| 10/14/2015 7:00:00 PM

El impacto de las NIIF no fue tan profundo como se esperaba

Contrario a lo que se esperaba, la implementación de las normas internacionales de contabilidad (Niif) no ha afectado demasiado los balances de las empresas. Agro y bancos, entre los ganadores.

El año 2015 se recordará como el primero en el que las grandes empresas en el país tuvieron que hacer un completo cambio de chip en la forma como llevan sus cuentas. Aunque desde hace seis años se venía ambientando, solo fue a partir de este año que quedaron obligados a reportar sus balances usando las Normas Internacionales de Información Financiera (Niif).

El cambio de las normas contables colombianas, conocidas como ColGAAP (que viene del inglés Generally Accepted Accounting Principles) a Niif había generado mucho nerviosismo, pues se temía una distorsión en las cifras de las empresas. Se hablaba de fuertes caídas en el patrimonio y empresas como Ecopetrol corroboraron este temor, pues en su caso, como consecuencia de la aplicación de las Niif, en el primer trimestre se anunció una reducción del patrimonio de 28,3%.

No obstante, las preocupaciones han sido disipadas por las Superintendencias de Sociedades y Financiera, cuyos vigilados mayoritariamente ya usan Niif y han comprobado que las caídas en los patrimonios no son generalizadas y que, por el contrario, hay sectores que han resultado ganadores con estas nuevas normas contables.

En la Supersociedades, al analizar los balances de 2.073 empresas del llamado Grupo 1, que son las compañías que primero deben implementar las Niif –en el Grupo 2 están las Pymes, que lo deben hacer el año entrante– encontraron que su patrimonio de 2014 se redujo en 6,5% frente al dato que obtendrían usando ColGAAP. El activo se mantendría relativamente estable con una variación de apenas -0,1%, pero el pasivo y las utilidades crecen 11% y 8,1%, respectivamente.

Esto se explica porque se usan modelos diferentes de contabilización de activos y de pasivos, lo que afecta el patrimonio y el estado de pérdidas y ganancias.

Por ejemplo, se cambia la forma de medir los activos biológicos, que son los asociados a cualquier ser vivo. Antes, si una empresa destinaba $20 millones a la siembra de un cultivo, a sus cuentas llevaba los $20 millones de la inversión. Ahora con Niif debe contabilizar lo que le generará la cosecha; es decir, se hace una valorización a precios de mercado. “Así, al calcular de forma anticipada los ingresos estimados, las ganancias crecen”, aclara Francisco Reyes, superintendente de Sociedades.

Por este motivo, el sector agropecuario es uno de los que más se beneficia al implementar las Niif, pues allí los activos biológicos pesan bastante. El estudio realizado por la Supersociedades muestra que entre las empresas agrícolas el patrimonio de 2014 se redujo 7,6% al comparar Niif con ColGAAP, pero las utilidades crecieron 29,8%.

En otros sectores

Otro es el caso del sector de hidrocarburos, donde las Niif han dejado aumentos del patrimonio (7,4%), pero caída en las ganancias (-15%). Dado que muchas de estas compañías son filiales de empresas externas, deben aplicar normas de cambio internacionales, que afectan sus cuentas, así como estimar los costos de desmantelamiento. Dado que no son dueñas de los pozos, sino que los tienen concesionados; una vez terminen la exploración deben volver a dejar el terreno en condiciones óptimas, lo que implica gastos de limpieza y reforestación, entre otros. Así falten aún muchos años para llegar a ese punto, en su contabilidad deben incluir el costo de dicho desmantelamiento, trayéndolo a valor presente neto.

Otras mediciones que se cambian bajo Niif, y que afectan a todos los sectores, tienen que ver con reconocer pasivos que antes no se tenían en cuenta, como los cálculos actuariales de las pensiones a cargo, los paquetes de beneficios de los empleados (como quinquenios o ayudas pactadas bajo convención colectiva) y lo que se conoce como los impuestos diferidos, que es la diferencia entre los montos obtenidos en el balance general y los que se le presentan a la Dian, pues la contabilidad fiscal continúa como en el pasado.

“Este tipo de reconocimientos a los que las empresas no estaban obligadas antes se sienten finalmente en las utilidades”, señala Reyes.

Norma más estricta

Otro grupo de empresas en donde las Niif se aplican a plenitud son las vigiladas por la Superfinanciera. Jorge Castaño, superintendente (e) del ramo, dice que en su área también había temor porque, por ejemplo, dentro de los activos intangibles ya no se tiene en cuenta el know how.

“De entrada no fue fácil y hubo muchas equivocaciones, pero la convergencia ha funcionado bien, pues tuvimos la ventaja de seguir manejando los temas patrimoniales y de solvencia de las entidades financieras igual a como lo hacíamos antes, dado que la norma local es más estricta que la de las Niif”, añade Castaño.

Desde 2012 el país cambió sus normas de regulación prudencial para los establecimientos de crédito y, por ejemplo, hacen las provisiones sobre pérdidas esperadas y no sobre pérdidas incurridas. Esto significa que no les costó adaptarse a las nuevas normas.

Las que sí han sentido el cambio son las aseguradoras, pues ellas apenas están actualizando su regulación prudencial, que les exige hacer más reservas y que justo les coincidió con las Niif.

Sin embargo, hay un frente en el que se afectan todos, que tiene que ver con la medición de la cartera, en el que ya no solo se deben incluir los créditos al público en general, sino también a los empleados y el leasing operativo. Esto hace que crezca la cartera y los activos.

Otro impacto se siente en la forma de contabilizar los ingresos generados por las filiales. Antes solo se sumaban en el momento en que estas pagaban los dividendos, ahora se usa el método de participación; es decir, se incluyen mensualmente las utilidades de la filial, así esta no le haya girado a su casa matriz. Con esto se busca obtener, con precios de mercado, el verdadero valor de las compañías.

Castaño señala que por las Niif, los resultados de las entidades financieras de 2015 no son comparables con los de 2014. Tan solo en julio pasado, las utilidades de las entidades vigiladas por la Superfinanciera crecieron en $2 billones por la aplicación del método de participación.

Si bien ningún cambio es fácil y para las empresas las Niif han implicado más trabajo –pues deben seguir llevando las cuentas bajo ColGAAP para hacer comparaciones con años anteriores y deben presentar balances a la Dian–, lo cierto es que este es un cambio que les va a permitir compararse con sus pares internacionales y les va a ayudar a saber exactamente cuál es su valor real.
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