| 3/1/2012 5:00:00 PM

El ‘huevito’ inversionista

La inversión extranjera es uno de los mayores éxitos del presidente Santos. Sin embargo, las gabelas para atraer capital foráneo están en revisión.

“Algunos críticos han expresado su preocupación porque, supuestamente, la confianza inversionista se ha deteriorado. ¡Nada más alejado de la realidad, como puede verse!”, dijo el presidente Juan Manuel Santos, durante la inauguración de la primera planta ensambladora de Mercedes Benz en Colombia.

Al Presidente no le falta razón: la inversión extranjera alcanzó en 2011 una cifra récord que casi llega a los US$15.000 millones –58% más que en 2010 y el quinto mayor crecimiento en el mundo–. En enero pasado se logró otro registro histórico, con un crecimiento de 20% frente a 2011 y casi tres veces la inversión de 2010 en ese mismo mes. 

Sin embargo, todo parece indicar que el gobierno Santos le puso el freno de mano a los contratos de estabilidad jurídica y quiere replantear las zonas francas, los principales instrumentos de la política de promoción de la inversión. Por eso, empresarios y abogados empezaron a formular inquietudes a la nueva estrategia.

Mientras los contratos de estabilidad jurídica han estado congelados durante la mayor parte del actual gobierno, al interior de la administración Santos se han planteado reparos al esquema de zonas francas porque, a juicio de algunos funcionarios, al Estado se le fue la mano en las gabelas: una empresa no tiene que generar demasiados empleos para recibir a cambio millonarias exenciones fiscales.

La discusión

Sin duda, Colombia se ha convertido en uno de los más poderosos imanes de inversión en la región. Los inversionistas están encontrando en el país un gran potencial: primero, en commodites –como petróleo y minería– donde están concentrados cerca de 70% de estos recursos y, segundo, como una gran posibilidad de crecimiento, dados los tratados de libre comercio que está firmando y su bajo consumo per cápita.

Todo indica que el mayor éxito del presidente Juan Manuel Santos en la continuidad de las políticas de Álvaro Uribe ha sido, precisamente, cuidar ‘el huevito’ de la confianza inversionista.

No obstante, para algunos abogados y empresarios consultados por Dinero, este gobierno ha tenido un retroceso en el tema de los contratos de estabilidad jurídica. A finales del año pasado, ninguna solicitud había sido aprobada por el comité y 135 estaban en estudio.

“En los últimos comités han negado todas las solicitudes. Todo parece indicar que el gobierno se desmontó de esta política, a pesar de que es una ley que no ha sido derogada”, advierte un abogado.

Esto ha generado preocupación en instancias como la Cámara de Comercio Colombo-Americana, que en una de sus actas recientes manifestó que la situación actual produce confusión y afecta los negocios de sus empresas afiliadas.

Algunos proponen la sectorización de los contratos y otros, incluso, van más allá: “en la reforma tributaria de finales de 2010, el Gobierno debió asumir el costo político y desmontar este instrumento”, afirma la fuente.

De otra parte, en el campo de las zonas francas, durante el gobierno Santos se han aprobado 21, con una inversión proyectada de US$700 millones. Sin embargo, el régimen será modificado en los próximos días y, aunque no se conocen los términos específicos de cómo quedará, el Gobierno ha anunciado que subirá los niveles de exigencia y se eliminarán las zonas francas uniempresariales.

Para Oscar Iván Zuluaga, ex ministro de Hacienda, los incentivos a la inversión le permitieron al país recuperar la confianza y ser la plataforma para las inversiones récord que hoy se registran. “Si no fuera por eso, no habría expectativa de 6 zonas francas para la salud, claves para los tratados de libre comercio, ni General Motors habría invertido en una planta para producir vehículos”, dice.

Agrega que los críticos de los incentivos no entienden que su diseño buscaba que las inversiones fueran rentables en los primeros años para garantizar su éxito.

¿Qué piensa el Gobierno?

Para Sergio Díaz-Granados, ministro de Comercio, Industria y Turismo, los instrumentos se van a preservar, pero se ajustarán a la nueva realidad del país. “En el caso de las zonas francas, vamos a hacer una reforma muy simple destinada a darle más transparencia al instrumento, hacerla más exigente porque ya el país ha aprobado más de 70 en los últimos cuatro años”, dice. 

La reforma, según el Ministro, hará que el instrumento sea más estricto con las inversiones nuevas y no afectará las existentes. “El Gobierno ha anunciado desde septiembre de 2010 que va a haber modificación, para que los proyectos que estuvieran en curso pudieran ser radicados bajo el régimen existente”, señala.

En el caso de los contratos de estabilidad jurídica, asegura que “no se trata de eliminarlo porque en el momento en que fue aprobado se hizo para un país cuya tasa de inversión era baja y era necesario dar unas condiciones porque en el pasado se hacían una o dos reformas tributarias por año”, explica Díaz-Granados.

Para él, el país ha recuperado su estabilidad, especialmente en materia tributaria y, en la medida en que sea mucho más estable en sus reglas de juego, menos necesita la expedición de este tipo de seguros, como se conoce a los contratos de estabilidad jurídica. “Nos parece importante mantenerlos como instrumento de apalancamiento de la inversión o de ofrecimiento en el portafolio de herramientas en la atracción de estos recursos, pero bajo la concepción de que este es un país más estabilizado”, puntualiza.

El debate filosófico sobre la conveniencia o no de estos instrumentos apenas comienza. Para unos, es necesario seguir con estos incentivos, porque de lo contrario nadie va a querer hacer inversión en Colombia. Otros creen que no es así, porque la realidad del país ha cambiado, la economía nacional pasa por un momento estelar y se está demostrando que la inversión sigue llegando, incluso, sin gabelas. 

Sea como sea, entre todos tendrán que responder a la pregunta clave en esta polémica: ¿llegó la hora de bajarse del bus de los incentivos para la inversión extranjera, una de las políticas fundamentales del gobierno Uribe?

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