Revista Dinero

Alessandro Corridori, Accionista mayoritario de Fabricato

| 12/12/2012 6:00:00 PM

El embajador de la India

En Italia nadie conoce al empresario Alessandro Corridori, accionista mayoritario de Fabricato y eje central en el descalabro de InterBolsa. No trabajó ni en Allianz ni tampoco en Parmalat. Y por falta de recursos vivía con su suegra.

“El hombre del crac en Bogotá”, fue el título bajo el cual la revista italiana l’Espresso publicó el 30 de noviembre una semblanza de Alessandro Corridori, un hombre que salió de un relativo anonimato a raíz de la quiebra de la comisionista de InterBolsa, de la que era cliente predilecto.

El periodista Vittorio Malagutti, autor del artículo, se pregunta por qué una entidad como InterBolsa, emblema del mercado bursátil colombiano, financió a manos llenas a un empresario con cartas de presentación insuficientes, si no francamente malas.

Cuando comenzó a indagar por Corridori, nacido el 5 de junio de 1970 en la ciudad de Grosseto, región de Toscana, el cronista daba por cierto lo que afirma Rodrigo Jaramillo: que el italiano, a quien conoció por iniciativa del empresario Alfonso Manrique, había trabajado para la multinacional Parmalat y había hechos operaciones de corretaje para Allianz. Pero en ninguna de esas compañías trabajó jamás. No existe un solo registro con su nombre en alguna de esas empresas.

La revista italiana también encontró que, después de que se supo que Corridori había consolidado una posición importante como accionista de Fabricato, “circularon muchas voces sobre posibles malabares financieros, entre ellas la de incursionar en el sector de las telecomunicaciones en Estados Unidos”

Tras la pista del toscano se ha puesto también Il Tirreno, periódico de su patria chica. El pasado 19 de noviembre publicó dos artículos sobre él. Lo calificó como “personaje misterioso” que parece cuidarse de no dejar rastro. Periodistas de la edición local del diario, en Grosseto, acudieron a la última dirección registrada por Corridori: Vía Etruria No. 8, un pequeño edificio al lado de las vías del tren, en un sector de clase media-baja. Allí hablaron con una mujer que no recuerda haber visto al empresario, aunque sí recibir correspondencia con ese nombre durante algún tiempo. La única persona que dice conocer a Corridori es un anciano de más de 70 años, que recuerda a un joven con ese mismo nombre que tenía pocos recursos.

El italiano, de 42 años, ha dejado más registro de su vida amorosa que de su vida como empresario. Habían pasado tres años de la quiebra de la pequeña agencia de seguros de Florencia de la que era socio, cuando en 2003 se casó con la colombiana Gloria Eugenia Garcés González. En 2007, Corridori renovó su pasaporte italiano en Colombia con el consenso legal de su primera esposa, la italiana Paola Campa. La actual pareja del italiano es Claudia Jaramillo Palacios, quien hasta julio era corredora de InterBolsa y con la que hoy comparte intereses en una empresa registrada en Miami Dade, de nombre Nccl Investments Inc.

Los pocos vecinos que lo recuerdan a su paso por Bucaramanga, donde por falta de dinero vivió en casa de su suegra, dicen que el hombre jamás llamó la atención o tuvo notoriedad por algún negocio. De hecho no se sabe con certeza cuáles son los méritos que le reconoció el mercado de valores al reservar un lugar de privilegio a su firma Invertácticas.

Quizá por temor, muchos en ese mismo mercado aseguran no haberlo conocido. En el sector real nadie objetó que se hubiera convertido, de la noche a la mañana, en el dueño de Fabricato.

Corridori ha decidido no volver a hablar para no agregar más dudas a las ya existentes. Le dio poder al abogado Juan Manuel Valcárcel, defensor de causas difíciles como la del carrusel de la contratación en Bogotá.
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