| 6/8/2017 12:01:00 AM

La falta de motores de crecimiento amenaza al PIB de 2017

La lenta actividad económica en el primer trimestre resulta preocupante por la ausencia de motores de crecimiento y fuentes de demanda.

El crecimiento del PIB en el primer trimestre (1,1% anual) no sorprendió a los analistas, pero es alarmante. La economía sigue sin motores de crecimiento ni fuentes dinámicas de demanda, por lo cual crece a un ritmo cada vez más lento que su potencial (3%). En estas circunstancias, surge la inquietud de si este será el año del repunte de la actividad económica, se prolongará el estancamiento o habrá una recesión.

Los motores averiados

Por el lado de la oferta, el bajo crecimiento se debe a la caída del sector de minas e hidrocarburos (-9,4% anual), que completó dos años en depresión, como efecto de la menor extracción de crudo, agravada por el terrorismo del ELN en el primer trimestre.

Foto: La menor extracción de hidrocarburos le restó al crecimiento alrededor de medio punto porcentual en el último año, pero la refinación sostiene la expansión industrial.

También tuvieron un impacto adverso sobre la actividad económica la caída de la construcción (-1,4% anual), atribuida al descenso en la de edificaciones (-7,1% anual); y la del comercio, los restaurantes y los hoteles (-0,5% anual). Tampoco contribuyeron a dinamizar la economía el estancamiento del transporte y las comunicaciones (-0,3% anual), ni la postración de la industria (0,3% anual), cuya actividad es sostenida por la refinación de hidrocarburos, sin la cual hubiera decrecido.

Lea también: Inversión y exportaciones afectaron el crecimiento del PIB en el primer trimestre

Los sectores cuya expansión apuntaló el crecimiento en el trimestre fueron, en primer lugar, el financiero (4,4% anual). Luego el agropecuario (7,7% anual), que repuntó por la mayor producción cafetera (11,5% anual) y de otros productos agrícolas (12% anual), favorecida por la ausencia del Fenómeno del Niño. Por último, el de los servicios sociales y personales (2,2% anual), por el incremento de los de las administraciones públicas, la educación y la salud.

Demanda poco dinámica

Desde la óptica de la demanda, el crecimiento se debilitó por la sustracción que hicieron las exportaciones netas (-0,5 puntos porcentuales), debido a un descenso de las ventas al exterior (-3,6% anual). Sin embargo, fue sostenido por un ligero repunte de la demanda interna (1,1% anual), impulsada por un incremento en el gasto del Gobierno (2,1% anual), que compensó de una manera parcial la desaceleración del consumo privado.

El consumo de los hogares aumentó poco (1,1% anual), debido a la menor demanda por bienes semidurables (-3,1% anual) y a un incremento menos dinámico del gasto en durables y servicios, consecuencia del aumento del IVA y las altas tasas de inflación e interés.

Después de decrecer durante dos años, la inversión se estabilizó (0,2% anual), gracias al repunte en equipo de transporte (10% anual), la del sector agropecuario (3,9% anual) y la acumulación de inventarios. Sin embargo, disminuyó en maquinaria y equipo y en edificaciones.

Las perspectivas

En el corto plazo, la posibilidad de un crecimiento más dinámico estriba de manera crucial en la evolución de la demanda.

Recomendado: Fitch reducirá la proyección de crecimiento para Colombia este año

La externa mejorará en lo que resta del año, con base en un entorno internacional que deviene más favorable. El FMI prevé un mayor crecimiento mundial, que resulta ratificado por la afirmación de la actividad económica en los Estados Unidos y en Europa en lo corrido del año. También proyecta una mayor expansión del comercio internacional.

Al mismo tiempo, el rebote de los precios del petróleo favorece una mejora de los términos de intercambio, que en caso de prolongarse dejará de frenar la expansión del ingreso nacional. Sin regresar a los niveles del superciclo de las materias primas, las perspectivas de corto plazo de los precios del crudo no son desfavorables. Sin embargo, para que los hidrocarburos sean de nuevo una fuente estable de ingresos, el país requiere una mayor inversión en el sector, con el fin de aumentar las reservas. Con este propósito, sería conveniente reducir el government take, que le resta competitividad.

La alta tasa de cambio real favorece aprovechar la mayor demanda externa. Sin embargo, la expansión de las exportaciones no tradicionales no será un gran propulsor del crecimiento, debido a su poca diversificación y a la baja inserción del país en las cadenas externas de valor.

Para avanzar en este campo es indispensable una reducción del arancel y de su dispersión, que disminuya la protección, estimule la competencia y evite la captura de rentas en la producción para el mercado interno. Se requiere también mejorar la competitividad de la economía para que se pueda incrementar su productividad, que progresa a un ritmo lento.

A pesar de la resiliencia del mercado laboral, que mantiene bajo el desempleo, el incremento del gasto de los hogares no será muy ágil, debido a la poca confianza de los consumidores, que permanece negativa, aunque con tendencia a mejorar. Tampoco ayuda su elevado endeudamiento (21,5% del PIB y 32,5% de su ingreso disponible), que junto con las altas tasas de interés activas preservan una pesada carga financiera (9,2% de su ingreso disponible). Esta se aliviará con lentitud, al mejorar la transmisión del recorte de la tasa de interés de intervención (de 125 puntos básicos hasta ahora) a las de los créditos de consumo.

Puede interesarle: Proyecciones pesimistas y optimistas sobre la economía del primer trimestre

De manera similar, no parece factible un repunte impetuoso de la inversión. La de maquinaria y equipo será la menos dinámica, a juzgar por el deterioro reciente de la confianza de los industriales –aquejados por la falta de demanda–, según los resultados de la encuesta de opinión empresarial de Fedesarrollo de abril, cuando cayó al punto más bajo desde 2009. Por tanto, el desempeño de la inversión dependerá de la construcción, sobre todo de obras civiles. Para agilizarlo será crucial una diligente ejecución de los planes de infraestructura del sector público, junto con los proyectos programados por las asociaciones público privadas en las concesiones de cuarta generación (4G). Sin embargo, la desconfianza generada por los recientes indicios de corrupción ha dificultado y demorado el cierre financiero de algunos de ellos y la iniciación de sus obras.

Debido a la carencia de fuentes de demanda, una aceleración de la actividad económica en el corto plazo depende de la implementación de estrategias contracíclicas. Pero en la coyuntura actual el margen para implementarlas no es holgado, aunque una de las esperanzas está cifrada en un mayor gasto en las regiones.

Los faltantes estructurales de ingresos públicos no permiten expandir mucho los gastos, por la necesidad de acatar la regla fiscal. No obstante, la relajación de la meta del déficit para 2017 abrió un poco más de espacio.

En consecuencia, la responsabilidad de estimular la economía recae en la política monetaria. Sin embargo, el descenso lento de la inflación subyacente, obstaculizado por la indexación salarial, impide una mejor alineación de las expectativas con la meta y un recorte más rápido de la tasa de interés.

En estas condiciones, el crecimiento de la economía colombiana permanecerá lento, pero en ausencia de choques externos no habrá una recesión.

Recomendado: Proyecciones de crecimiento del PIB continúan deteriorándose

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 524

PORTADA

Así es el mercado de los bufetes de abogados en Colombia

En un año que no resulta fácil para la economía, la actividad de las firmas legales está más dinámica que nunca. Los bufetes de abogados se juegan el todo por el todo.