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Michael McKinley, embajador de EE.UU.

| 7/10/2013 6:00:00 PM

En la lista negra

Miembros de la familia Guberek, empresarios colombianos con ascendiente judío, fueron incluidos en la Lista Clinton. Están acusados de lavar activos del narcotráfico. Todo empezó con exportaciones ficticias hacia Venezuela.

A su regreso de Israel, donde suele pasar largas temporadas cuando los problemas personales o de negocios lo agobian, al empresario Henry Guberek Grimberg le aguardaba una sorpresa: su nombre y el de su padre, Isaac Guberek Ravinovicz serían incluidos por el gobierno de Estados Unidos en la Lista Clinton, la vergonzante base de datos donde aparecen registradas personas naturales y jurídicas envueltas en lavado de activos.

La sorpresa planteaba también un problema familiar. Las investigaciones previas a la inclusión de su nombre, apoyadas por organismos colombianos, habían incluido una estricta vigilancia a las actividades de sus hermanos, Arieh y Felipe, y a sus negocios en el sector textil, en cuyo manejo intervino también la secretaria personal de su padre, Patricia Ceballos Bueno.

Información validada en Colombia por la oficina de control de activos extranjeros (Ofac) indica que los Guberek hacían parte de un círculo de personas y empresas sospechosas de blanquear activos a través de exportaciones ficticias a Venezuela. De esas operaciones recibieron divisas aprobadas por el Cadivi, un organismo creado durante el gobierno de Hugo Chávez para establecer un rígido –al menos sobre el papel– sistema de control cambiario y de flujos de divisas.

Otros recursos provenían de cuentas de venezolanos en el exterior que habían migrado con sus capitales debido a que hasta 2011 el gobierno de ese país prohibía a sus nacionales manejar cuentas en esa divisa. “Ese hecho se convirtió en un incentivo para que esos recursos terminaran favoreciendo el blanqueo y las exportaciones ficticias”, explica Ana María Camacho, directora de Investigaciones Económicas de la Cámara Colombo-Venezolana de comercio.

Sin embargo, el grueso de los recursos blanqueados provenía de redes del narcotráfico que confiaban el camuflaje u ocultamiento de sus recursos a Ayman Saied Joumaa y a Evaristo Linares Castillo, vinculados a procesos judiciales tramitados en Miami. Según el Departamento de Estado, esos recursos servían para lubricar financieramente el aparato terrorista de Hezbolá.

“La acción del día de hoy –se lee en la declaración oficial de la Embajada de Estados Unidos en Bogotá– se fundamenta en la continua campaña del gobierno de los Estados Unidos por perseguir redes globales del narcotráfico, incluyendo a la dirigida por Ayman Joumaa, cuyas empresas globales de narcóticos se han extendido desde Sur América hasta África, y han beneficiado a grupos terroristas como Hezbolá. Al designar a los individuos y entidades detrás de esta organización de lavado de activos, el Departamento del Tesoro ha dado otro paso para proteger el sistema financiero internacional del abuso por parte de narcotraficantes, lavadores de dinero y terroristas”.

En familia

Así, lo que comenzó como una investigación sobre blanqueo a través de exportaciones ficticias y contrabando, terminó convertido –desde la óptica de Estados Unidos– en la identificación de un red de trasiego de dinero que sirve para financiar grupos terroristas internacionales.

Guberek, un empresario perteneciente a la comunidad judía, no es el único colombiano que quedó sometido desde el martes 9 de julio, cuando se hizo el anuncio oficial, a las consecuencias de la inclusión en una lista que para la mayoría de quienes están en ella implica en muchos casos una muerte comercial.

Hay cuatro empresas más cuyas razones sociales no se mencionan porque no han sido oficializadas en los requerimientos hechos, por separado, por la DEA y por la corte del Distrito sur de la Florida.

La mayoría de esas sociedades son, sin embargo, comercializadoras de productos textiles, una de ellas con presencia muy activa en la zona franca de Cúcuta. También se encuentra una agencia de control de divisas que tiene sus oficinas en el norte de Bogotá.

Dinero se comunicó con la oficina de Henry Guberek. Sus asistentes dijeron no tener información oficial sobre la inclusión en la Lista Clinton y que, en consecuencia, consideraban prematuro hacer algún comentario al respecto.

Aparte de la inclusión en la Lista Clinton, la Fiscalía colombiana está evaluando los indicios que obran contra estas personas y contra los representantes legales de las empresas involucradas para decidir la apertura de procesos por lavado, falsedad ideológica y posiblemente otras acciones orientadas a la extinción del dominio de sus bienes que puedan ser producto de operaciones ilícitas.

Las pesquisas de la justicia colombiana tienen soporte en la información recabada por organismos como la Uiaf y en la ofrecida también por Mark Trouville, agente especial de la DEA. Para él, los Guberek son las cabezas de una auténtica transnacional de lavado de activos.

En el informe rendido ante la dirección de la agencia, el agente especial consignó que Guberek Ravinovicz y Guberek Grimberg se apoyan principalmente en empresas textileras basadas en Colombia, y ostensiblemente legítimas, para involucrarse en lavado de activos a través de operaciones de comercio exterior.

El dinero del narcotráfico transita entre cuentas en España, Hong Kong, Estados Unidos, México, China, Israel, las Islas Caimán y Venezuela, como también en otros países de Europa y América Central.

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