| 9/29/2016 12:00:00 AM

Sector de telecomunicaciones crece ahora por debajo del PIB: ¿Qué pasa?

Telecomunicaciones, uno de los sectores que en el pasado había liderado la dinámica económica, crece ahora por debajo del PIB nacional. ¿Qué está pasando?

Las cifras del Dane sobre el PIB del segundo trimestre de este año no solo sorprendieron por el crecimiento de 2% de la economía, por debajo de lo que esperaban los analistas y el mercado, sino también por la dinámica que traen algunos sectores en particular.

Este es el caso de las telecomunicaciones, subsector que desde el comienzo del año pasado viene registrando datos de crecimiento menores al PIB nacional. Para el segundo trimestre de este año, según lo explica en un reciente informe Anif, el subsector de correo-telecomunicaciones se contrajo 1,6% anual durante el segundo trimestre de 2016, similar al dato registrado un año atrás. “El mal desempeño se explica, en buena medida, por un efecto estadístico en contra, pues durante los últimos años (2010-2014) las telecomunicaciones crecieron a tasas elevadas”, advierte el informe.

“Que el sector crezca por debajo del PIB es una señal de alarma, porque usualmente siempre fue un jalonador de la economía”, dice un empresario.

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Sin embargo, por el lado del Gobierno, si bien hay preocupaciones justificadas por las empresas de comunicaciones, “cuando se combinan tecnologías de la información (TI) y comunicaciones, no solo no hay decrecimiento, sino aumentos. El Dane hoy todavía no mide los aportes que hace la industria TI a la economía”, le dijo a Dinero el ministro de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), David Luna, en una entrevista publicada en la edición 498.

“Estamos trabajando con el Dane para que entienda la importancia de este tema. Al mismo tiempo, estamos en la tarea de crear nuestros propios observatorios. Hace unos días lanzamos nuestro observatorio solamente concentrado en la industria del software. En Colombia hay 4.000 empresas dedicadas a esta industria, la cual está generando 70.000 empleos con ventas superiores a los $7 billones, tanto acá como afuera del país. Esos son aportes importantes a la economía. Hay que empujar un sector, el de telecomunicaciones, para que se disipen las preocupaciones”, agregó el ministro en su momento.

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La otra mirada

No obstante esta mirada del Gobierno, para las empresas de comunicaciones el panorama se ha ensombrecido, desde lo macro y el consumo, hasta las dificultades jurídicas y regulatorias, pasando por nuevos competidores que hace apenas unos años no estaban en el escenario.

Por el lado del consumo, las variables macroeconómicas han venido golpeando la industria. La inversión, para garantizar mejor calidad y mayor cobertura, y obtener licencias de programas de televisión, se hace en dólares y la devaluación en los últimos 18 meses fue de 17,4%. En el caso de la inflación, ha superado el 10,4% en ese mismo periodo, mientras el Índice de Confianza del Consumidor, aunque se ha recuperado en los últimos meses, viene en terreno negativo desde febrero.

“Y como cualquier negocio, en esas circunstancias hay que optimizar las inversiones. Las inversiones son las palancas del futuro, pero hay que ver cómo invertimos”, dice Marcelo Cataldo, presidente de Tigo-Une.

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Las inversiones, a juicio de Juan Carlos Archila, vicepresidente de relaciones internacionales de América Móvil –casa matriz de Claro–, vienen cayendo a ritmos de 15% y, en su concepto, “las excesivas cargas regulatorias y fiscales terminan matando la gallina de los huevos de oro. Colombia tiene de los mejores precios de la región en voz y datos, pero existe el riesgo de que en la medida en que caiga la inversión, el usuario empiece a pagar servicios más altos por una menor calidad”.

La discusión tributaria para este sector será clave en la próxima reforma, no solo porque con el aumento del dólar los precios de los teléfonos y tablets han subido y hace que las reposiciones sean más lentas, sino también porque hoy, como dice Cataldo, de Tigo Une, “tenemos el IVA y el impuesto al consumo en voz de 4%. No vemos que tengamos un impuesto suntuario. Es un servicio básico. Cuanto más bajamos de estrato, la voz es más usada. Los más afectados son los de más bajos ingresos. Y subir el impuesto al consumo al 7%, por ejemplo, y ponérselo a los datos, dificulta el mercado si queremos digitalización y datos”.

De hecho, ante el aumento de precios en aparatos, una de las propuestas que se están barajando es poder revivir, y que sea el usuario quien decida, las cláusulas de permanencia, pues favorecen, a juicio de algunos operadores, la posibilidad de que los clientes accedan a mejores tecnologías a cambio de una mayor duración en los planes.

Además, está la discusión en el tema tributario con la llegada de las denominadas Over The Top (OTT), compañías que ofrecen servicios de valor agregado por internet, como Netflix, Airbnb o Uber. Como le señaló a Dinero Alfonso Gómez, presidente de Grupo Telefónica en Colombia, no debe haber barrera de entrada de nuevos operadores, “pero es necesario que la cancha se equilibre y uno de los elementos es que todos paguemos impuestos”.

Pero, si bien en el tema tributario hay más coincidencias que diferencias entre los operadores, las distancias son mucho más grandes cuando se toca el tema regulatorio.

Desde hace más de dos años, se decidió avanzar en el modelo de cobros asimétricos, a raíz de la posición de dominio de Claro en el mercado de voz. La medida termina en diciembre de este año y operadores, como Tigo-Une, han advertido que es necesario mantenerla por un tiempo adicional para compensar las cargas del mercado, mientras Claro argumenta que debe finalizar en el periodo.

La preocupación de algunas empresas es que el esquema de dominio en voz que tiene Claro se traslade al de datos, el mercado creciente y de mayor potencial en el futuro inmediato, y buscan que se tomen medidas para regularlo. Para Archila, de América Móvil, “no existe en ningún país del mundo, ninguna regulación en datos porque es creciente y desconocido. Y regular lo que no se conoce es riesgoso”, dice.

Además, otros dos hechos enmarcan el corto plazo del sector: la subasta de espectro anunciada para este año y donde los jugadores están esperando complementar su autopista digital, y el pleito relacionado con la reversión de activos al Estado de Claro y Movistar que avanza en dos procesos paralelos: por un lado, el tribunal de arbitramento del MinTIC y las empresas ante la Cámara de Comercio de Bogotá, y la demanda que instauró América Móvil a nivel internacional, amparándose en el acuerdo comercial entre México y Colombia, por este mismo hecho.

Finalmente, el ambiente sigue cargado por los más de 4 proyectos que en materia de TIC se tramitan en el Congreso, algunos con intereses particulares y otros con gran capacidad de lobby. La desventaja es que, ante una agenda legislativa enmarcada por la reforma tributaria y el fast track de los acuerdos en La Habana, la discusión no tendrá mucho espacio.

A pesar de todo esto, para Anif las estadísticas del MinTIC evidencian que aún hay espacio para impulsar el crecimiento de este sector; por ejemplo, la implementación de programas que busquen promover el acceso a internet, incrementando así el índice de penetración. Por esto, Anif pronostica que el subsector de correo-telecomunicaciones podría registrar una ligera recuperación durante 2016 (como un todo), llevándolo a crecimientos levemente positivos. Una señal importante para un sector clave en el desarrollo de la competitividad del país.

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