| 5/14/2015 5:00:00 AM

¡Qué impresión!

La industria gráfica está enfrentando el más grande desafío de su historia: debe reinventarse y migrar hacia los productos digitales.

La constante transformación tecnológica, los cambios en los hábitos de los consumidores y la dura competencia con la informalidad han obligado a las compañías de la industria gráfica a reinventarse y adaptar sus modelos de negocio a las nuevas necesidades del mercado.

Si bien esta no es una tarea fácil, pues se trata de empresas tradicionales y en un alto porcentaje de origen familiar, los empresarios están empezando a hacer la tarea para mantener a flote un renglón que aglutina a cerca de 10.000 empresas, con una generación de 60.000 puestos de trabajo directos y más de 100.000 indirectos, según datos de la Asociación Colombiana de la Industria de la Comunicación Gráfica (Andigraf).

La transformación se está dando con innovación, personalización y entrega de valor agregado a los clientes. Pero, mientras la industria está tomando un nuevo aire, las amenazas provienen de una tasa de cambio al alza que encarece los costos de producción –alrededor de 85% de los equipos, partes e insumos son importados– mientras las exportaciones solo representan 7% de la producción, afirma María Alexandra Gruesso, presidente ejecutiva de Andigraf.

El año pasado las exportaciones de la industria alcanzaron US$195 millones, de los cuales 27% correspondió a libros, un producto que si bien se mantiene como uno de los más importantes de las ventas externas, ha venido reduciendo su participación. En 2006 su aporte era de 46%.

Esta situación obedece a factores como la caída del mercado regional, del cual las empresas locales eran muy dependientes, pues son Ecuador, Venezuela y Panamá los principales destinos de exportación, con 18%, 16% y 9%, respectivamente. La disminución en los pedidos de estos países a empresas colombianas está relacionada con una agresiva estrategia emprendida por el mercado chino, que se ha convertido en un fuerte competidor.

Pero, si bien no es un buen momento para las ventas externas de libros, sí lo es para las etiquetas, producto que reporta un incremento de 19% en el valor exportado el año anterior, con un total de 504 toneladas.

Aumentan las importaciones

Los datos de exportación contrastan con las importaciones, que van en aumento. Cálculos de Andigraf indican que, al término del pasado ejercicio, las compras de productos de la comunicación gráfica en el exterior sumaron US$302 millones, comparados con US$278 de 2013, lo que representa un alza de 24%.

De esta cifra, 26% corresponde a libros; es decir, US$78 millones, aunque son los empaques de plástico el renglón con mayores compras, con US$85 millones.

China, Estados Unidos, Perú y Brasil son los principales orígenes de importación de estos productos. La presidente de Andigraf señala que, si bien las exportaciones han mostrado un buen dinamismo, hay factores que dificultan el crecimiento y desarrollo hacia los mercados externos.

Uno de los principales inconvenientes es que los centros de producción se encuentran alejados de los puertos, lo que genera sobrecostos logísticos y hacen que las compañías prefieran quedarse atendiendo las necesidades del mercado local, señala Fernando Borrero, director de mercadeo de Ricoh para la Región Andina. Un dato que pone en evidencia esta situación es que Bogotá concentra 52% de la producción nacional de este sector.

“Para acceder a nuevos mercados se tienen que hacer esfuerzos logísticos importantes y no es fácil llegar con precios competitivos a otros países en los que también hay industria y tienen los puertos cerca, como es el caso de Perú. Esto nos hace perder competitividad”, asegura la dirigente gremial.

Y aunque el gremio ha comenzado a trabajar en este tema con el fin de que las empresas evalúen la posibilidad de montar proyectos productivos en lugares cercanos a los puertos, los altos montos de inversión y las dificultades para acceder al crédito hacen que no sea una tarea fácil.

El tamaño de las empresas y su composición familiar también son aspectos que retrasan este tipo de iniciativas, pues las compañías manejan dentro de sus prioridades la reducción de costos y bajos niveles de endeudamiento.

Negocio digital, la oportunidad

Otro de los grandes retos de esta industria a corto plazo es el cambio de “chip” en la manera como se desarrolla el negocio. La masiva adopción de medios de comunicación digitales está obligando a las compañías a reinventarse y hacer de este tema una oportunidad.

Borrero asegura que en los últimos cinco años los usuarios han hecho crecer el negocio digital y la tendencia debe encaminarse a personalizar los productos y agregar valor en el portafolio, porque esta es la forma de generar una diferenciación al momento de vender un producto. “La imprenta de hoy requiere estrategias que deben ir más allá de la impresión. Las compañías deben entregar calidad. Esta será la mejor forma de enfrentar con éxito los cambios que impone el mercado”, señala Borrero.

Una de estas oportunidades se da en la generación de contenidos que pueden ser manejados con material impreso, pero que también pueden ser utilizados a manera de estrategias cruzadas por parte de las marcas, a través del medio digital.

“No desconocemos los beneficios de la tecnología y por ello hacemos todo lo posible para que la industria gráfica colombiana se incorpore al mayor aprovechamiento de las Tics, sin significar ello que lo impreso y el papel dejen de existir”, concluye la presidente de Andigraf.

Precisamente la innovación, de la mano de las tecnologías de punta, será la carta de presentación de Andigráfica 2015, que se llevará a cabo la primera semana de junio. En el evento se dará a conocer cómo los avances tecnológicos son aliados que complementan la publicación de libros, periódicos y revistas, así como la impresión de comerciales, empaques, etiquetas, cajas plegadizas y envases flexibles.

Aunque las expectativas para el sector son positivas, la dinámica dependerá de lo que suceda con otras actividades como alimentos, industria farmacéutica y productos de belleza, que son sus principales clientes. De cómo les vaya a ellos dependerá el resultado de la industria gráfica.

Informalidad al alza

Una variable que preocupa a los empresarios es la infor
malidad. Los industriales consideran que no hay acciones que combatan este flagelo ni lo enfrenten de manera directa. Existe preocupación porque el gremio ha encontrado licitaciones y espacios de negocios que se están perdiendo porque aparecen figuras de intermediarios o de empresas que logran conseguir contratos con firmas que ni siquiera tienen una máquina o con otras que no cobran el IVA, por lo que se incurre en una guerra de precios que en nada beneficia al sector.
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