| 6/26/2014 5:00:00 AM

Saldo en rojo

El menor crecimiento del sector minero-energético podría afectar la inversión extranjera. Pese a la presión de Irak sobre precio del petróleo, siguen temores en ese frente.

Tras un 2013 récord en inversión extranjera directa –superó los US$16.000 millones y se ubicó en niveles de 27,6% del PIB–, este año las cosas no se ven tan claras en el panorama colombiano.

Hasta el cierre de mayo, y de acuerdo con cifras de la balanza cambiaria, la inversión había caído 1% anual, pero, si se tiene en cuenta solo la relacionada con el sector minero-energético, la baja es de casi 10%.

Este dato enciende las luces de alerta, dado que más de 80% de la inversión extranjera directa llega a dicho sector y los recientes datos del PIB del primer trimestre muestran que la actividad minero-energética no crece con los mismos ímpetus del pasado. De enero a marzo, el sector avanzó 5,6%, frente a un promedio de 9,1% en los últimos cinco años.

Según un análisis de la comisionista Alianza Valores, hacia el futuro el paso más lento del sector minero-energético podría implicar un enfriamiento de la inversión extranjera directa, pronóstico que contradice el más reciente cálculo del Gobierno que, según el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), prevé que este año dicha inversión suba a 28% del PIB.

Juana Téllez, jefe de investigaciones del BBVA, coincide en que el menor crecimiento de este sector es innegable, pues han influido muchos factores, como la menor producción por la voladura de los oleoductos, así como las dificultades para el licenciamiento previo que requiere la minería, pero aclara que esto no debe ser motivo de preocupación sino razón para ajustarse a la realidad y no seguir pensando que Colombia es una ‘potencia petrolera’, sino un país productor que tiene los mismos factores de éxito en exploración que muchas otras naciones. “Prueba de ello es que el PIB está creciendo por otros sectores y, además, con el conflicto de Irak los precios se presionan al alza”, reitera.

Debido a que Irak es el segundo mayor productor de crudo en el mundo, se temía que el recrudecimiento de su conflicto interno dispararía los precios del petróleo. Y, aunque estos han subido por encima de los US$100, el alza no ha sido mayor porque dicho país no ha dejado de exportar.

Se teme, sin embargo, que si se materializa ese riesgo los precios del crudo suban más, lo que sería favorable para Colombia, teniendo en cuenta que el precio estimado en el MFMP es de US$97 por barril. Es más, un aumento de US$1 en el precio del crudo colombiano generaría un incremento en los ingresos de la Nación entre $420.000 y $321.000 millones.

Pero los menos optimistas creen que el empujón de Irak en el precio del petróleo se contrarresta con la menor producción del país esperada para este año, que fue reducida de 1,09 millones de barriles equivalentes por día a 981.000.

Un factor que podría atraer más inversión extranjera es la Ronda Colombia 2014, que está siendo impulsada por el ministro de Minas, Amylkar Acosta. Pero en Alianza Valores dicen que eso es como las cuentas que se hacen con las concesiones de cuarta generación: hasta que no arranquen no se puede calcular su impacto.

Otra visión tiene el consultor Mauricio Cabrera para quien la reducción de la inversión extranjera en minas y energía no sería un problema, sino una bendición, pues habría menos riesgo de enfermedad holandesa.

Cierto o no, la realidad es que el sector minero-energético, que se había convertido en una de las principales locomotoras del país, ahora es motivo de preocupación.
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