| 7/18/2012 7:00:00 PM

Enigma fronterizo

Las ventas a Venezuela están repuntando y todo indica que este año podrían acercarse a los US$3.000 millones. Pero cuidado: todavía hay demoras en los pagos y una gran incertidumbre debido al ingreso de ese país a Mercosur.

Entre enero y mayo de este año, Colombia exportó a Venezuela cerca de US$970 millones, 61% más que en el mismo periodo de 2011. Sin duda, se trata de una excelente noticia, luego de la caída del comercio hacia ese país a finales del gobierno anterior. Se estima que las ventas este año superarán los US$2.700 millones.

Sin embargo, las cifras vienen jalonadas por sectores como el gas –cuyas ventas este año pueden llegar a US$500 millones– y por las exportaciones de ganado en pie. Otros sectores de mayor valor agregado –como confitería o vehículos– todavía no arrancan. ¿Qué es lo que está sucediendo?

En primer lugar, el acuerdo de alcance parcial firmado por los dos países no se ha puesto en marcha. Se espera que Venezuela –cuya Asamblea ya aprobó el acuerdo– expida la ley correspondiente, mientras en Colombia el decreto que da aplicación provisional al Acuerdo está en trámite. En tanto, algunos sectores con posibilidades de crecimiento registran niveles de incertidumbre.

“A pesar del crecimiento en las exportaciones, hoy en día no se cuenta con ningún mecanismo que regule el comercio de animales en pie. Así mismo, hay que tener en cuenta que en Venezuela se mantiene una política de control de cambios que favorece la importación de animales en pie, para lo que Cadivi otorga dólares al tipo de cambio oficial mientras restringe el acceso al dólar cuando se trata de importaciones de carne. Esto hace muy rentable en Venezuela la importación de animales en comparación con la de otros productos como la carne en canal o deshuesada”, dice José Félix Lafaurie, presidente de Federan.

A lo anterior se suma la política de control de precios que existe en Venezuela para varios productos de la canasta familiar, entre ellos cárnicos y lácteos, lo que –a juicio de Fedegan– en la práctica desestimula cualquier posibilidad de exportación.

En segundo término, aunque Venezuela canceló cerca de US$1.000 millones en deudas de años anteriores, todavía no están superados pagos pendientes que se estiman en cerca de US$350 millones. “Es necesario que se aclaren estos pagos pues muchas empresas ya cumplieron con los trámites”, asegura Magdalena Pardo, presidente de la Cámara de Comercio Colombo-Venezolana (CCCV).

De acuerdo con el gobierno colombiano, Cadivi ha indicado que algunas operaciones se encuentran en análisis para empresas importadoras que han solicitado Recursos de Reconsideración, en casos en los cuales esta entidad venezolana inicialmente ha negado la autorización de pago por diversos motivos. No obstante, dice el gobierno colombiano, no se ha especificado el monto de esas operaciones.

De otra parte, en la actualidad están funcionando dos mecanismos de pago: por Cadivi y el Sitme. La diferencia entre ambos es radical: mientras el Sitme liquida dólar a 5,30 bolívares, el Cadivi lo hace a cerca de 4,30. Además, en las operaciones por el Sitme solo se pueden tramitar hasta US$350.000 mensuales; es decir, máximo US$4,2 millones al año, cifra que para una empresa de gran tamaño no es suficiente, mientras que en Cadivi las cifras superan ese límite.

El inconveniente en este punto es que, según cálculos de la Cámara Colombo-Venezolana, ya se están registrando rezagos en los desembolsos de dólares, en promedio, de 135 días en Cadivi y 75 en el Sitme. Además, subsisten prácticas de discriminación para productos originarios de Colombia que consisten en demorar los pagos y no hacerlos a la misma velocidad con que se hacen para Ecuador, Argentina o Brasil, especialmente por Cadivi.

Según el ministro Díaz-Granados, con Venezuela se acordó que cualquier inconveniente se tramitaría a través de las Embajadas y de la oficina de Proexport en Caracas. “Estamos esperando la entrada en vigencia del Acuerdo de Alcance Parcial, con el fin de comenzar las discusiones con Venezuela sobre la posibilidad de establecer un mecanismo de pagos en moneda local o buscar alternativas de pago que faciliten el comercio entre ambos países”, agrega el funcionario.

Sin embargo, los empresarios buscan mecanismos. “No estamos corriendo riesgos y lo que estamos haciendo desde hace dos años, sin excepción, es que antes de hacer un despacho y, en algunas ocasiones inclusive antes de iniciar producción de tela, debemos tener definidos los medios de pago y garantizarlos. En la mayoría de las circunstancias lo hacemos con pagos anticipados o con pagos que se dan en garantía bajo otra figura que el gobierno acepte”, afirma Juan Carlos Cadavid, presidente de Fabricato, empresa que al cierre del primer semestre había vendido US$8 millones al vecino país.

El cuarto aspecto está relacionado con la entrada de Venezuela a Mercosur. “En este caso tenemos más preguntas que respuestas: ¿cómo se articula el acuerdo firmado recientemente con Colombia con el ingreso de Venezuela a Mercosur?, se pregunta Pardo. Sin embargo, las dudas van más allá. ¿Cómo va a manejar Venezuela los acuerdos y compromisos adquiridos, no solo con Colombia, sino con otros países y regiones –como el Alba– puesto que en Mercosur la política comercial es una y las negociaciones las adelantan como grupo? ¿Qué pasa con el acuerdo de Colombia con Mercosur y cómo queda la relación con Venezuela?.

El gobierno colombiano tiene clara su posición. “De acuerdo con el análisis jurídico que hemos adelantado, las relaciones entre Colombia y Venezuela continuarán rigiéndose por los instrumentos jurídicos vigentes entre ambos países, con independencia de su adhesión a Mercosur. Dichos instrumentos jurídicos incluyen el Acuerdo de Alcance Parcial entre los dos países –desde el momento en que entre en vigencia– y los instrumentos de preferencias arancelarias en el contexto de la Decisión 746 de la CAN”, señala el ministro.

Para Lafaurie, de Fedegan, aunque Mercosur y Colombia estarían en igualdad de condiciones al gozar de aranceles cero para la entrada a Venezuela, “en la práctica es el gobierno venezolano el que guía la política de importaciones de ese país y no las leyes del mercado. No hay que olvidar que es el gobierno venezolano el que importa más de 50% de la demanda de alimentos”, afirma.

Finalmente, está la discrecionalidad a la hora de los negocios. Brasil y Argentina, grandes protagonistas de Mercosur, han venido ganando espacio en el comercio con Venezuela. De hecho, se han convertido en proveedores de productos que antes estaban en manos de Colombia, como carros, lácteos o confitería. “La cercanía política de esos países con Venezuela propicia una fluidez de pagos más expedita”, afirma Cadavid, de Fabricato.

Ad portas de las elecciones presidenciales de octubre en Venezuela, todavía no es claro qué va a pasar con el comercio con nuestro país. Falta mucho trecho para que el “nuevo mejor amigo” valore la relación y la ponga a la misma altura de sus otros vecinos.

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