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| 4/18/2013 12:38:00 PM

El momento es ahora

Si el Congreso aprueba el matrimonio igualitario y la Corte Constitucional falla a favor de la adopción por parte de matrimonios gay, Colombia daría un paso histórico.

Mientras el mundo avanza en una nueva legislación para proteger los derechos civiles de las parejas gay, en Colombia el debate se dilata en medio de triquiñuelas políticas; la estrategia es enredar la pita sobre un tema inaplazable.

La tendencia es legislar claramente sobre las garantías para las relaciones entre parejas, incluidas las del mismo sexo. Es decir, la de emitir normas que no discriminen las relaciones de pareja en función del tipo de personas involucradas.

Los ejemplos de avances son muchos. En Uruguay, el Congreso aprobó el pasado 11 de abril el matrimonio gay, siguiendo el camino que le había marcado Argentina en 2010. En el mundo ya van 12 países que tienen legislación sobre el tema. En Estados Unidos, el Tribunal Supremo deberá pronunciarse en las próximas semanas sobre dos leyes que impiden el matrimonio entre personas del mismo sexo, lo que abriría las puertas al matrimonio gay en toda la Unión. En ese país, las bodas homosexuales están avaladas en nueve estados y prohibidas en otros 41.

En Colombia hay dos coyunturas por las cuales el tema está en las primeras páginas de los medios: uno, el proyecto de ley que regula el matrimonio, incluidos aquellos entre personas del mismo sexo; y, dos, la expectativa por un eventual fallo de la Corte Constitucional sobre la posibilidad de que los matrimonios homosexuales puedan adoptar.

El proyecto de ley ha logrado avanzar a “trancas y mochas”, pues ha tenido mucha oposición en el Legislativo. El lobby de sectores políticos vinculados a sectas religiosas ha ganado terreno y esto ha servido para torpedear el tema. Al propio presidente del Congreso, Roy Barreras, le fue descubierto un pacto electoral con la comunidad cristiana del Valle, que lo comprometía a votar negativamente frente a temas como el matrimonio igualitario. Aun así, la iniciativa ya avanzó a segundo debate y se espera que se le den otras dos discusiones antes de terminar esta legislatura.

El matrimonio gay es un tema muy importante: se trata de abordar los derechos de las minorías desde una perspectiva jurídica y no de imponer dogmas de una iglesia.

Según el senador Armando Benedetti, ponente de la iniciativa, “la definición de matrimonio en Colombia hace rato cambió. Hay una sentencia de la Corte Constitucional, la 577 de 2011, que señala que la familia no es solo un hombre y una mujer. Con esa sentencia, el concepto de familia quedó reglamentado y en Colombia cambió”.

Por el contrario, las posiciones conservadoras de quienes atacan esta iniciativa señalan que es necesaria una regulación que impida el ‘avance homosexual’ en nuestras sociedades. Ese es un debate premoderno: lo que el mundo ha descubierto es que las personas tienen un grupo de derechos y garantías, sin importar sus condiciones, entre ellas, la del libre desarrollo de la personalidad. No se puede avalar que haya personas “excluidas” de ciertas garantías y derechos, como el de formar una familia en función de las inclinaciones y preferencias sexuales.

Con este debate sobre la mesa, el país aborda uno de los temas centrales de la modernidad en materia jurídica. El momento de avanzar es ahora.

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