| 3/19/2015 6:00:00 AM

El legado de Nicanor

Cinco facetas de uno de los líderes más carismáticos, quien dejó una huella profunda en la construcción del empresariado colombiano.

Un empresario ético. Un trabajador de la paz. Un amigo incondicional. Un estudiante ejemplar. Un gran lector de Balzac. Estas son algunas de las facetas que describen a Nicanor Restrepo Santamaría (1942-2015), el reconocido líder que por casi cuatro décadas guió la transformación de las empresas paisas e impulsó los cambios que permitieron la internacionalización del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA).

Nació en Medellín y se graduó como ingeniero administrativo de la Escuela de Minas de la Universidad Nacional. Durante 38 años estuvo vinculado con empresas del que se conoció en su momento como el Sindicato Antioqueño –que ayudó a construir– y posteriormente lideró para señalar el camino del crecimiento y la globalización.

Su legado no solo quedó plasmado en el exitoso rumbo que han tomado las empresas antioqueñas que ayudó a orientar. También deja enseñanzas importantes en los libros que escribió, entre ellos los de Empresariado antioqueño y sociedad, que describió la influencia de las élites patronales antioqueñas en el desarrollo social del país, o El derecho a la esperanza, sobre la urgencia de alcanzar la paz en el país, escrito en 1999. Paz en su tumba.

1. El empresario

El rescate de las empresas regionales se convirtió en bandera para un grupo de dirigentes paisas que a finales de los 70 veía con preocupación cómo otros conglomerados se quedaban con las acciones de sus compañías insignia. Esto motivó una estrategia de ‘enroque’ liderada por Santiago Mejía, que dio origen al denominado Sindicato Antioqueño. Nicanor Restrepo tuvo un papel protagónico. Según lo contó él mismo, “entre 1976 y 1980 ya se había consolidado la propiedad del Grupo y trabajaba en una posición dentro de ellos”; la presidencia de la Corporación Financiera Suramericana, de donde pasó a la vicepresidencia de la aseguradora Suramericana, que llegó a presidir en 1984. En la década de los 80, y cuando la estrategia dio frutos, ejerció junto a Fabio Rico, presidente de la Nacional de Chocolates, y Adolfo Arango, presidente de Argos, el liderazgo para conseguir el crecimiento y transformación del ‘Sindicato’ antioqueño.

2. El visionario

Tras la crisis que vivió el país en 1999, los grupos económicos comenzaron a buscar un nuevo norte para sobrellevar los golpes en sus finanzas. El Grupo Empresarial Antioqueño seguía con éxito una estrategia en la que Nicanor Restrepo tuvo un papel trascendental: impulsar las alianzas, promover negocios para aprovechar la globalización, incorporar las nuevas tecnologías, mejorar la formación de sus gerentes y mantener un alto flujo de inversiones. Este enfoque le permitió al Éxito conseguir un socio de talla mundial –Casino– para apalancar su expansión, impulsó el crecimiento en Bancolombia más allá de las fronteras, fortaleció la internacionalización del Grupo Sura y de Argos, y afianzó el liderazgo de Nutresa.

3. El estudiante

Esperó 38 años para cumplir una meta aplazada: hacer su posgrado. Como sus compañeros de generación, estudiar en Francia fue el sueño que cultivó por años y, para lograrlo, aprendió francés y se mantenía actualizado con el idioma. En 2004, cuando se retiró de la presidencia del Grupo Suramericana, viajó con su esposa a París para hacer su maestría en sociología y luego un doctorado en sociología política en la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales. Allí vivió en un apartamento de 50 m2 que, aunque pequeño, en su opinión tenía “todo lo que necesitaba”. Él mismo definía esta como su época más feliz.

4. El asesor

Sus consejos siempre fueron bienvenidos y por ello participó en decenas de juntas directivas, no solo de compañías del Grupo Empresarial Antioqueño. Entre otras empresas, dio sus acertados consejos en las juntas de Nutresa, Inversura, Éxito, Argos, Bancolombia, Smurfit Kappa Cartón de Colombia, Sofasa, Conconcreto, Carvajal y Solla. También fue presidente del Consejo Directivo de Proantioquia y se vinculó a la academia como profesor honorario de la Universidad Nacional, su alma mater, y como presidente del Consejo Superior de la Universidad Eafit y miembro de la sala de dirección general de la Escuela de Ingeniería de Antioquia.

5. El pacificador

Su amistad con el presidente Betancur lo llevó en 1982 a integrar la mesa de negociaciones con la guerrilla. Reincidió en el tema de paz en 1999, durante el gobierno de Andrés Pastrana, cuando hizo parte de la comisión negociadora con las Farc en San Vicente del Caguán. La negociación iniciada durante el gobierno Santos alentó su optimismo por el fin del conflicto. El 9 de junio de 2014 dijo en la Universidad de Caldas “por primera vez veo, con una esperanza moderada, que hay señales positivas que nos permitirían, ojalá, ponerle fin a este conflicto que viene desangrando, produciendo víctimas, atraso, desplazamiento, dolor y miseria”.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?