas domésticas de interés. Esto desaceleró el consumo de los hogares y colpasó la inversión privada el año pasado.

Con el fin de disminuir el déficit fiscal (a 3,3% del PIB en 2017) y encauzar la deuda pública a una trayectoria decreciente a partir de 2020, el Gobierno tramitó una reforma tributaria para reemplazar los ingresos petroleros.

El ajuste de los desbalances macroeconómicos secó las fuentes de la demanda interna, mientras que el fin del auge minero apagó el principal motor de crecimiento.

El déficit en la cuenta corriente disminuyó (a 4,5% del PIB en 2016) por un descenso de las importaciones. Hacia adelante, con la perspectiva de un encarecimiento de la financiación externa, se requiere que aumenten las exportaciones, con el propósito de que el desbalance externo permanezca moderado, sin requerir un descenso del consumo o la inversión, mayores tasas domésticas de interés o una devaluación.

Recomendado: El sector manufacturero saca la cara por las exportaciones en octubre

Aunque el alto nivel de la tasa de cambio real, la recuperación de los precios de las materias primas y el mayor crecimiento global favorecen la generación de ingresos por las ventas al exterior, Colombia está lejos de convertirse en una potencia exportadora. La composición de su oferta, la baja competitividad de la economía, el lento incremento de la productividad, la escasa inserción en las cadenas globales de valor y la política comercial no son propicios.

En las últimas tres décadas el producto mundial y el comercio internacional se incrementaron de un modo apreciable. Colombia desperdició está oportunidad, mientras que otros países emergentes la aprovecharon. En un estudio reciente de la Universidad del Rosario, Juan José Echavarría y Saúl Pineda muestran que en este periodo el G-7 disminuyó su participación en el PIB, la producción manufacturera y las exportaciones mundiales –cerca de 20 puntos porcentuales en los tres casos– frente a China, India, Corea, Indonesia, Tailandia, Turquía y Polonia. Estos países crecieron rápido con base en la expansión de sus exportaciones, gracias a que se insertaron en cadenas globales de valor.

Lea también: Economía colombiana creció por debajo del 2% en los primeros 9 meses de 2016

Su apertura –que se mide por la suma de sus exportaciones e importaciones de bienes y de servicios respecto de su PIB– aumentó de manera pronunciada en ese periodo. Como efecto de ello, establecieron amplios vínculos comerciales con el resto del mundo, a través de los cuales importan una gran cantidad de insumos para poder exportar bienes y servicios elaborados.

En contraste, a pesar de los esfuerzos que se hicieron desde comienzos de la década de 1990, con la apertura y la suscripción posterior de un gran número de tratados de libre comercio, Colombia continúa cerrada al comercio internacional, si se compara con el vecindario.

La inserción en las cadenas globales de valor permite a las economías aprovechar sus ventajas comparativas sin necesidad de acometer la producción de los insumos, ni el desarrollo de las tecnologías, el diseño, el mercadeo y las técnicas administrativas, en los cuales otras son más competitivas.

En consecuencia, para introducir más bienes manufacturados y servicios elaborados en sus exportaciones, Colombia debe incrementar su competitividad e integrarse de una manera más estrecha en las cadenas globales de valor.

Para elevar su competitividad, el país tiene que mejorar sus instituciones, de modo que erradique la corrupción y aumente la eficiencia de la administración pública y de su sistema de justicia, para que los contratos se cumplan y la regulación no obstaculice la iniciativa privada.También debe incrementar la eficiencia de sus mercados de factores, por medio de unas reformas que eliminen las rigideces que impiden que la oferta y la demanda se equilibren. En el caso del mercado laboral, requiere eliminar los costos no salariales y el salario mínimo, que generan un exceso de oferta, alto desempleo e informalidad.

En los mercados financieros es menester abolir la fijación administrativa de tasas de interés, inversiones forzosas y otras modalidades de represión, que crean un exceso de demanda y mantienen un acceso estrecho a los servicios. Además, no puede cesar en la modernización de la infraestructura, ni en mejorar la calidad de la educación, estrechar los vínculos entre las universidades y las instituciones de investigación con las empresas agrícolas e industriales, acelerar la innovación y la adopción de tecnología.

Para lograr una inserción más estrecha en las cadenas de valor, Colombia debe eliminar los obstáculos que le impiden aumentar su grado de apertura. Uno de ellos es una excesiva protección a la competencia de los bienes y servicios extranjeros, en parte por un arancel promedio que ha bajado menos que en otros países y cuya dispersión se ha incrementado en los últimos 15 años.

La dispersión del arancel distorsiona la asignación de los recursos y permite la captura de rentas altas en los subsectores donde es elevado, en los cuales la jugosa rentabilidad de producir para el mercado doméstico disuade el esfuerzo exportador.

Por tanto, bajarlo, reducir su dispersión y eliminar la protección más alta para los insumos que para los bienes finales favorecería la inserción de algunos sectores de la producción nacional en cadenas globales de valor.

En Dinero le recomendamos leer: Exportaciones colombianas continúan presentando síntomas de recuperación

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 524

PORTADA

Así es el mercado de los bufetes de abogados en Colombia

En un año que no resulta fácil para la economía, la actividad de las firmas legales está más dinámica que nunca. Los bufetes de abogados se juegan el todo por el todo.