Juan Camilo Restrepo (Economista).

| 3/17/2016 12:00:00 AM

El ministro que afrontó el apagón de hace 25 años analiza la crisis actual

El exministro Juan Camilo Restrepo, quien no sólo tuvo que manejar el apagón de hace 25 años, sino que también lidió con la crisis económica de 1999, analiza la coyuntura actual. Entrevista.

Si hay alguien que sepa lo que es enfrentar y resolver grandes ‘chicharrones’, ese es el economista y exministro Juan Camilo Restrepo. En su vida pública ya le han correspondido dos grandes crisis: el apagón de 1992 durante el gobierno Gaviria y la gran crisis económica de 1999 con el Gobierno Pastrana.

Ahora al país le están apareciendo grandes dificultades por dos razones: la posibilidad de un racionamiento por cuenta del impacto del Fenómeno de El Niño en el sistema eléctrico y la inminencia de un ajuste en la economía. Por esta razón, Dinero entrevistó a Restrepo, para conocer sus opiniones sobre el escenario problemático que enfrenta la economía colombiana.

A usted le correspondió lidiar con el apagón de 1992. ¿Cómo ve la situación actual del sistema eléctrico?

Aunque el tema es delicado, lo veo mucho menos delicado de lo que fue durante aquella crisis de hace 25 años. Cuando tomé posesión, lo primero que hice fue ir a Antioquia a visitar Guatapé, que es el gran embalse regulador del sistema. La sorpresa fue grande, porque estaba completamente vacío. Eso fue a finales del año 1991, noviembre o diciembre. Luego hubo un consejo de Ministros, yo pedí la palabra y le dije al presidente Gaviria: ‘va a haber que decretar un racionamiento’. El respondió: ‘¡Cómo así! Nadie me había hecho nada’.

¿Y cómo ve la situación ahora?

Estamos como quien va por una carretera muy mala, llena de huecos, destapada y va sin llanta de repuesto. Estamos viajando sin redundancia alguna después de los daños de Guatapé y en Flores. Puede que no pinchemos, pero el riesgo es muy alto.

¿Qué causa la diferencia entre el ahora y el antes?

Ahora el país está mucho mejor preparado, primero regulatoriamente. En ese momento no había una capacidad regulatoria sofisticada ni había un sistema de despachos tecnificado. Entonces, el agua estaba valorada a cero costo; el incentivo era para que el sistema despachara toda el agua y así desembalsaron al país.

¿Cómo vio el papel del Ministro Tomás González?

Manejó las cosas relativamente bien. No sé si se demoró en lo del ahorro, que es lo que le están reprochando. Pero el diagnóstico era el correcto: ahorrar agua y prender las térmicas. Lo que me preocupa es que veo al Gobierno muy jugado con la tesis de que no puede haber racionamiento, que el plan de ahorro de energía tiene que funcionar. Pero tal vez sea mejor que haya una hora de cortes programados que no van a afectar políticamente a nadie.

Otro tema polémico ha sido el proceso de venta de Isagen. ¿Qué piensa al respecto?

A mí me parece que hace parte de todo el desbarajuste fiscal del país. Uno no puede justificar la venta de Isagen, porque necesita recursos para construir unas carreteras. No me convenció mucho eso.

Eso nos abre paso al siguiente tema: ¿cómo está viendo la situación fiscal?

Si la situación eléctrica es preocupante, porque no tiene llanta de repuesto, me parece que es mucho más preocupante la situación fiscal, porque no es solo que no tenemos llanta de repuesto sino tampoco tenemos caja de herramientas. Y veo muy complicado que nos podamos dar una caja de herramientas oportuna, pues ya está muy demorada, habiendo tomado la decisión de postergar la reforma tributaria para el segundo semestre.

¿Cuál es el problema de esa decisión?

Uno entiende que el Gobierno no haya querido mezclar lo de la paz con lo tributario. Pero la idea que todo lo de la paz, incluido el plebiscito, se iba a tramitar en el primer semestre y reservaba el segundo para el asunto tributario, no se va a dar. Yo no veo al país votando el plebiscito antes del segundo semestre.

