| 8/5/2015 7:00:00 PM

El desempleo baja pero ¿la mano de obra calificada escasea?

A pesar de la reducción del desempleo a 8,2% y la creación de 581.000 nuevos puestos, queda un reto gigantesco para introducir trabajos calificados. ¿Habrá tiempo suficiente?

Una de las noticias que más ha celebrado el Gobierno en los últimos días se dio el pasado 31 de julio cuando se conoció la cifra de desempleo de junio de este año que se ubicó en 8,2%, calificada por la Presidencia de la República como la más baja en lo que va corrido de este siglo y que permitió generar 581.000 nuevos empleos.

El optimismo del Gobierno no coincide con el pensamiento de los empresarios del país. En la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta (EOIC) de mayo pasado que lidera la Andi, se advierte que “el sector productivo colombiano, enfrenta dificultades para encontrar mano de obra capacitada para sus necesidades específicas, lo que dificulta el desarrollo de sus actividades y, por ende, la transformación productiva del país”. 

Este estudio resalta que 53,1% de los empresarios tienen dificultades a la hora de encontrar personal en uno o varios cargos de su organización. 

En las reuniones que ha sostenido recientemente el Gobierno con algunos sectores industriales, una de las preocupaciones –junto con el contrabando, los precios de la energía y las relaciones comerciales con los países vecinos (como Venezuela y, especialmente, Ecuador)–, es la de tener mano de obra calificada para poder aprovechar el precio dólar que permite, por una parte, ser más competitivos a la hora de exportar, pero también, por otra, que ante el encarecimiento de los productos importados en el mercado interno se abren nuevas posibilidades de aumentar participaciones de mercado. 

Las empresas vienen de varios años con un dólar muy barato que llevó a muchas de ellas a empezar a producir en el exterior, aprovechando mayor acceso a materias primas, sinergias y economías de escala en producción internacional y los acuerdos comerciales. 

Hoy, sin embargo, el panorama ha cambiado y no parece tener tanto sentido mantener esta decisión con un dólar que empieza a bordear los $3.000 y no se ve en el corto plazo una caída en la divisa.

El Gobierno anunció su plan de llevar las exportaciones no minero-energéticas a US$30.000 millones en 2018. Por eso, una de las grandes preguntas es por qué el sector industrial no ha crecido en su producción local ni ha capitalizado el dólar caro para aumentar exportaciones y empezar a compensar la desaceleración económica del país. 

Sin duda, esta no es una tarea fácil, no será inmediata y posiblemente tomará varios meses –incluso se habla hasta de dos años– para alinear muchos factores, como la apertura de mercados que en el pasado se perdieron por la revaluación del peso, el desarrollo e innovación de productos que estén demandando en el exterior y la adecuación de mano de obra que se fue con el aumento de las importaciones de materias primas y productos finalizados para las empresas colombianas en los años recientes.

La respuesta 

Lograr poner a punto al sector empresarial colombiano en materia laboral será complejo, pues el tiempo corre en contra. El Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) tiene en sus manos la responsabilidad de responder, con pertinencia, ante la situación. “Si el Sena forma para lo que el sector productivo requiere, es la plata mejor invertida”, dice Alfonso Prada, director de esta entidad. 

Prada tiene varios focos. El primero es el sector de textiles y confecciones, que debe dejar capacitadas a 100.000 personas en dos años. 

La idea es hacer formación dual, bajo el programa de lean manufacturing que tendrá una inyección de capital en el cuatrienio de $35.000 millones y en el que el papel de los empresarios será clave. ¿Por qué? Inicialmente los empresarios pidieron los recursos para capacitar ellos mismos su mano de obra, pero la visión del Gobierno es otra. “La propuesta es déjeme convertir sus fábricas en ambientes de formación. Vamos a trasladar al Sena a las empresas, para demostrar que la formación dual es un hit”, dice Prada. 

La meta de aprendices preparados para el sector es de 55.000 en formación titulada y 45.000 en formación complementaria. Se dispondrá de 22 programas de formación titulada en áreas como textil, diseño, confección y moda y 34 programas de formación complementaria. 

El plan se desarrollará en Medellín, Bogotá, Cúcuta, Bucaramanga, Cali, Pereira, Popayán, Barranquilla e Ibagué, en consenso con el Programa de Transformación Productiva (PTP). 

Según Prada, la Cámara Textil-Confección de la Andi y la Cámara Colombiana de la Confección están respaldando el programa. Ya tiene un caso en Medellín en un taller mediano en donde ya armó un curso piloto en el que salieron formados 20 trabajadores, todos ya con empleo garantizado. Otras empresas grandes, como Supertex, en Cali, también impulsan la estrategia.

El otro sector es el de Business Process Outsourcing (BPO). En Yumbo, Valle del Cauca, se está gestando un call center que creará como ambiente de formación. El inmueble fue dado por la Alcaldía de ese municipio y el Sena se encargará de hacer la inversión en tecnología. Son cerca de 200 puestos que capacitarán en tres jornadas, más el fin de semana. Este es solo un ejemplo de lo que viene en este sector. 

En el programa, la inversión será de $2.600 millones y la meta de aprendices es de 234.700 en formación titulada y 259.000 en formación complementaria. Dispondrá de programas en áreas como contabilidad, finanzas, comercio, mercadeo, turismo de salud, turismo en general, comercialización y apalancados en el bilingüismo. 

También están otros sectores, como el metalúrgico, donde ensambladoras de buses que están participando en procesos licitatorios fuera del país para suministrar vehículos de transporte masivo necesitarían formación para su mano de obra y atender los pedidos que están por venir. Asimismo, en producción agrícola, como palma y flores, se adelantan procesos de formación. 

“Hemos estado obsesionados en Colombia con la cifra de desempleo, vamos para el 8% y eso es una maravilla. Pero qué pasa con los empleados si pierden vigencia en los procesos de formación y eso genera desempleo y los van a cambiar por otros. Si hay formación complementaria le apuntamos a la retención laboral. El Sena no solo forma para llenar vacantes sino para mantener el empleo en condiciones idóneas”, dice Prada. 

El esfuerzo debe ser mayor no solo para generar la mano de obra necesaria sino también para entregarla en el momento en que la industria lo requiere. ¿Alcanzarán los tiempos? .

Para la esperanza 

¿Cuál es la estrategia de formación para la infraestructura y la vivienda? 

La construcción –infraestructura y vivienda– es el renglón de la economía en el que están puestas las esperanzas de crecimiento de los próximos años y el Sena adecúa su estrategia. 

Para el cuatrienio, el Sena invertirá en formación con destino a estos sectores más de $66.000 millones, que incluyen maquinaria, instructores y dotación de centros. La meta de aprendices preparados para estos dos sectores es de 53.400 en formación titulada y 173.800 en formación complementaria. Se dispondrá de 28 programas de formación titulada –topografía, construcción, obras civiles, manejo de maquinaria pesada– y 511 programas de formación complementaria. Se hará énfasis en que la mano de obra sea de las zonas donde se están realizando los proyectos de vivienda y los municipios por los que pasarán las concesiones viales de 4G. 

Según Alfonso Prada, director del Sena, ya están avanzados los convenios con 4 de los 9 concesionarios de la primera ola de la 4G y están en proceso los otros para garantizar la utilización de esta mano de obra en el desarrollo de los proyectos.
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