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El abogado Juan Manuel González está convencido de que el nuevo POT propicia el crecimiento desordenado de la ciudad por la mezcla de usos de suelo.

| 4/5/2013 2:20:00 PM

El POT al banquillo

Dinero habló sobre los pros y contras del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá. Gerardo Ardila, secretario de Planeación, se enfrenta con Juan Manuel González, su mayor opositor.

El próximo 2 de mayo, la administración del Alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, entregará al Concejo de la ciudad la tan anunciada reforma al Plan de Ordenamiento Territorial (POT). Un proyecto que, en pocas palabras, busca revitalizar el centro de la capital y hacerlo mucho más compacto mediante proyectos de redensificación. Algo que pondrá punto final a la tendencia que por años se venía dando en el sentido de expandir las fronteras bogotanas hacia los bordes norte y occidental.

La propuesta plantea, además, mezclar el uso de los suelos e incentivar la construcción de vivienda de interés prioritario en el denominado centro ampliado –desde la calle 100 hasta la 1ª y de los cerros orientales hasta la Avenida Boyacá–.

Se trata pues, de un giro sin precedentes en materia urbanística para la capital. Precisamente por esa razón las voces en contra de la iniciativa empiezan a retumbar. ?Una de ellas es la del abogado y asesor inmobiliario Juan Manuel González, tal vez el mayor contradictor del POT que se cocina en las entrañas del Distrito. Sus reparos frente a la propuesta son tan preocupantes como extensos.

Por eso, Dinero enfrentó sus tesis con las del artífice de la que podría ser la nueva hoja de ruta de la ciudad: Gerardo Ardila, secretario Distrital de Planeación. Estos son sus irreconciliables puntos de vista:

Juan Manuel González. Abogado especialista en asuntos inmobiliarios.

D— ¿Cuáles son las inconsistencias que usted encuentra en el POT?

Son muchos temas. Pero para empezar, el primero es que la Administración dice estar presentando una modificación excepcional de las normas del POT, cuando lo que está haciendo es presentar un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial. Y así lo demuestra el hecho de que el nuevo POT solo comparte con el hoy vigente del artículo 1 al 15, pero de ahí para allá todo es nuevo.

D— ¿Y qué problema tiene eso?
Pues que a uno no le pueden presentar un documento con el sofisma de distracción de que es una modificación cuando realmente se trata de un nuevo plan. Pero el punto de fondo es que están haciendo eso por una razón legal: jurídicamente, esta administración no tiene capacidad para llevar a cabo una modificación ordinaria del POT, ya que la ley establece unos términos y tiempos legales. Por eso están hablando de una modificación excepcional.

D— Pasando la página, ¿por qué dice que este POT introduce un componente medioambiental ambiguo?
La ley en Colombia para ordenar el territorio tiene unos principios muy sencillos: dice cómo debe crecer una ciudad y en dónde deben ejecutarse las obras de infraestructura. Además, deja claro –en materia medioambiental– cuáles son las zonas de protección. Sin embargo, el POT de Petro introduce las expresiones cambio climático y ecosistema. Con esto, en Bogotá ya nadie va a saber cuáles son los suelos de protección ambiental.

D— ¿Y eso por qué genera incertidumbre jurídica?
Porque de ahora en adelante cualquier inversionista que compre un terreno en Bogotá y se pregunte cuáles son las afectaciones de su predio, nadie podrá responderle. Básicamente porque ya no es el POT el que delimitará las zonas de reserva, sino que serán las entidades del Distrito las que decidan en cada caso particular. Mire, conozco empresas chilenas, españolas, francesas y por supuesto muchas colombianas que con estas condiciones no están dispuestas a invertir en Bogotá.

D— Dice usted que todo esto tiene un trasfondo, ¿de qué se trata?

Pues que para determinar todos los elementos necesarios que giran en torno a la conservación de ecosistemas se necesitan estudios profundos que claramente no existen. Tan es así que hoy en el POT de Bogotá hay 17 temas para reglamentar y 26 estudios pendientes que no se han hecho.

D— Finalmente, hay un asunto que lo trasnocha: la mezcla en los usos del suelo que propone el POT. ¿Qué le preocupa?
Muchas ciudades del mundo tienen mezcla de usos de suelos. Lo que pasa es que es una política que debe tener limitaciones y este POT lo plantea en toda la ciudad. Es decir, podrán hacer un cementerio al lado de su casa. O, por ejemplo, poner una industria al lado de un restaurante. Una mezcla descontrolada.

Gerardo Ardila. Secretario de Planeación Distrital.

D—Juan Manuel González asegura que ustedes están presentando un nuevo POT y no una modificación, como lo han dicho, ¿qué le responde?
Lo primero para tener en cuenta es que esta es una reforma excepcional que busca cumplir con lo que el POT establece. Así que no es cierto que sea un nuevo Plan. Obviamente, si estamos planteando una ciudad compacta, no podemos hablar de expansión, que era lo que se venía trazando. Sin embargo, tampoco estamos negando de tajo la expansión, porque puede ser necesaria en algún momento.

D—Pero, ¿cómo densificar el centro si no hay tierra allí y la poca que hay está en manos de privados?
La Constitución dice que la propiedad es una función social. Y, por eso, estamos haciéndoles muchas propuestas a los privados. Por ejemplo, a ciertos dueños de bodegas del centro les hemos planteado la posibilidad de que se conviertan en socios de los proyectos de revitalización que queremos adelantar en esa zona.

D—Otra crítica tiene que ver con la falta de claridad en el POT a la hora de delimitar las zonas de reserva medioambiental ¿Es eso cierto?
No es verdad. Si la ley no incluía cambio climático es porque en el momento de su redacción –en la que yo participé– no era un tema importante. Eso empezó a volverse significativo después de 2005. Por eso, hoy, cuando sí conocemos el impacto del cambio climático, tenemos que considerarlo. Además, no entiendo por qué es ilegítimo que una ciudad tenga que tomar decisiones cuando tiene un nuevo fenómeno que antes no tenía y ahora debe enfrentar.

D—Pero dicen que no hay estudios suficientes que sustenten esa teoría…?
Están los mapas y los documentos del plan. Pero, además de eso, hicimos un proceso de concertación con la CAR que tiene textos publicados convertidos en una resolución.

D—¿Y qué tiene que decir frente a la incertidumbre jurídica que hoy tienen los inversionistas?
Lo que pasa es que como la tendencia de la ciudad era crecer hacia los bordes norte y occidental, grandes constructores compraron tierra allá muy barata para después subirle el precio. Pero ahora que nosotros estamos desestimulando el crecimiento hacia esas zonas, pues esos inversionistas se preocupan.

D—González asegura que la mezcla en el uso de suelos del nuevo POT es desbordada¿Es verdad?
Tampoco es cierto. Nosotros hicimos un mapeo muy serio, con datos de Catastro, sobre los usos reales del suelo en la ciudad y vimos que prácticamente no hay una sola manzana en Bogotá que no tenga mezcla de usos. Según el POT vigente –que establece unas áreas homogéneas– todos esos usos que se están dando actualmente en Bogotá serían ilegales.

D—¿Entonces qué es lo que proponen?
Reconocer la realidad. Pero, desde luego, creamos la posibilidad normativa de que a aquellos usos que llamábamos de alto impacto les ponemos una reglamentación para que no los puedan poner en cualquier parte.

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