| 4/12/2012 2:00:00 PM

El nuevo Plan Colombia

La agenda entre Colombia y Estados Unidos ha cambiado radicalmente en los últimos años. Los temas de discusión se han sofisticado y van más allá del combate contra el narcotráfico: medio ambiente, educación, energía e interconectividad son ahora la prioridad, revela el Embajador.

La entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos tiene corriendo bases a los funcionarios colombianos. Se trata del acuerdo más ambicioso negociado por el país –con la primera economía del mundo y su mayor socio comercial– que abre además las puertas a nuevos negocios, inversión, servicios y turismo y cuyo capítulo de desenlace podría darse durante la Cumbre de las Américas en Cartagena, cuando se definirá su puesta en vigencia.

Para el embajador de Estados Unidos, Michael McKinley, este es un acuerdo que va a traer muchas ventajas y oportunidades que hoy nadie puede predecir. McKinley, un gran aficionado al fútbol –hincha del club español Barcelona–, reconoce la gran transformación que en materia económica, social y de seguridad ha registrado el país en los últimos años y los cambios en la relación, que hoy, en sus propias palabras, es de “tú a tú”.

En entrevista con Dinero, el diplomático reconoció el trabajo acelerado del gobierno colombiano para avanzar en la implementación y, aunque no se compromete con una fecha, cree que este proceso quedará definido “próximamente”.

— ¿Cuáles son los principales avances que observa en el país?

En los últimos dos años Colombia se ha perfilado en términos de importancia económica a nivel mundial, no solo por los tratados de libre comercio que ha negociado, también por temas como la mejora en las calificaciones por parte de las agencias de riesgo; el aumento en la inversión que el año pasado lo ubicó en el quinto lugar entre los más atractivos para la inversión extranjera; el extraordinario crecimiento de sus exportaciones y el surgimiento de sus multilatinas, que hoy invierten en compañías de Estados Unidos, Centroamérica y Suramérica. Todo esto está impactando el ritmo de crecimiento del país, que hoy es el mejor de las últimas tres décadas y se prevé que esto continuará por varios años, así que este es un momento muy auspicioso para Colombia.

— ¿Ha cambiado el peso específico de Colombia, más allá del mensaje tradicional de que es un socio estratégico?

Colombia se ha convertido en el tercer mercado más importante para exportadores norteamericanos en Latinoamérica, después de México y Brasil. El país es importante por el tamaño de mercado, de 45 millones de habitantes; además, es una economía de ingreso medio con grandes oportunidades porque ha mejorado en temas de seguridad y ha hecho importantes reformas en el manejo económico desde los 90. El abrir los mercados, reducir el desempleo y tener mejores perspectivas para la inversión privada, ha generado un auge en términos de porcentaje de la población que se reconoce como clase media. Todo esto crea no solo otra visión de Colombia sino otra realidad, y provoca grandes cambios que los países y compañías ven como oportunidades.

— ¿Cuáles son los sectores que ve como ganadores en el TLC?

El Gobierno no tiene el rol de decidir qué productos van a tener éxito en el mercado, este es un papel del sector privado. Sin embargo, vemos que hay grandes oportunidades, tanto para exportadores como para inversionistas. Hernando José Gómez –Zar del TLC– dijo hace unos días en una presentación que en el primer año de vigencia del TLC de Perú con Estados Unidos, más de 400 nuevos productos se exportaron a Estados Unidos y aparecieron más de 1.000 nuevos exportadores, cifras que nadie esperaba. Esto significa que uno no puede prever exactamente de dónde pueden salir las ventajas y las oportunidades, pero el hecho es que los TLC sí impulsan y abren puertas inesperadas a nuevas posibilidades.

— ¿Cómo va la implementación del TLC?

No me puedo adelantar a los anuncios de presidentes o de gobiernos, pero sí reconocemos que el trabajo para llegar a la implementación se ha llevado a cabo de forma seria, profesional y acelerada, y estamos esperanzados en que podemos llegar a la implementación próximamente. Yo no puedo dar fecha cierta.

— ¿Qué está pasando en temas sanitarios y fitosanitarios?

Los temas fitosanitarios son una parte muy importante del TLC y obviamente, mirando el proceso de implementación, hay que agilizar la forma en que trabajamos en conjunto para avanzar. Creo que este es un tema menos controversial de lo que algunos piensan, se trabaja de manera constructiva, en la medida en que los productos entran al mercado para la exportación. Tenemos todo un sistema que se ha trabajado con Colombia por décadas. Yo no tengo mayores preocupaciones sobre estos asuntos, pues creo que las cuestiones fitosanitarias no solo son con Estados Unidos, sino que están en todos los TLC que Colombia está negociando con el mundo.

— ¿Está cambiando la agenda binacional?

En Colombia las cosas han cambiado en los últimos diez años y también en la agenda bilateral. Sigue siendo importante la cooperación en términos de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, pero la verdad es que hoy tenemos una relación mucho más de tú a tú. Tenemos una cooperación internacional importante en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en el rol que Colombia juega para apoyar los retos de seguridad del Caribe, Centroamérica y México, trabajamos a nivel multilateral en temas de cambio climático y en integración regional de políticas energéticas y renovables. Colombia tiene lazos importantes y crecientes con el Pacífico e interés en intercambios de educación. En otros términos, hemos logrado madurar las relaciones de nuestras sociedades, así que es un cambio notable y muy saludable.

