| 5/30/2015 6:13:00 AM

¿Cómo están las políticas sobre nutrición infantil?

La tragedia de la desnutrición infantil es igual o más importante que otras desgracias sociales. Una encuesta está a punto de dar luces sobre el tamaño del problema. Alertas encendidas.

Es frecuente oír que murieron niños por desnutrición en La Guajira o que llegó algún menor con el mismo diagnóstico a un hospital de Bogotá. Lo paradójico es que la indiferencia es tan grande, que queda la duda de si la sociedad está anestesiada por el prolongado conflicto armado o si poco nos importa el futuro.

Cuando se publican noticias del proceso de paz, de la calidad de la educación o del crecimiento económico; la oposición y el Gobierno levantan la voz, se saca pecho por algunos logros y se cuestionan retrocesos. En las semanas siguientes expertos critican políticas, controvierten la calidad de las estadísticas o proponen medidas de choque urgentes.

No pasa lo mismo con tragedias como las todavía altas tasas de desnutrición infantil. El impacto y la indignación son menores, y no están en el radar de la misma manera. Es más, en la agenda pública actual es poco lo que se discute sobre dos hechos importantes de los próximos meses: la Encuesta Nacional de Situación Nutricional en Colombia (ENSIN) y la evaluación de los Objetivos del Milenio (ODM) de Naciones Unidas que se realizará en septiembre, en las que existen metas relacionados con la erradicación del hambre y la reducción de la mortalidad infantil.

La ENSIN será el gran indicador que permitirá observar los avances y logros en temas de primera infancia en los últimos cinco años, dado que la última medición se realizó en 2010 y en esa, 3,4% de los niños menores de cinco años tenía desnutrición global (deficiencia de peso para la edad) y 13,2% desnutrición crónica (deficiencia de altura para la edad). La situación es peor para los indígenas, quienes en los mismos indicadores registraron tasas de 7,5% y 29,5%, respectivamente.

Sobre estas cifras, Germán Jaramillo, director de la Fundación Éxito, afirma que la meta de su institución es que en 2030 la desnutrición crónica del país sea de 0%, llegando a ser, así como las tasas de inflación y desempleo, de un digito en 2015.

Pensando en el futuro

¿Por qué reflexionar sobre estos temas? Para el médico Nicolás Ramos, presidente de la Sociedad Colombiana de Pediatría, “la adecuada alimentación durante los primeros 1.000 días es fundamental para el crecimiento cerebral y, por ende, para de el desarrollo de capacidades cognitivas, aprendizaje y motrices”.

Cabe aclarar que los primeros 1.000 días se refieren a la suma de tiempo desde la concepción hasta los dos años de edad.

Estos asuntos han sido estudiados por el premio Nobel de Economía James Heckman, quien encontró que quienes estuvieron expuestos a ambientes adversos en la primera infancia podrían, en el largo plazo, tener menores habilidades cognitivas, una menor productividad y por ende mayores problemas financieros.

Raquel Bernal, directora del Cede de la Universidad de los Andes, indica que la inversión en la primera infancia reduce la desigualdad, dado que se tiene una distribución equitativa de las capacidades desde el principio. Además, estas inversiones generan retornos para toda la sociedad.

Por estas razones, Bernal sostiene que “las políticas de atención a la primera infancia son la manera más costo-eficiente de reducir la pobreza y la desigualdad en Colombia”.

En el mismo sentido, expertos del Copenhagen Consensus Center, institución que recomienda 19 objetivos para que las Naciones Unidas los adopten como los Nuevos Objetivos de Desarrollo Inteligente, a partir de septiembre de 2015, sugieren dar prioridad a la reducción de la malnutrición infantil crónica en 40%. Ellos aseguran que proporcionarles una mejor nutrición a 68 millones de niños cada año produciría más de US$40 en beneficios sociales a largo plazo por cada dólar gastado.

¿En qué estamos?

Para solucionar este drama, desde el primer periodo del gobierno de Juan Manuel Santos se impulsa la estrategia de Cero a Siempre que, según Constanza Alarcón, coordinadora de la Comisión Intersectorial de Primera Infancia, “invertirá este año recursos por $3,5 billones y espera atender a dos millones de niños integralmente para 2018, a través de tres modalidades de educación inicial: institucional, familiar y comunitaria”.

Alarcón aclara que en Colombia anualmente por cada niño son invertidos alrededor de $2,8 millones, si es atendido en un Centro de Desarrollo Infantil, y alrededor de $2,1 millones si es atendido en modalidad familiar. Estos recursos cubren, entre otras cosas, 70% del requerimiento nutricional diario, esquema de vacunación y propuesta pedagógica atendida por equipos interdisciplinarios.

Una vez se publiquen los resultados de la ENSIN 2015, el país conocerá el impacto a corto plazo de estas inversiones; asimismo, se podrán realizar los ajustes necesarios para asignar eficientemente estos recursos.

Con estos antecedentes, si usted en la próxima publicación de indicadores de desnutrición, de embarazo adolescente y de peso de los niños al nacer, ve que el país tuvo retrocesos o se encuentra en un semáforo con niños pasando hambre, preocúpese y laméntese de la misma forma como lo hace cuando debe pagar impuestos; esa es solo una muestra del mañana que le espera a la sociedad.

¿Es solo desnutrición?

Para Viviana Villamizar, pediatra de la Universidad El Bosque, “ser saludable va más allá de no estar desnutrido, también es importante considerar la malnutrición, incluyendo la obesidad y el déficit específico de micronutrientes, que limitan el adecuado desarrollo y condicionan la aparición cada vez más temprana de enfermedades crónicas”.

Del mismo modo, urge evaluar otros temas, como la extensión de las licencias de maternidad y paternidad, la oportunidad de acceso a los servicios de salud y la creación de ambientes favorables para la estimulación del desarrollo neurológico. El camino es largo y son varias las tareas pendientes.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?