| 4/15/2014 11:00:00 AM

¿Vuelve el dólar barato?

En el último mes el peso volvió a revaluarse. Las causas son claras, pero vale la pena preguntarse si viene de nuevo una tasa de cambio de $1.700.

El dólar volvió a sorprender a todos. Si bien a comienzos del año registró un repunte que lo llevó a cerca de los $2.050 –la cotización más alta en prácticamente cinco años– ha vuelto a caer en el último mes y hoy se cotiza cerca de $1.920, una revalorización del peso de casi 6% en ese periodo, que ubica a la divisa en los mismos niveles de finales del año pasado.

El tema genera mucha sensibilidad para todos. Los importadores sueñan con niveles de tipo de cambio más bajos, pues eso les reduce los precios de los productos traídos de otros países; los exportadores, en cambio, empiezan a rezar, porque una divisa barata les quita competitividad; el tema es muy importante, especialmente para sectores como autopartes y ensambladoras, que están pasando aceite hace rato. “¿Qué tan estructural es la nueva tendencia?”, debe ser la pregunta que se están haciendo todos. El tema hay que mirarlo con lupa. Lo primero para analizar son las tendencias internacionales. En este frente, el principal factor es la Reserva Federal (FED), que inició a finales de 2013 el recorte de su estímulo monetario y se espera que a partir del próximo año empiece a subir tasas de interés.

Aquí las señales han sido contradictorias: como era de esperarse, las monedas de los países emergentes empezaron a devaluarse a finales del año pasado apenas comenzó el paulatino cierre de la llave de liquidez por parte de la FED. Muchos inversionistas comenzaron a migrar hacia el mercado estadounidense para buscar mejores rentabilidades. Eso devaluó casi todos los activos en los mercados emergentes: la bolsa de Colombia perdió 18% en apenas dos meses y el peso se devaluó hasta su máximo en cinco años.

Sin embargo, la tendencia no se sostuvo. A partir del último mes hubo una corrección al alza en los activos colombianos y de otros mercados emergentes. Las acciones recuperaron la mayor parte del terreno perdido, la demanda de TES aumentó y el dólar bajó de precio. Aquí es donde muchos no han encontrado respuestas: ¿por qué los inversionistas vuelven, a pesar de que la perspectiva de largo plazo es que la rentabilidad en los mercados desarrollados vuelva a repuntar?

Las respuestas son sencillas: primero, las autoridades de Estados Unidos todavía enfrentan desafíos en su labor de llevar a buen puerto la economía norteamericana. Por ejemplo, muchos se preguntan hasta dónde tiene campo la FED para aumentar sus tasas de interés en los próximos años, si el nivel de deuda de esa economía sigue elevado. La vulnerabilidad financiera de Estados Unidos a una política de aumento en tasas es alta. Así que muchos inversionistas están interpretando que, en el mediano plazo, ciertos mercados emergentes siguen siendo una buena opción, pues el alza de tasas en Estados Unidos tiene un tope.

Bien los fundamentales


El segundo aspecto es la “diferenciación”. Carolina Ramírez, estratega de mercados de la mesa de dinero del BBVA, en Bogotá, explica que la situación de salud de los mercados emergentes es muy diferente entre unos y otros: “no es lo mismo Colombia que Suráfrica, Brasil, Turquía, Rusia o Perú”, aseguró.

Aquí es donde vienen las buenas noticias para el país: cuando un inversionista internacional analiza a fondo sus decisiones, Colombia empieza a aparecer en la lista de los destinos interesantes para invertir.

Esto es posible porque los “fundamentales” de la economía están pasando por un buen momento y ello abre campo para la política contracíclica. Por ejemplo, Colombia es prácticamente el único país de Latinoamérica que está hablando de subir tasas en esta coyuntura, lo que se convierte en un diferencial y en un atractivo de rentabilidad para cualquiera.

Afuera nos están viendo ya como una economía que se distingue abiertamente de la de sus vecinos. Eso explica no solo la caída del dólar en 6% en el último mes, sino también la valorización de 5% en el mercado accionario y el ritmo sostenido de ingresos de capital, que según la balanza cambiaria en los dos primeros meses registró un resultado neto de US$1.170 millones.

Las diferencias con otros países emergentes son evidentes: Colombia tiene baja inflación, salud en su aparato productivo y estabilidad en el mercado externo. Sus principales amenazas vienen por el lado de la eventual desaceleración China y un posible desplome en precios de los commodities. Sin embargo, el factor más importante es que el país sigue acelerando su producción y hasta los más pesimistas ven un crecimiento por encima de 4,5%, superior al de 2013.

Para otros países la situación no es igual; en Turquía, Brasil o Perú hay desaceleración de la producción y, paralelamente, han crecido las presiones inflacionarias o los déficit en cuenta corriente; eso pone mayores tensiones en la política monetaria: para combatir la inflación es necesario aumentar tasas, pero para acelerar la economía se necesita bajarlas. En Colombia esa disyuntiva no se presenta: primero, porque por el contrario la economía se está acelerando en 2014 y, segundo, porque de ser necesario, para enfrentar presiones inflacionarias el Banco de la República tiene espacio para aumentar los tipos de interés.

Esta mejor perspectiva de la economía colombiana fue la que llevó a la banca de inversión JPMorgan a rebalancear su índice de mercados emergentes, haciendo que la deuda soberana de Colombia tuviera más peso en ese indicador. Básicamente esto significa que JPMorgan considera que en los portafolios de sus clientes puede haber mayores inversiones en pesos; esta fue una de las causas de la nueva caída en el precio de la divisa, pues muchos inversionistas respondieron a esa recomendación y demandaron activos en pesos.

A pesar de la tendencia revaluacionista del peso en el último mes, pocos ven que el dólar baje su precio nuevamente hasta los mínimos históricos que registró en los últimos años. La mayoría de expertos sigue viendo el tipo de cambio por encima de los $1.900 y muy cerca al precio de equilibrio entre $1.850 y $1.950.

Esta situación coyuntural podría explicarse como una corrección hacia los precios de equilibrio que han señalado las autoridades. A menos que ocurra un choque externo, todo indica que, por lo menos para los próximos meses la divisa se va a mantener en los niveles que esperan las autoridades. Por ahora, como lo han dicho el Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, y varios codirectores del Banco de la República, el país está haciendo la tarea. Nadie tiene en sus cuentas un dólar a $1.700.
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