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Luis Carlos Villegas, presidente de la Andi, es considerado uno de los hombres más poderosos del país. Asumió el cargo en 1996 y tras su renuncia acaba de ser nombrado embajador en Estados Unidos.

| 8/22/2013 6:40:00 AM

El sonajero de la Andi

La salida de Luis Carlos Villegas genera una de las vacantes más apetecidas en la dirigencia gremial del país, un cargo que algunos califican de nivel ‘supra-ministerial’.

El 27 de septiembre del año pasado, el presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas, anunció que la asamblea número 69 del gremio se llevaría a cabo en su ciudad natal, Pereira, como un homenaje a los 150 años de fundación. 



Para algunos empresarios cercanos a Villegas, desde entonces el presidente del gremio más poderoso del país habría contemplado su retiro, que anunció el 14 de agosto pasado durante una reunión de la junta del gremio en Pereira. Dos días después, el presidente Juan Manuel Santos le ofreció el cargo de embajador en Estados Unidos, que Villegas aceptó y podría comenzar a ocupar antes de marzo, cuando vence su periodo en la presidencia de la Andi.

La renuncia de este abogado egresado de la Universidad Javeriana abrió una de las vacantes más apetecidas en la dirigencia gremial del país y ya se barajan varios nombres de personalidades de la vida pública del país para reemplazarlo.

Los que conocen por dentro la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), aseguran que quien llegue a reemplazar a Villegas tendrá que cumplir dos condiciones básicas. Ser un líder de gran reconocimiento y menor de 55 años es la primera exigencia, pues este es uno de los gremios que prefiere dirigentes que duren un buen tiempo –Villegas estuvo por 17 años en el cargo–. Estar en la cumbre de su carrera profesional es el segundo requisito, acompañado de una formación que le permita hablar de una amplia variedad de temas nacionales –no solo sectoriales– pues este es un cargo de nivel ‘supra-ministerial’.

Hasta el momento, en altos círculos empresariales se mencionan tres nombres de importantes figuras públicas que cumplirían los requisitos: el actual ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría; el exministro de Defensa Gabriel Silva Luján y el actual presidente de Avianca, Fabio Villegas.

La elección podría tener además un componente regional, pues desde hace un par de años algunos de los empresarios paisas que integran este gremio han insistido en la necesidad de recuperar este cargo para Antioquia, departamento de donde han salido la mayoría de presidentes de la Andi.

Aunque se estima que la recién nombrada Junta de Dirección Nacional de la Andi y los más importantes ‘cacaos’ empresariales que participan en este gremio se tomarán varias semanas para definir el nombre del nuevo dirigente, este podría quedar definido antes de finalizar el año.

¿Por qué se fue?

El retiro de quien es considerado uno de los más poderosos dirigentes gremiales del país se conoció el miércoles 14 de agosto por una nota publicada en Semana.com. El anuncio sacudió al sector empresarial y dejó muchos cabos sueltos.

Villegas, para muchos de sus afiliados, salió por la puerta grande pues decidió renunciar a su aspiración para un nuevo periodo en momentos de grandes resultados para la poderosa asociación gremial y antes de que los temas se pongan políticamente álgidos en la relación de los empresarios con el Gobierno.

De hecho, si como aspira el Gobierno en un par de meses se firma la paz que Villegas ha ayudado a negociar en la mesa de La Habana –a la que llegó en septiembre de 2012– su papel como dirigente gremial sería muy complejo ya que tendría que enfrentar un tema clave: la financiación del postconflicto.

Aunque todo el país está a favor de la paz, se espera que muchos pongan “el grito en el cielo” cuando el Gobierno trate de tocarles el bolsillo anunciando normas fiscales para financiar este proceso de reconciliación. Es casi un hecho que para financiar el postconflicto tendrán que aprobarse nuevas contribuciones, como un impuesto al patrimonio, que durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez se usó para financiar el combate a la guerrilla; pero, aun así, generó rechazo por parte del sector empresarial.

De cara a este escenario, para Villegas habría sido muy incómodo pasar de negociar la paz a ‘sparring’ de los empresarios frente al Gobierno en el tema de impuestos.

Además, se anticipó a una andanada de críticas que se avizoraban en la antesala de la campaña política de 2014. Desde hacía varios meses algunos industriales habían expresado en privado su incomodidad por su cercanía con el gobierno Santos y su papel como negociador con las Farc en La Habana, que lo obligó a marginarse temporalmente de algunas labores gremiales. “Había malestar porque no se le estaban diciendo las cosas al Gobierno como todos quisiéramos”, dijo un industrial consultado.

Y es que en medio de una de las crisis más severas que ha enfrentado la industria colombiana en su historia, con una caída en la producción que no se había visto en años –en lo corrido de 2013 hasta mayo, la contracción de la industria llega a 2,9% según el Dane–, el presidente del mayor gremio empresarial se había concentrado en las negociaciones de paz. Muchos de los afiliados reclamaban su presencia y, sobre todo, una interlocución ‘frentera’ con el Gobierno.

También hay quienes le enrostran a Villegas haber pasado ‘de agache’ en la discusión del Congreso en temas clave para el sector empresarial como la reforma a la salud e, incluso, la escasa participación del gremio en el debate frente a una eventual reforma pensional.

A esto se sumó el episodio de mediados de julio cuando se llevó a cabo la reunión del Consejo Gremial Nacional con el presidente Juan Manuel Santos, durante la cual los gremios estaban dispuestos a “ponerles los puntos sobre las íes” al Gobierno y sincerarse sobre las dificultades que enfrentan. Pero, a última hora, tanto Villegas como el presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, Juan Martín Caicedo, intervinieron para agradecer la gestión del Gobierno y destacar sus ejecutorias, contrariando el pacto que se había hecho previamente y generando resquemores.

Aunque la salida de Villegas no garantiza el repunte inmediato en el tema industrial, sí podría bajar las presiones de cara al proceso electoral que se avecina. Su renuncia se convirtió en una jugada maestra pues Villegas sale en un momento estelar de su carrera, con el prestigio ganado de haber sido uno de los presidentes más exitosos en la historia gremial del país.

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