| 2/2/2017 12:00:00 AM

El boom económico por el que atraviesa el Valle del Cauca

La economía del Valle del Cauca está viviendo uno de sus mejores momentos: las remesas y las exportaciones explican el boom. ¿Hasta cuándo es sostenible?

Algo está pasando en el Valle del Cauca. La caída en la industria minera y petrolera, que ha significado un duro golpe para muchas regiones, no se ha sentido en el departamento. Por el contrario, los indicadores económicos y sociales vallunos vienen mostrando mejorías considerables en los últimos años. ¿Qué explica el fenómeno?

Según el presidente de la Cámara de Comercio del Valle, Esteban Piedrahita, es claro que el Valle no participó del boom minero-petrolero y esto le permite hoy estar “vacunado” contra la enfermedad que quedó luego del auge en estos sectores básicos.

“El Valle fue durante ese boom el segundo menor receptor de regalías del país”, señala el dirigente gremial. En pleno apogeo de precios del petróleo, esta región mostró todos los síntomas propios de un proceso de enfermedad holandesa: la región creció a un ritmo mediocre, las industrias se golpearon, el desempleo se disparó hasta una tasa del 14% y la revaluación afectó no solo a la industria exportadora sino también a los hogares que recibían remesas del exterior.

Pero la historia ha cambiado. Con las nuevas condiciones de la economía colombiana se abren muchas posibilidades para el desarrollo de esta región. En este frente, el departamento muestra características especiales.

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La devaluación del peso empezó por volver menos competitivas las importaciones, lo que le dejó a la industria valluna espacio para sustituir los productos que venían de otros países. “Es posible que hoy ya se esté dando un incremento de las exportaciones del Valle, pues la industria parece haber agotado ya el mercado interno sustituyendo importaciones”, señaló Piedrahita en entrevista con Dinero.

Esto ha sido posible porque el Valle cuenta con una de las canastas exportadoras más diversificadas del país. Para Piedrahita esta es una ventaja, pues ya está demostrado que las economías con una mayor oferta de productos –y no aquellas que se especializan– son las que mejores oportunidades tienen en los mercados internacionales y enfrentan de mejor forma los choques.

Contrario a lo que la mayoría piensa, el azúcar representa apenas 12,3% de las exportaciones del departamento. Una tercera parte de las ventas externas vallunas son de confitería, material eléctrico, papel y cartón y café y té. Estos productos, a su vez, se van principalmente para cinco destinos en el mundo: Ecuador, Perú, Estados Unidos, Venezuela y Chile. Esta estructura difiere de la matriz productiva de otras regiones; por ejemplo, 20% de las exportaciones de Bogotá depende del sector floricultor y 99% de las ventas externas del Meta son petróleo.

Esta combinación de “formas de lucha” para la industria es lo que le ha permitido gozar de buena salud al departamento en la actual coyuntura, pues las manufacturas son las de mejores perspectivas en un mundo con commodities de precios bajos.

Las pruebas de esta tendencia saltan a la vista. Desde 2014, cuando se agudizó la caída en los precios del crudo, la participación del Valle en la economía de Colombia viene aumentando y en 2015 ya había llegado a 9,5% del PIB.

“Y en los primeros tres trimestres de 2016, la economía del Valle habría crecido más que la de Colombia”, explica Piedrahita. En general, todos los indicadores vienen mostrando mejor comportamiento que el agregado nacional: licencias de construcción, ventas de cemento, comercio y nivel de ocupación, entre otros. Claramente, el Valle se está saliendo del promedio nacional.

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Todo esto está generando un círculo virtuoso, pues los empresarios están sintiendo que el clima de negocios en la región está mejorando paulatinamente. Esto se reflejará, sin lugar a dudas, en mejores ritmos de crecimiento en los próximos años.

La Encuesta de Ritmo Empresarial (ERE) de la Cámara de Comercio de Cali reveló que 61,1% de los empresarios consultados esperaba que, para el segundo semestre de 2016, las ventas aumentaran y 44% confiaba en que las cosas mejorarían en los siguientes seis meses.

¿Y el futuro?

Que las cosas van a mejorar no es solo un asunto de percepción. Desde comienzos del año pasado, el número de partidas arancelarias exportadas por el Valle empezó a aumentar. Esto ha sido posible pues en el Valle del Cauca y el Norte del Cauca operan 6 de las zonas francas vigentes hoy en el país.

Esto les está abriendo espacio a nuevos sectores, lo que lleva a Piedrahita a señalar con confianza que será su departamento el que lidere el crecimiento de las exportaciones no tradicionales del país.

Para ello vienen trabajando tanto el sector privado como los gremios y las autoridades para impulsar seis clústeres que ya hoy son importantes, pero que tienen un enorme potencial de crecimiento. Allí están: belleza y ciudado personal, proteína blanca, excelencia clínica, macro snacks, bioenergía y sistema moda. Estos seis clústeres significaron en 2015 ventas por $35 billones; allí se encuentran más de 5.100 empresas vallunas.

Es claro que el Valle del Cauca está iniciando una época de oro de su economía. El fortalecimiento de las exportaciones y las mismas remesas, que se volvieron un ingreso interesante por cuenta de la devaluación del peso, le están dando un impulso adicional al departamento. Es muy probable que ese sea el camino que deberían emprender las demás regiones. Un ejemplo a seguir.

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