¿Y cuál debe ser la propuesta tributaria?

La reforma va a tener que ser –para que den las cuentas– mucho más severa y más dura de lo que se puede haber pensado. Usted coge todas las recomendaciones, las de los expertos, las del BID (que son más duras) y las del FMI, y todos coinciden en cosas que son políticamente muy fuertes: subir el IVA, ampliar la tributación sobre personas naturales, lo de los dividendos. En un año bien convulso, lleno de incertidumbres sobre la paz, con estas votaciones del plebiscito, la gran pregunta que queda es si el Gobierno va a tener el músculo político para tramitar la reforma.

¿Se le acabó el tiempo al Gobierno?

Yo no veo una reforma en el año 2016, francamente. Y si no se aprueba en este año, toda la propuesta sobre tributación directa, llámese patrimonio, renta, corporativo, dividendos, no podría entrar a regir sino hasta 2018; ya muy tarde y en pleno año electoral. Por eso digo que se desaprovechó culposamente el tiempo, hablo específicamente del año 2014, porque lo que se hizo fue distorsionar la tributación empresarial y ahora estamos contra la pared: sin llanta de repuesto fiscal y sin caja de herramientas. De dónde va a sacar el Gobierno músculo político para en el segundo semestre subir el IVA dos o tres puntos y ampliar la base; además, agrandar la base de las personas naturales en renta, bajarles los impuestos a las empresas y pegarle un revolcón de unas dimensiones impensadas a la Dian. ¡Y todo esto en dos meses!

¿El déficit es más grande de lo que ha dicho el Gobierno?

El déficit real es mucho mayor que el que se está revelando. El déficit de 3,6% o 4% que dice Anif es el déficit contra lo presupuestado; pero hay unos gastos gigantescos que no están presupuestados pero hay que hacerlos.

¿Como cuáles?

Todo lo de la paz no se ha contabilizado. Nosotros mandamos a hacer un estudio en el Ministerio de Agricultura sobre cuánto valía el posconflicto en el sector rural, para hacerlo más o menos decorosamente. Fedesarrollo concluyó que, para lograr un posconflicto en el sector rural del estilo de lo que se negoció en La Habana en el punto número uno, hay que invertir platas nuevas –que no están presupuestadas– del orden de un punto del PIB al año. Súmele a eso la noticia que salió según la cual solo el montaje de la justicia transicional vale $2 billones que no hay. Además, ¿quién va a financiar el resarcimiento de las víctimas? Si nos metemos en la paz y el posconflicto, todo eso hay que honrarlo.

¿Qué otro tema hay en los asuntos económicos hoy?

Otra cosa preocupante, de la que no estamos hablando –por el problema eléctrico y todas esas cosas– es la inflación. Eso va muy mal. Yo creo que el Banco de la República va a seguir subiendo sus tasas de interés, pero ya se quitó de la cabeza que esto se mejora en el segundo semestre.

¿El Banco ya se rindió?

Acuérdense cuál fue el primer mensaje hace tres meses cuando empezó a subir las tasas: que en el segundo semestre esto se mejoraba. Ahora nos preguntamos es cuándo vamos a volver a tener una inflación del ‘punto medio de la franja’ en 3%. Este año, como van las cosas, vamos a tener una inflación del orden de 8% o 9%.

¿Cómo ve la situación de Ecopetrol?

A Ecopetrol la exprimieron irresponsablemente vía dividendos. No hay derecho a poner a distribuir 80% de las utilidades, cuando el estándar internacional es 30% o 40%. La endeudaron y la desplumaron en el sentido de las utilidades.

¿Cómo ve a las agencias calificadoras?

Yo creo que, cuando empiecen a ver que aquí no hay una solución pronta a lo fiscal, van a empezar a ser duras y a calificar en tanda. ¿Cuándo? Cuando en el segundo semestre no aparezca la gran reforma estructural que arregle las finanzas públicas. Eso lo van a ver más pronto que tarde. Ya lo han venido anunciando, y ya con cuentos no las pueden manejar.

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