| 12/12/2013 12:00:00 AM

El efecto Petro

La caída del alcalde Gustavo Petro constituye un desastre administrativo para la ciudad, pero los derroteros económicos señalados por él deberán seguir su rumbo.

En la mañana del pasado lunes 9 de diciembre, pocos minutos después de que el procurador, Alejandro Ordóñez, anunciara las destituciones simultáneas de Diego Bravo, exgerente de la Empresa de Acueducto, y de Henry Romero Trujillo, exdirector de la UAESP, muchos advirtieron que ese sería el preámbulo de una noticia mayor. En efecto, justo al mediodía, la cabeza del Ministerio Público acalló rumores luego de revelar que su despacho había decidido destituir e inhabilitar por 15 años al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro.

Al tiempo que hacía públicos los detalles del fallo, Ordóñez argumentaba que las actuaciones del mandatario capitalino, a la hora de echar a andar el nuevo esquema de recolección de basuras, fueron improvisadas y carentes de planeación. A tal punto, que las consideró gravísimas y acogió al pie de la letra la tesis del pliego de cargos en el sentido de que la Empresa de Acueducto no tenía la experiencia para hacer tareas de aseo.

No acababa de conocerse la polémica determinación del Procurador, cuando una catarata de preguntas relacionadas con el futuro económico y político de Bogotá comenzó a surcar el aire. Por ejemplo: ¿qué pasará con el actual Plan de Desarrollo de la capital? ¿Qué ocurrirá con el polémico esquema de recolección de basuras? ¿Cuál será la suerte del Plan de Ordenamiento Territorial (POT)? ¿Se ejecutarán los $3,03 billones aprobados dentro del cupo de endeudamiento? ¿Variará el rumbo de la ejecución del presupuesto para 2014, tasado en más de $14 billones?

Dinero consultó a varios expertos para descifrar estos enigmas. Por ahora, según ellos, el Plan de Desarrollo se convierte en una camisa de fuerza para su sucesor. “Es seguro –según Antonio Sanguino, copresidente de la Alianza Verde Progresista– que el nuevo Alcalde tendrá que plegarse al Plan cuya vigencia está aprobada para cuatro años. Aun si no lo comparte, su única opción sería reordenar las prioridades”.

Sobre el tema crítico de las basuras –motivo de la destitución– Alberto Merlano, gerente de la EAB, sentenció que quien quiera que sea el nuevo Alcalde deberá acogerse a un inamovible: los recicladores tendrán que hacer parte del modelo de recolección de basuras porque así lo ordenó la Corte Constitucional.

Sin embargo, el sucesor de Petro tendrá la facultad para ponerle punto final al esquema público por el que luchó el destituido mandatario.

En cuanto al POT, adoptado por decreto a despecho del Concejo, no sobra recordar que hoy está vigente, pese a las demandas de nulidad que enfrenta. En palabras simples, esto significa que el decreto goza de presunción de legalidad y tendrá fuerza obligatoria mientras la Justicia no diga lo contrario.

La caída de Petro en nada afectará la ejecución de los $3,03 billones incluidos en el cupo de endeudamiento. La destinación de los recursos tiene nombres propios: la Troncal de Transmilenio por la Boyacá, los cablemetros del sur, el reforzamiento estructural de 32 colegios públicos y la puesta en marcha de más de una decena de vías cobijadas por el derogado proyecto de valorización.

Así las cosas, la salida de Gustavo Petro del Palacio Liévano tiene el efecto de un desastre administrativo para la ciudad. No obstante, los derroteros económicos de la capital, trazados por el defenestrado Alcalde, seguirán su curso independientemente de quién sea el nuevo piloto de la nave.
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