| 11/10/2016 12:00:00 AM

¿Cómo el gobierno y telefónica quieren fortalecer el flujo de caja de MoviStar?

Telefónica y el gobierno nacional, socios en MoviStar, analizan una eventual capitalización de la firma para fortalecer su flujo de caja. ¿Cómo sería la operación?

Hace unas semanas, el banco de inversión Merrill Lynch emitió un informe sobre la situación de Colombia Telecomunicaciones (Movistar), en la que participa con 32% del capital el gobierno colombiano y 68% la española Telefónica.

El análisis advierte que la empresa tiene un apalancamiento muy superior al promedio del mercado y registra una reducción de 9% del Ebitda. De hecho, mientras en promedio las empresas del sector tienen un indicador de deuda sobre Ebitda de 2,5 veces en Europa, y en América Latina puede estar apenas por encima de las dos veces, en el caso de Movistar Colombia la cifra llega a 5,8 veces. La conclusión de la banca es que la compañía necesita tomar decisiones sobre su futuro y su nivel de deuda, y plantea dentro de las estrategias avanzar en un proceso de capitalización de hasta 300 millones de euros; es decir, un poco más de $1 billón.

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¿Qué ha llevado a la operación de Movistar en Colombia a tener ese nivel de endeudamiento? Según fuentes cercanas a la empresa, la deuda sobre Ebitda es de casi 2,7 veces, cercana a los promedios. Los tres puntos adicionales los entrega el pago al patrimonio autónomo Parapat, que hoy representa casi $500.000 millones anuales y cerca de 77% de la caja de la compañía.

En esas condiciones, y para mantener el ritmo de inversiones, que son del orden de $1 billón al año, la empresa tiene que endeudarse y, por cuenta de pagar esa obligación, la deuda está creciendo más de lo previsto.

El Parapat es el vehículo que se utilizó cuando se liquidó Telecom, en el año 2002, y nació Colombia Telecomunicaciones. Los activos quedaron en el patrimonio y la empresa paga un arriendo por la utilización de los equipos. Los cálculos de la empresa son que el Estado ha recibido en estos 14 años cerca de $6,5 billones por este concepto.

Esos recursos han ingresado para atender diferentes compromisos: por ejemplo, el patrimonio autónomo de remanentes, que fue una figura de la liquidación donde se pagaban deudas de la antigua Telecom. El Parapat también le manda dinero a un patrimonio autónomo pensional que luego le giraba inicialmente a Caprecom para el pago de pensionados.

La propuesta

¿Cuál es la propuesta y qué se está cocinando entre Telefónica y el Gobierno, los dos socios de Movistar Colombia? Según cálculos iniciales, en valor presente neto el Parapat vale cerca de $4,4 billones. La propuesta de Telefónica es capitalizar –en las proporciones de los socios– la compañía, incluso por encima de la propuesta de Merrill Lynch, por un valor de $4,4 billones y pagar el Parapat. Telefónica estaría dispuesta a pagar en efectivo $3,2 billones y faltaría por definir bajo qué esquema el Gobierno entraría a capitalizar la compañía.

Así, Movistar Colombia quedaría con un perfil muy diferente al que tiene hoy y, de acuerdo con las fuentes de la empresa, en las mismas condiciones de sus competidores, pues eliminaría esta deuda de sus estados financieros y la haría más liviana, incluso para entrar a participar en procesos y negocios como la venta de la ETB.

Dos hechos externos marcaron la propuesta de capitalizar que lleva varias semanas en discusión dentro del Gobierno y la empresa. El primero, la aplicación del nuevo esquema de normas contables internacionales (Niif). Antes de que Colombia aplicara estas nuevas normas, el Parapat era un contrato de largo plazo que solo se registraba el año correspondiente. A partir de las Niif tiene que reflejar el valor total del contrato y la realidad económica del tamaño del compromiso.

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Y el segundo, la inflación. De 2002 a 2006 el esquema de pago del Parapat se hacía como un porcentaje de la utilidad operacional. En 2006 –cuando se da el proceso de capitalización con Telefónica–, el contrato se modifica y se establece un perfil de pagos fijos, que arranca en cerca de $375.000 millones y se va incrementando en el IPC + 4 puntos.

El acuerdo iba dentro de las expectativas, hasta hace un par de años, cuando la inflación se fue por encima de los rangos metas, incluso duplicándolos. “La situación ya no aguanta mucho más. Imagínese lo que implica eso en una obligación de largo plazo que está programada con el Marco Fiscal de Mediano Plazo con una inflación de 3,5% y que ya ha bordeado 8%”, dice un analista del sector.

En 2012, a pesar del cambio en la estructura de la compañía, al fusionar los negocios fijos y móviles y pasar de una composición de casi 50-50 entre los accionistas a una de 68% (Telefónica) y 32% (Gobierno), el contrato del Parapat no se modificó ni se ajustó y las cifras ascendieron a $500.000 millones al año.

Para la empresa es una movida clave en un sector que viene en un marcado proceso de desaceleración.

Las cifras del Dane sobre el PIB del segundo trimestre mostraron una contracción en el subsector de correo-telecomunicaciones de 1,6% anual, que tienen explicaciones desde lo macro –por la devaluación y la inflación–, hasta por dificultades jurídicas y regulatorias.

Para el Gobierno la propuesta no es tan ajena: ante lo apretado de las finanzas la posibilidad de que le ingresen recursos frescos, y por ejemplo llevarlos a Colpensiones, e incluir en los más de 4 millones de pensionados a los de la antigua Telecom y que todos queden en una sola bolsa, puede tener sentido.

Además, le daría la posibilidad de agregar valor en una compañía más liviana y que podría empezar a consolidar propuestas, por ejemplo, ir tras ETB para ganar sinergias. Si esa posibilidad se cristaliza, en ese momento, podría ser una opción vender la participación o llevarla a Bolsa como mecanismo de salida.

Sin embargo, hay observaciones frente al tema. Algunos consideran que el Gobierno ya ha debido poner en venta esa participación para evitar conflictos de interés –y no ser juez y parte– y cumplir recomendaciones de la Ocde.

Uno de los debates más intensos que se darían en el proceso es sobre el pago de las pensiones que cubren a cerca de 17.900 personas.

Si bien, como advierte una fuente, desde 2002 hasta 2016 la Nación no ha tenido que asumir ningún pago para estos pensionados, este puede ser un caballo de batalla a la hora del debate. “El valor del Parapat podría ser más alto y la atención de las pensiones es uno de los temas que se debe tener como prioridad y donde la discusión va a ser mayor”, dice una fuente, cercana al proceso en el que se fusionaron los negocios fijo y móvil en el año 2012.

Por otra parte, los tiempos parecen apremiar tanto para el Gobierno como para la empresa. Para el Ejecutivo, porque en la agenda la reforma tributaria copa los espacios y este es un proceso que además podría generar un desgaste adicional en lo político. Por el lado de la empresa, como en los negocios, la oferta no es indefinida y en un sector tan dinámico las posibilidades de transacciones en otros mercados podrían redireccionar la liquidez. Si todo avanza, el negocio podría darse en los próximos 4 meses.

Un nuevo debate que aparece en la lista de pendientes.

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