| 4/14/2016 12:00:00 AM

El billete de $100.000 hará desenterrar las guacas

Los nuevos billetes en Colombia no solo son un dolor de cabeza para pequeños negocios, los delincuentes se verían obligados a desenterrar las guacas y caletas para lavar el dinero.

Las guacas y caletas son como las brujas, nadie sabe dónde están, pero que las hay, las hay. Más allá de esta anécdota, el cambio de monedas y billetes en el mediano plazo traerá como consecuencia el desentierro y apertura de guacas y caletas en Colombia. Así lo anticipan algunos expertos, quienes advierten sobre los riesgos que esto puede traer para la economía.

El primero que prendió las alarmas fue Infolaft, una publicación dedicada a la prevención del lavado de activos en Colombia. El director de esta firma, Alberto Lozano Vila, asegura que el retiro progresivo de la actual moneda circulante obligará a los delincuentes a ‘limpiar’ ese dinero oculto. “Si no lo hacen, corren el riesgo de perder la plata o terminar identificados por las autoridades, así pasó con las personas que tenían los billetes producto del robo en el Banco de la República hace unos años en Valledupar”, recuerda.

Según el Banco de la República, el billete de $100.000 es el primero de la nueva familia de billetes que se comenzará a emitir a partir de este año. Del total de papeles emitidos en 2016, cerca de 30% serán de la nueva familia, los demás corresponden a los billetes que se conocen desde hace unos años. Próximamente se continuará con la emisión, pero el volumen de billetes con el nuevo diseño será ya de 84%. Y ya en 2018 solo se emitirán los nuevos billetes. Ese año estarán circulando las dos familias, pero poco a poco –en un periodo que se calcula entre 5 y 7 años– se irán retirando los billetes antiguos.

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Esa situación dejará en evidencia los montos altos de billetes antiguos que comiencen a salir al mercado. “Un volumen alto de los billetes firmados por Miguel Urrutia, gerente del Banco de la República entre 1993 y 2005, llamaría mucho la atención, sobre todo de las autoridades y bancos”, dice Lozano.

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La primera consecuencia sería que sumas muy grandes terminen en el mercado distorsionando la economía formal y hasta algunos indicadores que alimentan el dato de inflación. Eso sería difícil de medir y cuantificar, teniendo en cuenta el carácter ilegal de esos dineros. Sin embargo, la Policía Nacional viene reportando incautaciones de grandes cantidades de dinero a organizaciones criminales como el clan Úsuga.

En 2015 se habrían acumulado unos $50.000 millones en este tipo de acciones. Algunos podrían pensar que eso es bueno para las economías regionales en donde operan estos grupos, ya que traería inversión y flujo de dinero. Sin embargo, la realidad es muy distinta. El lavado de este dinero distorsiona la economía y termina por arruinar a los comercios legales. Una panadería legal no podría competir con otra que lave dinero, la cual ofrecerá precios irrisorios de sus productos para ‘sanear’ los recursos.

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Otro tema para tener en cuenta es que el ya famoso billete de $100.000 facilita el accionar de los lavadores de dinero. Un ejemplo ilustra esta afirmación. Si un delincuente necesitaba un viaje en avioneta cada semana para lavar una determinada cantidad de dinero, ahora –con el billete de $100.000– podrá hacer lo mismo pero cada 15 días.

La Unidad de Información y Análisis Financiero (Uiaf) adelantó un estudio sobre las tipologías que usan los delincuentes para lavar dinero y una de las más usadas es el ‘pitufeo’. Este consiste en contratar a un grupo de personas para que adelanten consignaciones y pagos hasta de $9 millones por persona. La norma actual obliga a que montos iguales o superiores a $10 millones sean reportados por los bancos ante las autoridades antilavado.

Otras actividades económicas también se han vuelto caldo de cultivo para este tipo de irregularidades. Por ejemplo, la compra y venta de ganado y automóviles, así como el comercio de esmeraldas. No se trata de negocios oscuros, pero el hecho de que buena parte de estas transacciones se haga en efectivo facilita la labor de los lavadores.

La Asobancaria considera que una de las mejores formas de combatir este tipo de comportamientos ilegales es incentivando el comercio electrónico. Al respecto, el gerente del Banco de la República, José Darío Uribe, riposta y afirma que en países con un avanzado sistema de comercio electrónico como Suecia se siguen imprimiendo billetes sin ningún problema. “El billete no fomenta la ilegalidad”, dijo durante la rueda de prensa en donde se presentó en sociedad el nuevo billete de $100.000.

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La discusión está más que abierta. Expertos en el tema de lavado de activos piden que se mejore la regulación en el país para que los bancos cuenten con las herramientas que permitan frenar flagelos como el ‘pitufeo’, entre otras muchas modalidades. Una de las más recientes maneras de lavado consiste en invertir con dineros ‘sucios’ en emprendimientos con necesidades de expansión. También está el caso reciente de unas azafatas de una aerolínea colombiana que fueron sorprendidas por las autoridades cuando entraban al país gruesos montos en dólares.

Las personas que más saben de este tema afirman que el país no cuenta con los controles requeridos. Si alguien quiere consultar un nombre o un NIT con perfil y riesgo alto, solo tiene dos opciones: Google o la Lista Clinton. En otros países hay una base de datos donde cualquier entidad legal puede consultar los perfiles de riesgo. Este tipo de cosas son las que evaluará este año el FMI como parte de un acuerdo suscrito con el gobierno colombiano para determinar la eficiencia de las y acciones contra el lavado de activos. Vamos a ver cómo nos va.

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