| 7/6/2017 12:01:00 AM

Este sería el efecto de la revocatoria sobre la construcción en Bogotá

El sector constructor de Bogotá levanta cabeza luego de años muy duros. La eventual revocatoria del Alcalde Mayor y la demora para sacar adelante un nuevo POT podrían aguar la fiesta.

El proceso de revocatoria que enfrenta el alcalde mayor, Enrique Peñalosa, no solo prende las alarmas al interior de la administración y de sus planes de gobierno, también pone en aprietos el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT), el cual se viene trabajando por parte de la Secretaría Distrital de Planeación (SDP) y que es, por sí sola, la carta de navegación y ruta de inversión para la ciudad en la próxima década.

La estrategia de la actual administración parece ser la de sacarle el mayor provecho posible al actual POT, el cual ya está vencido y, al mismo tiempo, ir planeando el próximo, con cambios profundos de forma y fondo.

De hecho, en el último año vienen sucediendo cosas positivas para el sector, como la aprobación de nuevas áreas de tierra para la construcción de vivienda, como es el caso de Ciudad Torca, al norte de Bogotá.

También se aprobaron tres proyectos de renovación urbana claves, como una nueva fase del Triángulo de Fenicia, ubicado en el centro de la capital; una nueva área de desarrollo en el sector de El Salitre, así como una apuesta inmobiliaria en lo que eran las antiguas plantas de Bavaria de la Avenida NQS con Avenida de las Américas. Todo con el POT actual.

Entonces, ¿por qué es importante un nuevo POT en Bogotá? Para el gerente general de la constructora Amarilo, Mario Ciardelli, el nuevo POT puede dar garantías de inversión a largo plazo, que es justo lo que necesita el sector para desarrollar ese tipo de proyectos. De hecho, estas iniciativas aprobadas en los escritorios de la SDP necesitan de muchos años para ser desarrolladas y son de largo aliento. “Los constructores siempre vamos a necesitar reglas de juego claras para hacer las inversiones que necesita la ciudad”, dice el directivo.

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Queda entonces claro que, aunque con el actual POT se ha logrado reactivar la actividad en la ciudad, no es suficiente para mantener en el tiempo la confianza del sector frente a los megaproyectos que requiere con urgencia la ciudad.

Además, la vida del actual POT se ha extendido más por las necesidades que por asuntos de conveniencia.

Según el secretario de Planeación de Bogotá, Andrés Ortiz, de la lista de buenos deseos que se incluyeron en el POT que hoy sobrevive, solo se ha cumplido 35%.

Foto: El Distrito planea llevar al Concejo de la ciudad la propuesta del nuevo POT en el primer trimestre de 2018. Andrés Ortiz, Secretario de Planeación de Bogotá.

El nuevo POT, cuyo primer borrador ya tiene la SDP, prevé un seguimiento de metas año por año y se centra más en proyectos concretos que en política o retórica, al menos eso es lo que anticipa el Secretario. “Queremos un POT más aterrizado con las necesidades de la ciudad y vinculante con los planes de desarrollo de cada Administración”, anticipó.

Pero un POT bueno no es suficiente. Es necesario despejar el camino político del Alcalde en el segundo semestre, con revocatoria o sin ella. Además, hay que tener en cuenta que el próximo 11 de noviembre también inicia el periodo fijado en la Ley de garantías electorales, el cual restringe buena parte de la contratación y algo de la inversión. En otras palabras, el Distrito corre el riesgo de quedarse sin alcalde mayor y sin POT.

En un escenario hipotético en donde Peñalosa sea revocado, la incertidumbre volverá, así asuma de manera temporal un funcionario del mismo color político de Peñalosa.

“Con una revocatoria, la gente va a empezar a pensar si invierte o no. No es el ambiente ideal”, asegura el gerente de Amarilo.

Ante esa compleja situación política del segundo semestre de este año, que se puede extender hasta buena parte del primer semestre de 2018 por las elecciones presidenciales, es necesario seguir echándole mano a lo que hay. Es decir, al POT actual y a los planes zonales que se vienen aprobando por la actual administración.

Foto: Mario Ciardelli, Gerente de Amarilo.

Según Ortiz, la Administración ha logrado revertir la tendencia de ‘expulsión’ de bogotanos a poblaciones vecinas. “En el año 2015 se vendieron unas 70.000 viviendas entre Bogotá y los 20 municipios cercanos. De ese total, 48% se vendieron por fuera de la capital. El año pasado logramos revertir esa tendencia y ahora se vende mucho más dentro de la ciudad”, explicó el funcionario.

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Eso es muy importante si se tiene en cuenta que la Capital requerirá de un número creciente de viviendas en los próximos años, así las familias sean cada vez más pequeñas, como lo ha reportado recientemente el Dane. “En los últimos 12 años la población en Bogotá creció en una proporción de 132.000 personas por año, requiriendo unas 65.000 viviendas. A 2030 está previsto que el número de nuevos habitantes por año baje a unos 120.000, pero se requerirán más viviendas que ahora, unas 75.000”, explicó Ortiz. En otras palabras, habrá menos gente pero se necesitarán más viviendas debido a que cada vez más hogares tienden a ser unipersonales o de una pareja sin hijos.

Es por ello que el plan del Distrito se centra en densificar algunas zonas, aprobar más tierra para construcción en otras y en las zonas más densas proveerles mejor infraestructura de transporte para evitar el caos y la migración hacia la Sabana. Es por esto que se habla de ampliar la Avenida Boyacá hasta Chía y mejorar los accesos del occidente.

El Distrito también incluirá en su POT grandes proyectos de renovación que sean capaces de financiarse por sí solos y que permitan el recaudo previo para la construcción de redes de servicios públicos, dotación y vías. Por ello, se exploran varios mecanismos nuevos para generar más dinero.

Un dato para tener una idea de lo poco que se ha explotado la captura de valor del suelo en Bogotá: el POT vigente durante los últimos 12 años logró generar solo $2,55 billones por este concepto, siendo el recaudo de valorización el rubro más alto, con $2 billones.

El Distrito prevé que en solo el proyecto zonal Lagos de Torca, ubicado al norte de Bogotá, se pueden recaudar unos $3,9 billones por captura de valor del suelo.

Al menos en los planes, un solo proyecto superaría todo lo acumulado en el POT anterior. Así mismo, el SDP y el Banco Mundial trabajan en nuevas fórmulas que se han implementado en otros países como Estados Unidos. “Este modelo de autofinanciación se puede replicar en otros proyectos de renovación urbana, como Ciudad Norte, Ciudad Río y Lagos de Tunjuelo, entre otros”, puntualiza Ortiz. La agenda sigue compleja y con tareas por definir.

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