| 4/25/2012 12:00:00 AM

El Colombian Thinker

Leonardo Villar es el nuevo director de Fedesarrollo, el think tank más importante del país y uno de los más influyentes de la región. Dice que falta un ajuste fiscal de $9 billones.

Leonardo Villar tiene ya una carrera profesional que lo ubica como uno de los más destacados economistas del país. Ahora asume un reto muy importante: liderar el que ha sido reconocido como el principal think tank del país y el cuarto en Latinoamérica. En entrevista con la revista Dinero, advirtió sobre el peligro de la complacencia por cuenta del éxito económico actual y señaló que es necesario reformar el esquema del salario mínimo para que en las regiones lo puedan fijar los alcaldes o gobernadores. Aseguró que el país tiene que blindarse en esta época de vacas gordas, para evitar choques excesivos en las crisis venideras. Estas son sus apreciaciones.

— ¿Cómo ve la economía colombiana?

Se encuentra en una situación excelente. Crece a ritmos altos, la situación fiscal ha mejorado y las exportaciones son de una magnitud enorme. Lo único que me preocupa es que eso conduzca a una actitud de complacencia.

— ¿Hay alguna señal de complacencia?

No la veo aún, pero me parece importante ser explícito en los riesgos que implica la complacencia y en la necesidad de tomar decisiones en esta época buena, que permitan estar preparados para cuando las circunstancias internacionales sean menos positivas.

— ¿Cuáles son los riesgos?

Una visión que hay muy extendida y que se repite con mucha frecuencia, es que a Colombia y a América Latina le ha ido muy bien, a pesar de que la economía mundial está mal. Yo creo que esa percepción es equivocada.

— Pero hay crisis en Europa y Estados Unidos…

Sí, pero el entorno internacional ha sido extraordinariamente favorable para América Latina en general y para Colombia en particular, lo cual suena paradójico. Hay tres elementos que son muy positivos para la región y que explican que el conjunto de países esté creciendo, obviamente, adicionales a un buen manejo que han tenido estas economías: primero, unos precios de los productos básicos de exportación como petróleo, carbón, café, en niveles superiores a los de hace muchísimos años; un crecimiento mundial que este año, en medio de la crisis de Europa y Estados Unidos, sería igual al promedio de toda la década de 2000 a 2009. Esa fue una década de excepcional crecimiento y es más alto que el de la década de los 90 y la de los 80.

— ¿Qué explica eso?

Eso suena rarísimo, porque Europa está creciendo mucho menos y Estados Unidos va a crecer menos de lo que creció en promedio durante la década pasada, pero lo que no se tiene en cuenta ahí es que el mundo no es solo Estados Unidos y Europa. Los ejes de rotación de la economía mundial han cambiado. Hoy el mundo incluye también Asia y el resto de América Latina. Los crecimientos en esas regiones hacen que la economía mundial crezca a tasas muy altas. Ya hoy la economía mundial no es exclusivamente Estados Unidos y Europa.

— ¿Cuál es el tercer elemento que justifica la bonanza?

La mala situación de los centros financieros mundiales, que siguen siendo Europa y Estados Unidos, hace que allá, donde se define la política financiera mundial, las tasas de interés sean irrisorias. Eso tiene un impacto de estímulo a los flujos de capitales enorme, que ayuda a explicar la entrada de divisas a Colombia y a toda América Latina.

— Eso explica la revaluación, que se ha vuelto una amenaza. ¿Qué hacer frente al fenómeno?

Es necesario generar sostenibilidad en exportaciones diferentes a las mineras, que afortunadamente han seguido creciendo, pero que se pueden ver amenazadas por un proceso de apreciación cambiaria que ha sido importante ya durante los últimos diez años.

— Para hacer bien la tarea, ¿ahora qué hay que hacer?

Es necesario lograr un ajuste pleno de las finanzas públicas. En eso se ha avanzado mucho, pero persiste el déficit primario en el gobierno central y se requiere un ajuste del orden de 1,5% del PIB ($9 billones) para tener una situación fiscal acorde con la regla fiscal.

— ¿Cuál es la fórmula para lograrlo?

Es muy importante que la reforma tributaria que está estudiando el Gobierno contenga no solo los ajustes a la estructura, sino también un aumento en el recaudo que permita reducir el déficit y ojalá también sustituir impuestos que hoy existen y son muy distorsionantes.

— ¿Como cuáles?

Los impuestos a la nómina. Esos impuestos podrían ser ahora financiados con otros tributos para eliminar los gravámenes que desestimulen la contratación de mano de obra.

— Eso quiere decir que la reforma tributaria será la madre de las reformas…

Yo creo que esa reforma tiene un potencial enorme de generar beneficios y de ayudar a preparar al país para hacer sostenible el crecimiento que estamos observando hoy, en situaciones menos positivas.

— Hablando de impuestos a la nómina, el mercado laboral sigue siendo un tema. ¿Qué análisis hace sobre este asunto?

La tasa de desempleo ha venido cayendo en un contexto de aumento en la tasa de participación laboral muy marcado y eso lo que muestra es un crecimiento fuerte en el empleo y con mejorías en la calidad del empleo. Pero Colombia sigue teniendo las tasas de desempleo más altas de la región. Hoy oscilan alrededor de 10%, cuando en países como Brasil oscilan alrededor de 5% y otras economías, Chile o Perú, tienen tasas más bajas. Los indicadores de informalidad son altísimos.

— ¿Qué pasa ahí?

Eso refleja situaciones de distorsiones e inflexibilidades en el mercado laboral que hay que abordar. Es necesario pensar en propuestas audaces y complejas; debemos analizar cómo manejar el salario mínimo hacia el futuro, con el propósito de mejorar los ingresos de la sociedad colombiana. El salario mínimo es muy razonable para ciudades importantes como Bogotá o Medellín, pero implica una distorsión excesiva para las regiones mucho más pobres.

— ¿Cuál es la propuesta?

Dadas las diferencias regionales tan fuertes, obviamente entre ciudades y regiones, se podría pensar en que el salario mínimo fuera fijado, dentro de ciertos rangos, por las autoridades locales y que eso permitiera que en las zonas más pobres del país, donde los ingresos en la práctica son más bajos, se pudieran fijar unos salarios mínimos diferenciales.

— Cambiando de tema, están planteando nuevamente una reforma al Banco de la República, ¿cómo la ve?

No la conozco en detalle, pero me atrevo a decir que si hay una institución que está funcionando bien en Colombia es el Banco de la República. Creo que la Junta del Banco ha venido cumpliendo con la tarea. Eso se refleja en la tasa de inflación baja, pero lo más importante es que, gracias a eso, las tasas de interés son hoy las más bajas en la historia de Colombia. Y todo esto en un contexto en que la economía está creciendo por encima del promedio histórico.

— Por eso ¿es mejor no meterle mano al Emisor… ?

Hay muchas cosas para corregir antes de corregir lo que está funcionando bien.
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