— ¿Esto se nota en la estructura de la embajada?

La embajada ya no tiene tanto personal como antes pero sigue siendo una embajada grande. El hecho es que sí tenemos el personal para trabajar todos estos nuevos temas y ha aumentado el número de personas que dedicamos a esto.

—¿Están cambiando los flujos migratorios ?

Sería interesante tener mejores estadísticas, pero el hecho es que todos reconocemos que sí hay un regreso de la diáspora que hubo de profesionales en Colombia, y que ahora ven oportunidades dentro del país y quieren hacer parte de esta transformación. Hoy hay menos gente que busca emigrar y, aunque no tengo cifras a la mano, sí sé que los flujos han bajado.

— ¿Qué tanto se ha agilizado el visado, ahora que las citas son por internet?

Agilizó muchísimo el proceso de solicitud de visas y hoy en día, aunque sí puede tomar un poco de tiempo llenar el formulario en internet, el hecho es que las personas cuando llegan a sus citas pasan menos de tres horas en el consulado, comparado con lo que se tenía antes. Hay una mejora del servicio impresionante. El otro hecho es que con las mejoras que se han visto en el país y el menor deseo de emigrar, ha sido posible aumentar el número de visas que se otorgan y el porcentaje de personas que son aprobadas para visas.

— ¿Se están aprobando más visas?

El dato exacto en cifras no se lo puedo dar, pero calculamos que alrededor de dos tercios de los que la solicitan, reciben la visa. El año pasado otorgamos más de 200.000 visas, una cifra muy importante. La transformación dentro del país está permitiendo una relación mucho más abierta en términos del flujo de colombianos que viajan a los Estados Unidos y añadiría que de americanos hacia Colombia. Este es un cambio muy importante y, a través del tiempo, obviamente, cuando sigan mejorando las cosas en el país, creo que se verá un aumento del turismo de muchas partes.

— El presidente Santos dijo que Hugo Chávez era el nuevo mejor amigo, ¿Estados Unidos qué clase de amigo es?

Tenemos una relación estratégica muy importante con Colombia, tenemos una vinculación económica muy estrecha y creciente, lazos de país a país, de sociedad a sociedad importantísimos e históricos y con el nuevo perfil de nuestra relación, que toca toda una gama de temas, estamos profundizando una relación que todavía tiene mucho potencial para enriquecerse.

— ¿Cuáles son las nuevas áreas de cooperación?

Estamos trabajando mucho en medio ambiente porque el TLC tiene capítulos importantes relacionados con este tema. También queremos profundizar la cooperación a nivel de intercambios educacionales y esto se deriva de una iniciativa del presidente Obama para incrementar el flujo de estudiantes de América Latina hacia Estados Unidos en 50.000. Además, estamos colaborando en temas de política energética e interconectividad, o sea la relación está evolucionando. No estamos hablando solo de cuánto dinero se requiere cada año en términos de asistencia, estamos hablando ya de cooperaciones políticas, multilaterales, transnacionales, económicas y sociales y esto abre las puertas a una relación mas profunda y mas actualizada.

— ¿Sin Plan Colombia, cuál es el plan?

A través de los años, y desde 2007, han bajado los recursos destinados al Plan Colombia y ya vamos en 2012 y el compromiso de asistencia dentro del país sigue siendo importante. Colombia continúa siendo el país del hemisferio que más asistencia directa recibe de Estados Unidos –fuera de Haití–, y el hecho es que mucha de esa asistencia sigue destinada a trabajar temas de seguridad, pero también una gran parte toca otros temas que ya he mencionado. Así que, hay una evolución importante, esta realidad no debilita de ninguna manera la cooperación que tenemos a varios niveles, más bien es un reflejo de los cambios importantes en Colombia y lo más natural es que va a llegar un punto en que esta asistencia –de Plan Colombia– ya no se necesite.

— De cara a la Cumbre de las Américas, ¿cómo ve la región?

Los cambios en la región se han visto en los últimos años y de ahí que el tema central de la Cumbre de las Américas sea justamente “socios para la prosperidad”, que es un reconocimiento a la importancia de seguir con las mejoras y reformas. Pero hay que trabajar más, y por eso se analizarán durante la Cumbre asuntos como la inclusión social, para aprovechar el crecimiento económico fuerte de la región; la competitividad; la educación y la mejora en la infraestructura para aprovechar la integración. 

— ¿Qué tanto se ha avanzado en el tema de la pobreza?

En pobreza, los índices han bajado de manera impresionante desde los años 80 en el promedio de países latinoamericanos, pero todavía falta mucho por hacer. En la última década, 56 millones de hogares en América Latina han entrado a la clase media; es decir, casi la mitad de la población se puede denominar clase media, un cambio radical frente a lo que existía hace 20 o 25 años y hay que construir sobre esta transformación profunda para llegar a las poblaciones marginadas que no se benefician de este crecimiento.
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