Revista Dinero

Federico Renjifo, ministro de Minas y Energía.

| 11/22/2012 9:00:00 AM

¿Dónde está el nuevo Cusiana?

Pasan los años y el anuncio de un gran hallazgo petrolero todavía no cristaliza. Además, hay otros escollos para el sector, como los nuevos impuestos y la caída en los precios del crudo. ¿Fin del boom petrolero?

La industria del petróleo ha sido tal vez una de las pocas locomotoras que está andando y jalonando la economía nacional. Solo el año pasado, el sector le generó al país más de $33 billones y este año será el principal protagonista de la inversión extranjera directa que llegaría a más de US$6.000 millones.

Sin embargo, algunas señales alertan sobre su desarrollo. Primero, todavía no hay un gran hallazgo y el nivel de reservas ha crecido gracias a que el país está acabando de “exprimir” los pozos existentes. Segundo, los trámites de licencias ambientales han puesto freno a una gran cantidad de proyectos de exploración. Tercero, hay problemas de transporte por los ataques de los grupos ilegales contra la infraestructura petrolera. Y, cuarto, los paros laborales y sociales en los campamentos han estado a la orden del día.

Estos hechos empiezan a afectar los resultados. Este año, por licencias ambientales, seguridad y bloqueos, quedaron atrapados cerca de 100.000 barriles por lo que no se ha llegado a la meta de producción del millón de barriles diarios que se esperaba a principios de 2012. Además, Ecopetrol registró en el tercer trimestre, por primera vez en los últimos años, una reducción en su utilidad neta de 22%.

Pero la preocupación no para. ¿Por qué? De 3.000 millones de barriles equivalentes que se calcula en reservas y que darían un escenario de 6,8 años de abastecimiento, 90% viene de campos existentes y del recobro de sus pozos, y solo 10% de nuevos descubrimientos que se han hecho después de 2004. Y, aunque, como explica Orlando Cabrales, presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), es una estrategia válida y le ha permitido al país aumentar su producción, “no es suficiente. La prioridad que tenemos en el Gobierno son las reservas”, dice.

El argumento lo respalda Federico Rengifo, ministro de Minas y Energía. “Lo que le interesa al país es aumentar sus reservas –señala el funcionario–. Donde Colombia tiene un reto enorme es en la relación reservas-producción. Si nosotros impulsamos las reservas, obviamente empieza la producción diaria a aumentar”.

2012 cierra con una noticia esperanzadora: la ronda de bloques que se adjudicó hace unas semanas trajo de nuevo al país a firmas de gran tamaño que se habían retirado, como Exxon Mobil y Shell, y otras grandes como Anadarko, y las empresas chinas de petróleo llegaron atraídas por el potencial de hidrocarburos del país. Además, permitió profundizar en dos áreas clave para el desarrollo del sector: los no convencionales y la exploración off shore (en los mares colombianos).

“Es importante seguir manteniendo la actividad exploratoria. A mayor actividad exploratoria, mayor probabilidad de descubrir campos más grandes y más numerosos. Esa es la lógica. Y esa es nuestra obsesión: mantener esos niveles de actividad exploratoria andando para aumentar las probabilidades”, agrega Cabrales.

La ANH llevó 115 bloques y con la ronda que se dio y un ‘repechaje’ que está por darse se habrán adjudicado más de 50, que a juicio del ministro Renjifo es una buena proporción, y permitirá mantener cerca de 150 pozos anuales de exploración. Ante las quejas de algunos operadores por mayores exigencias en la ronda, especialmente a las petroleras pequeñas y medianas, Renjifo explica que el Gobierno puso unas condiciones superiores dependiendo de las categorías de los bloques, “y ocurrieron cosas muy importantes: llegaron 37 empresas, 11 son nuevas, con estándares superiores, en temas de capacidad económica y de inversión, con porcentajes hasta de 34% adicional”.

Sin embargo, en el tema off shore, nuevas preocupaciones se están generando por el reciente fallo de la Corte Internacional de Justicia de la Haya, pues dejó a Colombia con una menor área marítima en sus diferencias con Nicaragua (ver página 36).

Aunque hay esperanzas de nuevo hallazgos y en el sector se rumora con insistencia que habrá anuncios próximamente, el Ministro no suelta prenda y, antes por el contrario, les pone freno a las especulaciones. “Arriesgarme a decir cosas no tiene sentido, pues no se sabe. Hacerles el juego a los geólogos es difícil; a los accionistas, más difícil, y a los especuladores, tres veces más difícil. El Gobierno tiene que esperar a que las respuestas sean técnicas”, puntualiza.

Otro frente de preocupación en el sector petrolero está relacionado con el interés que hay en el Congreso por cambiar esquemas tributarios, de regalías y hasta de compromisos laborales para las empresas en las zonas donde operan y llevar esas transformaciones a leyes. “Las empresas que han venido lo han hecho por la seguridad jurídica y porque el país es competitivo –explica el Ministro–. No somos partidarios de acabar con la gallina de los huevos de oro, se pueden generar nuevos recursos, pero la inversión extranjera se vuela. Vamos a analizar con detalle los proyectos, pero nos parece que no tienen mucho sentido”.

No todo a la suerte


“Todos los cambios y esfuerzos en el sector petrolero han sido positivos. La exploración ha aumentado, así como la producción, incluso sin tener grandes descubrimientos. Creo que lo que ha faltado es suerte para encontrar grandes pozos. Sin embargo, las proyecciones económicas hacia el futuro, de dependencia fiscal y externa, no se pueden basar en la suerte y hay que ser muy cauteloso sobre lo que pueda pasar”. Así advierte Leonardo Villar, director de Fedesarrollo, lo que a su juicio podría ser un desequilibrio en las finanzas públicas.

Según él, hay una volatilidad muy grande en los precios y se han caído a pesar de la tensión en Oriente Medio. Esto puede generar una vulnerabilidad, en especial cuando el presupuesto de la Nación del año entrante se fijó sobre un precio por barril de US$103. “Hoy el WTI está en US$85 el barril. La proyección nuestra en 2013 es más cercana a US$90 por barril”, agrega Villar.

Para el ministro Renjifo, saber cuáles serán los precios del petróleo en el futuro es imposible. “Esa bola de cristal no la tenemos. Tenemos sí, todos los sustentos técnicos para proyectar esos precios”, dice.

No obstante, el desfase en los precios podría tener un alto costo para el país. Según los cálculos de Fedesarrollo, una caída de US$10 en el precio del barril, le podría representar a Colombia menores ingresos públicos del orden de $3 billones; es decir, medio punto porcentual del PIB. Pero si se ubica por debajo de US$83 por barril, podría ser un punto del PIB en las finanzas públicas.

Para Villar, la mejor manera de cubrirse es generar ahorros, por ejemplo, creando mayor recaudo tributario, una oportunidad en la reforma tributaria que se tramita, y buscar un ajuste en las finanzas públicas que genere un superávit. “Si uno tiene un superávit en las épocas buenas, para cuando lleguen las malas puede manejar mucho mejor la situación. Países como Chile o Perú, que han tenido buenas condiciones de sus productos básicos de exportación en los últimos años, tienen hoy en día superávit en sus finanzas públicas. Eso les podría facilitar el manejo de la situación económica y una caída en los precios de sus productos básicos”, explica Villar.

Hoy, muchas de las cartas en el sector petrolero están sobre la mesa. De la forma en que se jueguen se sabrá si los cálculos del Gobierno, no solo en reservas, sino también en ingresos, fueron acertados. Por ahora, el panorama sigue siendo crudo.
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