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La canciller MaríaÁngela Holguín ha tomado medidas para acelerar la expedición de visas. Ahora, la Cancillería trabaja en la expedición del nuevo estatuto migratorio.

| 10/25/2012 6:00:00 AM

Cuestión de visa

Colombia está a punto de expedir un nuevo estatuto migratorio ante el boom de extranjeros que están llegando al país. El tema tiene con los nervios de punta a algunos gremios que temen por el empleo local.

Para nadie es un secreto que Colombia está enfrentando un verdadero boom migratorio. Las cifras así lo demuestran. Año tras año, el número de viajes desde y hacia Colombia sigue aumentando. El auge económico, el turismo y el incremento en la inversión han convertido la presencia de extranjeros en un asunto cotidiano.

Según las cifras de Migración Colombia, la entidad encargada de los temas migratorios en el país, entre enero y septiembre de este año se presentaron 6,9 millones de llegadas y salidas internacionales. Esto es un crecimiento de 15,7% frente al mismo periodo del año pasado.

Las cifras oficiales muestran que en el noveno mes de este año fueron expedidas 3.235 cédulas de extranjería; la mayor parte de ellas son las que se denominan “temporal trabajador”.

Esto tiene tanto de positivo como de negativo: implica no solo la llegada de nuevo know how, sino también nuevas dificultades laborales o de seguridad. Durante septiembre de 2012, Migración Colombia sancionó a un total de 151 extranjeros, de los cuales 78,15% fue deportado, 18,54% expulsado y 3,31% inadmitido. Esto muestra una tendencia al alza, pues en enero de 2012, mes en el que se registra un alto número de operaciones de migración, apenas hubo 42 sanciones contra extranjeros.

Por eso, el Gobierno asumió el reto de modificar el estatuto migratorio, que había sido expedido en 2004, para modernizarlo y dejarlo a tono con el nuevo contexto: el creciente volumen de operaciones obliga al país a reformar la normativa que rige los procesos migratorios desde y hacia Colombia.

La decisión implica modificar el decreto 4.000 de 2004, que es el estatuto vigente. Ante el anuncio, empezaron a aparecer los reparos. La primera en alzar la voz fue la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos (Acipet), agremiación que defiende los intereses de los profesionales petroleros del país. Según el gremio, el nuevo reglamento podría abrir las puertas para que llegue una oleada de ingenieros extranjeros al negocio petrolero, amenazando la estabilidad laboral del talento local. Según ellos, actualmente en el país está prohibido contratar con extranjeros más de 20% de la mano de obra calificada de una empresa. Para ellos, esa talanquera se ve amenazada con la nueva reglamentación.

Además, en el caso petrolero esa tendencia ya es una realidad y se evidencia con cientos de ingenieros venezolanos que están ocupando cargos en compañías que exploran y explotan el crudo. Ya, en el gremio hay mal ambiente.

Para el presidente de Acipet, Hernando Barrero Chávez, es necesario que la nueva normativa sea equitativa y recíproca: según él, el estatuto debe contener los mismos requisitos que les exigen a los colombianos cuando quieren trabajar en otros territorios.

Para Barrero, si un colombiano quiere ir a laborar a España, Estados Unidos o Venezuela, tiene que cumplir con un estricto catálogo de exigencias que incluyen el permiso del consejo o colegio profesional respectivo; por ejemplo, si se trata de un ingeniero, la asociación de ingenieros del país receptor es la encargada de avalar la idoneidad y otorgar los permisos suficientes para que alguien se desempeñe.

“En todos los casos es necesario primero obtener el permiso de ese consejo o colegio profesional, para luego sí aplicar a la visa de trabajo”, explica Barrero.

Según él, entre 2011 y 2012, entraron al país 235 ingenieros petroleros con el permiso temporal de trabajo. Al año, en promedio, se están graduando unos 380 ingenieros de las facultades colombianas. Así, es evidente que quienes vienen del exterior llegan a pelear los mismos cargos a los que podrían aspirar los nacionales.

La polémica


Pero quienes están encargados de tramitar permisos y visas de trabajo para extranjeros en el país no ven las cosas así.

De acuerdo con Carolina Camacho, directora del área laboral de la firma Posse, Herrera & Ruiz Abogados, actualmente los colegios profesionales como Acipet, Aciem y Copnia tienen demasiada discrecionalidad para expedir la acreditación profesional y eso se está convirtiendo en una talanquera para los procesos migratorios de trabajo.

Según ella, cada agremiación profesional tiene sus propias tarifas para los trámites y expide los certificados con tiempos que no están regulados. Además, ingresan de manera arbitraria nuevas condiciones en los trámites. Por ejemplo, el Consejo Profesional Nacional de Ingeniería (Copnia) acaba de modificar las reglas sobre la cantidad de permisos temporales que dará a los ingenieros extranjeros y no hizo mayor divulgación de la medida. Para Camacho, esto demuestra que cada colegio o consejo tiene sus propias reglas del juego.

Asegura que no es cierto que siga vigente el tope de 20% para las nóminas de mano de obra calificada. Según explica, esa norma fue derogada y solo sirve de pretexto para impedir la llegada de trabajadores extranjeros.

Camacho insistió en que es necesario que el Gobierno expida una regulación más clara, para evitar el exceso de discrecionalidad.

Para ella, que vengan personas de otros países a trabajar en el país es una buena noticia, porque aportan experiencia y conocimiento a los profesionales locales. Además, el riesgo de idoneidad es asumido por cada empresa, que decide a quién contratar y a quién no.

Es claro que la actual situación migratoria le genera nuevos retos al país. En primera instancia, porque los mayores flujos imponen desafíos regulatorios para impedir que la llegada y salida de extranjeros se convierta en un trámite desbordado y sin control. El aumento en el número de deportaciones demuestra que algo podría estar pasando allí, más cuando en otras latitudes los problemas económicos y de seguridad llevan a muchas personas a buscar nuevas oportunidades en otros países, lo que se puede convertir en mayor presión sobre el apretado mercado laboral local.

Pero la llegada de extranjeros a trabajar en el país es también una oportunidad, pues aportan experticia en sectores clave para el futuro del país, como petróleo y tecnología. En este frente no se puede enviar el mensaje de “cierre de fronteras”.

La salida no es fácil y el Gobierno tiene que manejar con mucho tacto la nueva reglamentación. El nuevo estatuto migratorio es un tema fundamental para el futuro del país. En este frente no se pueden dar bandazos.

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