| 4/11/2012 6:00:00 PM

Creatividad laboral

A pesar del compromiso de Colombia por combatir la intermediación laboral, siguen apareciendo nuevas formas de burlar los controles. ¿Amenaza para el TLC?

El año pasado, Colombia logró darle el empujón final al acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, gracias a un amplio compromiso por combatir la ilegalidad en la contratación de trabajadores.

Se trata de luchar contra la intermediación laboral que se ha impuesto en muchos sectores. Las figuras de las cooperativas de trabajo asociado y los contratos por prestación de servicios se convirtieron en mecanismos para reducir ostensiblemente los costos asociados al salario.

El nuevo ministro de Trabajo, Rafael Pardo, y su viceministro de relaciones laborales, David Luna, han avanzado con investigaciones y multas para las compañías que siguen en esta práctica. Pero, esto no ha sido suficiente y ponerle ese cascabel al gato ha resultado más difícil de lo que cualquiera se podía imaginar, pues han empezado a aparecer nuevas modalidades de contratación “alternativa” que han puesto a las autoridades en alerta.

Por ejemplo, algunas compañías han puesto a sus trabajadores a crear Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS) o a establecer contratos sindicales para pagarles como si fuera un servicio tercerizado. Así logran ahorrarse los pagos a la seguridad social, que pueden representar hasta 50% de la nómina.

El viceministro Luna reconoce que ya están adelantando varias investigaciones sobre la intermediación laboral a través de SAS, pero señala que hasta el momento no les ha llegado ninguna denuncia sobre el uso de contratos sindicales con este mismo propósito.

“Estamos haciendo investigaciones en varios puertos, especialmente en Cartagena, Buenaventura y Turbo. Los primeros resultados se conocerán en 2 o 3 semanas”, explica el funcionario.

El presidente de la Confederación General del Trabajo (CGT), Julio Roberto Gómez, señala que “si no se cumplen todos los términos de ese acuerdo laboral, podría ponerse en peligro el mismo TLC”. ?Las preguntas que quedan en el aire son: ¿es imposible que el país logre formalizar toda la contratación laboral? ¿Qué es lo que está pasando con el mercado del trabajo? pues siempre hay incentivos para birlar la normativa vigente.

Costos son costos

Lo primero que queda en evidencia con esta clase de prácticas es que hay un incentivo para que algunos sectores y empresas busquen ahorrar en el pago de salarios, y por eso siempre se idearán formas “creativas” de pasarse la ley por la faja. 

Eso podría significar que las cargas laborales en Colombia son mucho más altas que las de otros países; ese ha sido uno de los debates más candentes y ha llevado a varios expertos a proponer la eliminación de las cargas parafiscales asociadas a las nóminas. Sin embargo, de acuerdo con un estudio de Ernst & Young de 2010, los costos laborales del país están por debajo de otras economías como Brasil, México, Chile y hasta Costa Rica, y no muy por encima de los de otras economías de la región. Así que podría considerarse a la colombiana como una economía competitiva en el frente laboral.

Eso explicaría que muchas empresas y sectores completos hayan logrado hacer la transición de esquemas como las cooperativas de trabajo asociado –populares en el pasado– a la contratación directa de los trabajadores, sin mayores contratiempos. Así ocurrió con algunos Ingenios y cadenas de comercio como Carrefour y Éxito.

“Ninguna empresa se quiebra porque formalice la relación laboral; puede que gane menos, pero no se quiebra. Me parece que hacerle el esguince a la ley es una conducta reprobable”, ratifica Julio Roberto Gómez, de la CGT.

De acuerdo con Gonzalo Moreno, gerente de apoyo estratégico de la firma Staffing de Colombia, especializada en asuntos laborales, las empresas realmente se estaban ahorrando mucho dinero, al contratar a través de cooperativas u otras figuras. Así pues, el ajuste que tienen que hacer las compañias que quieran formalizar su nómina es bien importante. Las empresas que acudían a este esquema lograban reducir ostensiblemente los aportes al Sena y al Icbf, y el pago de dominicales, o jornadas nocturnas. Eso es lo que más duele en los balances de las compañías. Así que podría sonar “económicamente racional” que haya empresas que quieran seguir pagando menos.

Miguel Pérez García, presidente de la Asociación Colombiana de Empresas Temporales (Acoset), asegura que hay muchas compañías exportadoras que necesitan mayor flexibilidad, pues sus mercados son cambiantes y los costos laborales inflexibles pueden terminar golpeándolas en coyunturas específicas. Sin embargo, señala que todavía hay mucha confusión sobre la legalidad de ciertos esquemas, porque no es cierto que cualquier modalidad de contratación temporal sea ilegal.

Por eso, resulta conveniente reconocer que el contrato laboral colombiano es exageradamente rígido. Y por eso sigue vigente un incentivo para buscar ahorrarse gastos asociados a la nómina. ahí que la salida sea integral: primero, hay que mantener fuerte la vigilancia para que las empresas no sigan buscando salidas creativas a la norma, pero, de otra parte, es necesario flexibilizar algunos aspectos del contrato laboral. Por ejemplo, el viceministro David Luna informó que el Gobierno está pensando en expedir un decreto para permitir el aporte a la seguridad social por días. Esto beneficiaría a aquellas compañías que contratan personas para servicios específicos en periodos cortos de tiempo. Actualmente, así una persona trabaje sólo 15 días, su aporte a la seguridad social tiene que ser por el mes completo.

Este podría ser un primer paso para reformar el contrato laboral en los aspectos que no representen un desmedro para los trabajadores, pero que les permita a otros entrar en la formalidad. Es claro que, a pesar del crecimiento económico, no ha sido posible reducir la informalidad, lo que afecta el derecho de todos a un trabajo digno.

El Gobierno sigue comprometido con cerrarle el cerco a cualquier práctica que signifique burlarse de la normativa laboral. Hasta hoy van más de 100 sanciones por unos US$10 millones en total y se han logrado conciliaciones en unos 1.500 procesos. “Cada sector ha logrado comprender y entender que hay unos costos asociados al buen funcionamiento de las empresas donde está de por medio el trabajo digno”, explica el viceministro Luna.

El embajador norteamericano, Michael McKinley, se mostró tranquilo frente al cumplimiento de los compromisos en temas laborales por parte de Colombia. “Hemos reconocido el trabajo y se sigue avanzando en esta materia en el proceso de implementación. Obviamente ha habido cambios importantes, no solo en normas y reglamentos del Gobierno, sino también en lo que han hecho varias compañías con relación a la contratación laboral, por ejemplo en sectores como el azucarero y el de retail. Importantes compañías han hecho el giro y han cambiado a empleo directo. Además, hay un esfuerzo muy grande dentro del Gobierno por mejorar el sistema de inspecciones. Lo que se ha reflejado en las multas a quienes violan las nuevas normas. En este campo se ve un progreso notable”, dice.

A pesar del optimismo, es necesario mantener encendidas las alarmas. En materia de formalización laboral, al país todavía le queda muchísimo trabajo por hacer.

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